El rincón de la Ciencia I.S.S.N.: 1579-1149

nº 54 (junio-2010)


Experimentos con hielo seco:

Gruñido metálico (pr-87e)


A. Cañamero y M.A. Gómez


¡PRECAUCIÓN!: El hielo seco se encuentra a temperatura muy baja y produce quemaduras en la piel. Debe manejarse con mucho cuidado, utilizando guantes protectores.

Todos los experimentos que presentamos deben hacerse con la supervisión de una persona adulta.

Podemos sacar el hielo seco del recipiente en que se conserva con una cuchara metálica, observando que se produce un sonido característico, debido al enfriamiento rápido del metal. Si lo ponemos sobre una chapa de acero el metal comienza a chirriar.

En el vídeo puede oírse cómo al entrar en contacto el hielo seco con una chapa de hierro comienza a chirriar. También puede verse cómo se desplaza sin rozamiento, hasta que la pieza se encuentra con alguna irregularidad en la superficie.

¿Por qué ocurre esto?

El metal, en contacto con el hielo seco, se enfría muy deprisa. El proceso es tan rápido que, aunque el metal es muy buen conductor del calor, queda una zona muy fría y otra todavía permanece a temperatura ambiente. Necesita un poco de tiempo para que se igualen las temperaturas. Esto provoca que haya zonas que al enfriarse se contraigan rápidamente, dando lugar a tensiones locales en el metal que producen vibraciones que a su vez, generan el sonido.

También hemos podido ver que la pieza de hielo seco se desplaza prácticamente sin rozamiento. Esto es debido a que al sublimar queda una capa de gas dióxido de carbono entre la pieza sólida y la chapa metálica. Esta capa de gas, aunque muy fina, tiene el espesor suficiente para disminuir drásticamente el rozamiento.


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