El rincón de la Ciencia I.S.S.N.: 1579-1149

nº 49 (abril-2008)

En el bicentenario de Darwin (RC-117)


Mª Luisa Tato


Hasta bien avanzado el siglo XVIII predominaban, en el mundo científico, las teorías que postulaban la inmutabilidad de las especies basándose, principalmente, en la interpretación literal del libro del Génesis. Sin embargo ya algunos científicos apuntaban unas ideas de cambio en las especies.

La obra del naturalista sueco Carl Linnaeus (1707-1778) es un fiel exponente de la idea creacionista de la vida y de las teorías fijistas. Presenta un equilibrio armónico de la Naturaleza en consonancia con las Sagradas Escrituras. Aunque, en algunos de sus escritos, reconoce la aparición de especies posteriores a la Creación por procesos de hibridación. Este botánico es autor también del sistema jerárquico para la clasificación de plantas y animales que continúa en uso después de haber sido modernizado. Mantiene la fijeza de las especies, pero la organización jerárquica diseñada por él contribuyó a la aceptación de los conceptos de descendencia común y divergencia gradual.

Georges Louis Leclerc, conde de Buffon (1707-1788) expone, en su obra, una teoría del origen de las especies por procesos naturales. Así los organismos aparecen por generación espontánea como consecuencia de la asociación de moléculas orgánicas.

Erasmus Darwin (1713-1802), abuelo de Charles Darwin en su libro Zoonomia deja entrever la transmutación de las especies vivientes pero no desarrolla una teoría evolutiva.

Jean Baptiste de Moret, caballero de Lamarck (1744-1829) se opone a las teorías fijistas imperantes en la época y propone que la especie posee una capacidad innata para cambiar en función del medio en que se encuentre y los cambios ambientales son responsables de las transformaciones que dan origen a nuevas especies. Reconoce que las formas más sencillas surgen por generación espontánea y, poco a poco, se van haciendo más complejas considerando que: "la función crea el órgano". Su teoría tuvo una escasa repercusión en la comunidad científica de entonces.

Georges Cuvier (1769-1832) con sus estudios de anatomía comparada llega a la conclusión que el medio condiciona la disposición funcional de los órganos de un animal. Establece cuatro grandes planes de organización sin ningún nexo de unión que permanecen en la Tierra hasta que se produce una catástrofe como el Diluvio Universal. Propone que en la historia de la vida en la Tierra se han producido varias creaciones seguidas de sucesivas catástrofes que explicarían las discontinuidades que se observan en el registro fósil.

Étienne Geoffroy - Geoffroy Saint-Hilaire (1772-1844) realiza estudios de anatomía comparada en la búsqueda de un arquetipo en la formación de los animales. Establece el Principio de Economía de la Naturaleza; el desarrollo de una estructura animal conlleva la atrofia de otra. Su hijo Isidore Geoffroy Sain-Hilaire (1805-1861) reformula sus teorías favorables a una variación en los seres vivos propiciada por los cambios ambientales.

Charles Lyell (1797-1875) publica entre 1830 y 1833 sus Principles of Geology en la que propone el Principio del Uniformismo según el cual, los procesos geológicos que suceden en la actualidad, responsables de la geografía física de la Tierra, que actúan a ritmo uniforme en grades periodos de tiempo son los mismo que han actuado durante toda la historia de la Tierra: "el presente es la clave del pasado". Mantiene que los cambios constantes que se producen en el aspecto de la Tierra se encuentran estrechamente ligados a modificaciones en las condiciones ambientales que, a su vez, son responsables de los cambios que se producen en la flora y en la fauna. Aunque defiende la estabilidad de las especies, cuando lee On the Origine of Species acepta la teoría evolucionista.

Thomas Malthus (1766-1834) en su obra Essay on the Principle of Population establece que la supervivencia de los individuos de las poblaciones humanas se encuentra íntimamente ligada a su capacidad de adaptación social, pues el crecimiento de la población se lleva a cabo en progresión geométrica mientras que los recursos alimenticios crecen en progresión aritmética.

 

Charles Darwin, nacido el 12 de febrero de 1809, hijo y nieto de médicos, comienza a estudiar medicina en la Universidad de Edimburgo. A los dos años abandona estos estudios y, dirigido por su padre, se traslada a la Universidad de Cambridge para prepararse como clérigo. No mostró demasiado interés por esos estudios pero estableció relaciones científicas que le permitieron realizar trabajos de campo de geología e hicieron posible su viaje alrededor del mundo.

