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ONDA LUZ

IES Virgen de La Luz

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Medio ambiente

AVILÉS - ASTURIES

 

Fecha:       03-04-2008

Título:       Especies invasoras

Resumen:          Unas veinte especies alóctonas ejercen presión sobre las especies autóctonas

 

Medio ambiente

 

MEDIO AMBIENTE. ALTERACIÓN DEL ECOSISTEMA POR ESPECIES INVASORAS

Unas veinte agresivas especies procedentes de otros ecosistemas de otras latitudes amenazan el frágil equilibrio ecológico en España y causan daños millonarios

La gambusia es un pequeño pez que trajo el Gobierno en los años sesenta desde Estados Unidos para controlar el paludismo. Hoy es un quebradero de cabeza. Se ha adaptado tan bien que ha proliferado sin control, enturbia el agua y desplaza especies autóctonas.

Como la gambusia, unas 300 especies de plantas, peces, mamíferos y hongos han colonizado España. Muchas son parte del paisaje, pero 20 de ellas, como el mejillón cebra, el alga asesina, el visón americano, el cangrejo rojo americano o el galápago de Florida, son extremadamente agresivas y amenazan el frágil ecosistema en muchos lugares. El Grupo Especialista en Invasiones Biológicas reunió los datos de estas 20 especies en un informe pionero.

Este grupo explica que muchas de las especies invasoras son liberadas como cebos para la caza o la pesca. Así aparecieron el siluro (un pez de dos metros que no se come pero que se pesca) y el lucio. En otras ocasiones son animales escapados de granjas, como el visón americano, que ha convertido en una especie en extinción al visón europeo. También hay mascotas, como el galápago de Florida, que transmite la salmonelosis a los niños y que tras ser liberado desplaza al galápago autóctono. En otros casos, las especies han llegado de forma voluntaria, como el cangrejo americano, soltado en los ríos como alimento pero que pudo con el cangrejo de río europeo, haciéndolo desaparecer de muchos ríos.

En 1974, un grupo de alemanes introdujo ejemplares de siluro en el Ebro (junto al embalse de Mequinenza, Zaragoza) para promover la pesca. El éxito en su adaptación fue tal que este animal ha acabado con las carpas locales. El británico Carl Smith llegó a España el año pasado en busca de un siluro mítico. Pescó uno de 102,7 kilos, el mayor de España y uno de los más espectaculares de Europa.

La almeja asiática -que obstruye las tuberías y daña las centrales hidroeléctricas- o el mejillón cebra, también generan cuantiosos daños. El mejillón cebra, un pequeño molusco procedente del Caspio y el Aral, ya cuesta dos millones de euros al año a las centrales hidroeléctricas del Ebro. Crece a tal velocidad que tapiza todo y bloquea cauces y tuberías. Será imposible de erradicar y colonizará los ríos de toda la Península. Del Ebro ya saltó al Júcar y al Segura.

No se sabe si las larvas de mejillón cebra llegaron en tanques con peces para piscifactoría o en agua de lastre de los barcos. Los buques llevan tanques con agua de lastre para estabilizarse cuando no llevan carga. Al llegar a un puerto los vacían, y así se convierten en un vector de transmisión de alta eficacia. El Ministerio de Fomento ha aprobado una norma que obliga a los barcos a vaciar sus tanques lejos de la costa.

La Generalitat Valenciana ha destinado 3,6 millones a luchar contra el picudo rojo. Este insecto procedente de Egipto destroza las palmeras. Cuando aparece no basta con talar el ejemplar enfermo, sino que hay que quemarlo y enterrarlo para que el insecto no se propague. Nadie sabe cómo llegó a España, pero los ecologistas apuntan a las urbanizaciones e invernaderos del sureste que importan palmeras desde Egipto. El insecto amenaza el palmeral de Elche, Patrimonio de la Humanidad. También el parque de Doñana corre serios riesgos. Desde 1998, la Junta de Andalucía ha destinado allí 3,92 millones de euros a combatir 14 plantas invasoras, como la uña de león, y ha capturado 372 galápagos de Florida.

A veces, las invasiones surgen por accidente. Así ocurrió con la Caulerpa taxifolia, el alga asesina. Los científicos cultivaban el alga, propia de climas cálidos, en el acuario de Mónaco que dirigía Jacques Cousteau. En 1982, un escape de agua liberó una minúscula cantidad de alga. Y desde entonces no ha parado de proliferar en el Mediterráneo. Desde España a Croacia ocupa ya 10.000 hectáreas de bajos fondos marinos. Se sospecha que es un  mutante del alga originaria al ser tratada con luz ultravioleta.

La caulerpa acaba con la Posidonia oceanica, un alga propia del Mediterráneo que sirve de refugio y zona de cría para muchos peces, por lo que su desaparición puede afectar a todo el ecosistema mediterráneo. Probablemente debido al calentamiento global en el Mediterráneo hay ya especies propias del mar Rojo y tropicales.

El informe sobre las 20 especies más dañinas destaca que la mayoría son plantas, que pasan inadvertidas. Muchas de ellas, como el camalote, se venden como ornamentales. "La gente piensa que las plantas no se escapan, pero son el principal problema".

Una planta problemática en Asturias es la conocida como Penacho o Plumero de la Pampa, que se ve, sobre todo, en las cunetas de las autopistas. Las semillas de esta especie colonizan rápidamente los suelos libres de otras plantas e impiden el crecimiento de plantas autóctonas donde encuentran dificultad de asentamiento, haciendo progresar su sistema radicular a más de un metro de profundidad. Toleran ciertos periodos de sequía no muy prolongados, aprovechando la humedad ambiental y los rocíos. Se asientan con comodidad cerca del agua; márgenes de ríos, charcas y marismas, Huyendo del encharcamiento permanente y, de adultas, soportan temperaturas por debajo de los -15ºC. Por si fuera poco, rebrota con renovados bríos después de un incendio.

Así son los invasores silenciosos.