El rincón de la Ciencia I.S.S.N.: 1579-1149 nº 35, abril 2006 Aerógrafo A. Cañamero (IES Victoria Kent, Torrejón de Ardoz)
El aerógrafo es un pulverizador de aire que se suele utilizar para aplicar pintura o barniz. Hay varios modelos que se pueden encontrar en el mercado pero nosotros fabricaremos uno, sencillo pero efectivo, simplemente con una pajita.
¿Qué necesitamos?
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¿Cómo lo hacemos?
Cortamos la pajita de forma que tengamos un trozo largo y otro bastante corto. Tenemos que colocar los dos trozos en ángulo recto de forma que sus extremos queden muy próximos, como indica el dibujo. El trozo largo es el que se sumerge en el líquido que queremos pulverizar y el corto lo colocamos perpendicular a él. Podemos sujetar los dos trozos con las manos o facilitarnos el trabajo uniéndolos con un trozo de plástico rígido que mantenga el ángulo recto.
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¿Cómo funciona?
Debemos colocar la pajita mas larga dentro de la pintura de manera que quede una pequeña parte sin sumergir. Soplando con fuerza por el trozo corto de la pajita conseguiremos que el líquido salga pulverizado.
¿En qué nos basamos?
Según un principio de la aerodinámica a un aumento en la velocidad de un fluido le corresponde una disminución de la presión (efecto Venturi). Cuando soplamos con fuerza aumentamos la velocidad del aire, por lo tanto la presión en ese punto de salida es menor que la presión atmosférica del aire que lo rodea. Para compensar esta disminución de presión el líquido asciende por el tubo y es arrastrado en forma de pequeñas gotitas que podemos utilizar para pintar.