El 27 de diciembre de 1831 Darwin emprendió, a bordo del HMS Beagle como naturalista, un viaje de circunvalación por las costas sudamericanas e islas del Pacífico. El objetivo principal del viaje era realizar trabajos de cartografía e hidrología recorriendo la Patagonia, Tierra de Fuego, las costas de Perú y Chile y algunas islas. A finales de febrero llegaron a las costas sudamericanas, en concreto al puerto del Salvador. El conocimiento de la selva neotropical brasileña entusiasmó a Darwin. Y al anclar en Río de Janeiro organizó varias salidas de campo en las que comenzó sus colecciones de fauna y flora sudamericanas. El descubrimiento de huesos de fósiles de grandes mamíferos protegidos por corazas en Argentina muy parecidos a los actuales armadillos, la paulatina sustitución de animales afines a medida que se bajaba de norte a sur del continente americano y la observación de numerosas variedades de especies de pinzones y otros animales en las islas Galápagos hacen que Darwin comience a interesarse en el origen de las especies. Durante los cinco años de viaje Darwin se forma  como naturalista de campo y recoge multitud de datos, y observaciones sobre organismos y fenómenos naturales fundamentales para su obra posterior.

Cuando regresa a Inglaterra es considerado como un geólogo experto y publica varios trabajos en ese campo y en el de la fauna del continente sudamericano. A partir de 1837 profundiza en el estudio de las plantas y animales domésticos. La lectura de la obra de Malthus en 1838  induce a que Darwin pueda establecer que la lucha por la existencia promueve que las variaciones favorables tiendan a ser conservadas y las menos adecuadas destruidas. El resultado de este fenómeno sería el origen de nuevas especies. En 1842, Darwin escribió un resumen de su teoría en 35 páginas, dos años después la amplió a 230. En junio de 1858 recibe un manuscrito de Alfred R. Wallace , naturalista que había trabajado en la cuenca amazónica y en el archipiélago malayo, que planteaba una teoría de la evolución basada en la selección. Darwin recibe un gran impacto al leer las mismas tesis en las que lleva trabajando varios años. Sus amigos Lyell y Hooker le aconsejan que presenten a la vez, a la comunidad científica, el artículo de Wallace y una síntesis de la obra de Darwin. Ambos presentan  y publican simultáneamente sus trabajos en la Sociedad Linneana de Londres.

En 1859 publica su libro El origen de las especies. Darwin explica en su obra que el punto de partida de su teoría es la existencia de variaciones hereditarias. Pero sólo una parte de los organismo sobrevive y se reproduce y la mayoría muere antes de dejar descendencia. Basándose en la experiencia adquirida por los ganaderos y los agricultores que realizan una selección artificial, Darwin propone que algunas variables hereditarias tienen que ser más ventajosas que otras para los individuos que las poseen. En definitiva, los que presentan variables hereditarias ventajosas tiene una mayor probabilidad para sobrevivir y reproducirse.

La publicación del Origen de las especies provocó una controversia sin precedentes en la sociedad de su tiempo. Científicos, clérigo e intelectuales se enzarzaron en un debate, defendiendo o atacando las ideas de Darwin. Los detractores se centraron sobre todo en el origen de los humanos a partir del mono como tesis ofensiva e inaceptable. Darwin continuó con sus investigaciones sobre las variaciones de animales y plantas domésticos y más tarde publicó La descendencia del hombre y la selección en relación al sexo, obra en la que aplica las teorías evolucionistas a la especie humana. En los últimos años de su vida se dedicó al estudio de las emociones humanas y a la participación de las lombrices de tierra en la fabricación del humus entre otros trabajos. Falleció el 19 de abril de 1882.

Wallace continuó investigando sobre la evolución y la selección natural el resto de su vida aunque, a diferencia de Darwin, negó que la selección natural fuese suficiente para explicar el origen del hombre. El hecho de que el nombre de Darwin haya tenido una mayor repercusión que el de Wallace en la idea de la selección natural se debe fundamentalmente a que Darwin desarrolló la teoría con mucho más detalle y presentó un mayor número de evidencias.

Aunque otros científicos precedieron a Darwin en proponer cambios en las especies a lo largo del tiempo, la teoría de la evolución incluye la importancia de la selección natural como mecanismo responsable de determinar su curso y explicar el diseño de los organismos.