Plano de OS TEIXOIS

 

El batán

Cuando las telas o paños tejidos en los telares debían tener una mayor resistencia, o una consistencia más gruesa, por el uso al que iban a ser destinados, se les sometía a una nueva operación denominada: abatanado o enfurtido, realizada en los batanes, pisas o

 

 

 

 

 

 

 

 

pisones, toscas máquinas de madera movidas mediante energía hidráulica y situadas en las proximidades de los ríos cuya misión era producir el golpeteo de las telas por medio de unos mazos o porros.

A mediados del siglo XVIII había en nuestra región cerca de 200 batanes funcionando, según datos recogidos en el Catastro del Marqués de la Ensenada; en la actualidad sólo quedan algunos restos diseminados por la geografía Asturiana, y cuya existencia queda reflejada en la toponimia de los pequeños pueblos o en el recuerdo de las personas más ancianas del lugar donde se asentaban. Y éste, reconstruido siguiendo los cánones y dimensionado similar a los antiguos, en el conjunto etnográfico de Teixois en Taramundi y que viene a complementar el conjunto de máquinas hidráulicas que ya estaban funcionando en el lugar.

En un batán, mecanismo movido por agua y que en España se empezó a utilizar en el siglo XVIII aproximadamente, se distinguen las siguientes partes: El sistema hidráulico, el armazón o estructura y el recipiente o “imina”.

El sistema hidráulico está formado por un canal de madera para la conducción del agua, la rueda hidráulica con su eje o árbol de levas. La rueda de unos 2 metros de diámetro va provista de unas 16 palas que giran mediante el impulso del agua y que arrastran en su giro al árbol o eje en el que van intercaladas a 90 grados dos levas o volvedoiras, que son las que hacen subir alternativamente los porros o mazos.

El potro está constituido por cuatro pies derechos fuertemente anclados en el terreno y un bastidor superior del que penden los mazos de madera de unos 70 a 80 Kg. de peso y que llevan una de las bases oblicuas y escalonadas para facilitar el volteo de las telas.

El recipiente o imina es una gran pieza de castaño labrada con un hueco en el que tiene lugar el abatanado de los palos depositados en su interior, por la parte superior de la imina discurren unos pequeños canales por los que circula el agua necesaria para la refrigeración de las telas y evitar de este modo que se deterioren por el calentamiento.

Las telas se colocan en el interior de la imina, dobladas en zigzag y en cantidad de 20 a 30 varas, unos 17 a 20 metros, y se remojan continuamente durante el tiempo que dura el abatanado. Se realizan tres paradas durante el tiempo que dura la operación, con el fin de cambiar de posición los paños y obtener un abatanado uniforme. El proceso debía de ser vigilado y atendido continuamente por el pisador, con el fin de evitar averías y si estas ocurrían , repararlas rápidamente, ya que el continuo y desfasado golpeteo de las telas podía deteriorarlas. Una vez abatanados los paños se ponían a secar y se devolvían a las tejedoras que los habían traído a enfurtir, si se trataba de mantas después se sometían a un proceso de cardado para sacarles el pelo.

Hasta bien entrado el siglo XIX se seguían abatanando los paños obtenidos en el telar para obtener el sayal y la estameña, con la primera se hacían una serie de prendas de uso frecuente por el campesinado asturiano, como chaquetas, chalecos, faldas, capas , abrigos, montera, sombreros, etc. Con la estameña aún se siguen fabricando, por la zona de Cabrales, los escarpines o carpines, especie de zapatillas sin suela que se calzan con las madreñas y preservan los pies del frío y de la humedad.

 

La rueda de afilar

 

Se ubica en el cobertizo adosado a la base de la alberca (banzado) con la finalidad de aprovechar para su funcionamiento el agua del del mismo.

Este ingenio supone un grado de evolución con respecto al tradicional accionado a mano y en ella se afilaban todas las herramientas del campo que fueran de corte.

 

Molino

La misma fuerza de agua que baja del arroyo de Las Mestas y que sirve para dar movimiento al mazo, se aprovecha para dar movimiento al molino; éste es una construcción rectangular de mampostería y pizarra cubierta a dos aguas.

 

Las dependencias básicas del molino son el nivel hidráulico en la parte inferior -el infierno- y la parte superior, que es la sala de la molienda.

Observando el paisaje, se puede constatar la gran cantidad de estos artefactos hidráulicos extendidos por toda Asturias, que hoy están abandonados y en ruinas en la mayor parte de los casos por haber perdido su función.

Sin embargo, en los siglos anteriores la producción agrícola constituía casi el único recurso económico de la población dentro de la cual el cultivo de cereales (trigo, maíz, centeno ) tenía una gran importancia y así la molienda era una actividad indispensable en la vida cotidiana de la región, para la transformación en la harina y el pan.

Anteriormente, el molino de Teixois, era de varios propietarios que lo utilizaban según el sistema aquí llamado de Quendas (Kalendas), en virtud del cual cada propietario disponía de su uso en función de la mayor o menor propiedad que tuviera. Este mismo sistema servía también a la hora de utilizar el mazo.

Mazo

Desde sus orígenes los mazos junto con las ferrerías tuvieron gran importancia, y sobremanera en la actividad económica de los siglos XVIII y XIX, en la zona Occidental de Asturias.

En las ferrerías se fundía el mineral en lingotes, mientras que en los mazos se trabajaban para estirarlos y dar foma a los utensilios y herramientas. Hoy, al haber desaparecido tanto los mazos como las ferrerías se aplica la palabra mazo para designar al conjunto formado por la máquina para batir el hierro y el edificio que lo alberga.

El mazo de los Teixois aparece documentado en el siglo XVIII, en el Castro del Marqués de la Ensenada,..."en la 17, que en términos de este dicho concejo (Taramundi) hay 6 mazos de espalmar hierro ... mazo de Los Teixois, sito en el lugar y sitio de este nombre..."

Nada se encuentra en los documentos sobre la procedencia de los mazos ni quienes montaron las primeras instalaciones. Sin embargo, se admite que estas instalaciones estuvieron relacionadas con las ferrerías del País Vasco, ya que por un lado hay documentos donde se hablan de propietarios de mazos oriundos de Vizcaya y por otro, en el léxico de esta artesanía se descubren algunas palabras de procedencia vasca y en los concejos de Taramundi, Vegadeo, y Los Oscos, se encuentran apellidos como Legazpi, Azcárate,..., etc. Junto a ello, la información oral nos remite también al País Vasco, ya que entre los herreros ancianos de Occidente se mantiene la tradición de que las ferrerías y primeros mazos habían sido instalados por gentes de Vizcaya.

La toponimia revela que hubo mazos en toda la zona de Asturias pero donde más abundan es en la zona Occidental, debido a la presencia del mineral de hierro, el abundante caudal de los ríos y la madera de los bosques (sobre todo brezo) que servía para fabricar el carbón vegetal utilizado para fundir el hierro y alimentar las fraguas.

En el mazo de Os Teixois se estiraba el hierro y con él se hacían herramientas de campo y otros utensilios que luego se vendía en ferias: braseros, sartenes, cazos, cubos, bicas (donde se hacía el pan)..etc.

 
 
 
 
 
 

La tromba de agua

Daniel Bernoulli, un científico suizo, demostró que, en un sistema con caudal constante, la energía se transforma de una forma u otra cada vez que se modifica el área de la sección transversal de la tubería.

Este es el principio utilizado por la tromba de agua, la presión del agua que pasa a través de la tromba (tubo de Venturi), disminuye cuando pasa por un estrangulamiento de ésta. Esta disminución de la presión, hace que la presión atmosférica sea superior a la presión que existe en el estrangulamiento de la tromba, con lo que se produce una circulación de aire del exterior al interior de la tromba, que pasa a mezclarse con el agua.

En la parte inferior de la tromba existe una cámara, de tal forma que el chorro de agua con aire tropieza en una losa situada bajo el chorro, haciendo que se separen ambos componentes. El agua, por medio de un sifón se vierte al exterior y el aire queda atrapado en la cámara. De ella, parte un conducto que transporta el aire acumulado a la fragua, que es utilizado para avivar el fuego.