LA INVESTIGACIÓN COLABORATIVA EN EDUCACIÓN

Por: Milagros Cano Flores

 

La investigación constituye la base para la conformación del conocimiento práctico. Las bases o principios desde los cuales se construye este conocimiento práctico se pueden identificar con dos ámbitos, por una parte la capacidad reflexiva y consolidada del docente para efectuar un análisis y en función de ello valorar los resultados de su experiencia, y por el otro, el paradigma, esquemas, modelos y marcos de referencia que sustenten y avalen la construcción de este conocimiento práctico.

           Junto a estos ámbitos se destacan dos percepciones complementarias de investigación, como son: el enfoque biográfico (el pensamiento biográfico del profesor) y la investigación o indagación colaborativa. El enfoque biográfico presenta elementos necesarios y suficientes para estacar la experiencia del profesor y utilizarla como eje principal de su propia formación, y la investigación colaborativa como un valioso enfoque para construir el conocimiento entre y por los profesores e investigadores.

           Uno de los retos que se manifiestan en la mayor parte de las instituciones educativas respecto de la actuación de los profesores, es la de incorporar la investigación como una actividad sistemática y regular en su trabajo habitual en las aulas. La investigación como un procedimiento y un medio de desarrollo y aplicación del conocimiento, se ha configurado como una forma de trabajo. El compromiso de la investigación con relación al avance del conocimiento y su aplicación, ha identificado dos estilos de indagación como tendencias prototípicas: la investigación básica cuya pretensión es asegurar el conocimiento pero sin una relación directa o compromiso alguno con su aplicación a problemas prácticos o de modificación de la realidad, y como complemento de ésta la investigación aplicada, que se caracteriza por su asociación directa en la solución de los problemas reales planteados con relación al hombre y sus diversas acciones.

           La condición del profesor en cuanto al avance del conocimiento con relación al proceso de enseñanza-aprendizaje y su propia práctica en el aula, le ubican en la perspectiva de la investigación aplicada con prioridad a la básica. Un objetivo esencial en la formación inicial y permanente de los profesores, es su preparación o capacitación en la investigación; constituyendo también la clave para la mejora y fomento del conocimiento práctico del proceso de enseñanza-aprendizaje. Con relación a esta formación "en y desde la investigación", es importante destacar que la investigación como función es una actividad consustancial a la tarea de enseñar, en la medida en que el profesor descubre y genera conocimiento es capaz de enseñarlo con autoridad, este conocimiento a su vez, debe ser configurado desde una perspectiva de investigación y para su desarrollo se requiere del conocimiento y dominio de una metodología adecuada, entre otros aspectos a considerar.

           En la formación y desarrollo del profesor se aplica la metodología de investigación-acción colaborativa, en la que el campo de investigación es demarcado por los profesores integrantes y de esta manera actúan crítica, participativa y cooperativamente en él.

           El profesor tiene ante sí como ámbito o campo de conocimiento, su "realidad práctica" en la que participa día a día. Es en ella y desde ella en donde se desarrolla una práctica de reflexión sistemática, misma que compartida y en equipo le transforman desde un práctico a un profesional reflexivo en torno a su práctica.

           La investigación "es una indagación o examen cuidadoso en la búsqueda de hechos o principios, una pesquisa inteligente para averiguar algo" (Canales, Alvarado y Pineda, 1986:53), a través de ella se trata de resolver problemas, encontrar respuestas a preguntas y estudiar, conocer la relación entre factores y acontecimientos.

           La investigación, como se ha señalado en párrafos anteriores, es una actividad sustancial para el profesor ya que aparte de constituir un medio para generar o construir nuevo conocimiento, le permite a su vez crear un estilo propio de hacerlo, y si a este estilo, a esta práctica, se le integra una modalidad (adaptada a las ciencias sociales) como es la investigación colaborativa, el profesor podrá efectuar su meticuloso proceso de trabajo a través de un intercambio valioso, beneficioso con sus compañeros.

           La investigación se transforma en colaborativa, cuando un grupo de profesionales armonizan, coordinan sus conocimientos, esfuerzos y energías a fin de percibir y comprender sus experiencias, acciones, emociones, motivaciones, etcétera, cuando el equipo integrado delimita el marco de problemas motivo de estudio, construye en forma crítica y cooperativamente el proceso para efectuar la indagación, y así poder encauzar las acciones hacia la obtención de un fin u objetivo común: la construcción de nuevo conocimiento; logrando también el aprendizaje de una metodología de comunicación y acción compartida. Se supera el aislamiento investigador del profesor y se conforma el grupo como agente y marco investigador.

           Para el logro u obtención de este propósito, la investigación colaborativa puede incorporar las perspectivas biográficas y heterobiográficas del grupo participante, y en base a los datos suministrados por éstas, determinar problemas y claves de formación a partir de las cuales se puedan desarrollar líneas de investigación y marcos referentes a la realización profesional.

           La perspectiva biográfica destaca la importancia de la historia de cada profesor en sus respectivos centros y aulas, así como la riqueza vivencial derivada de las diversas experiencias que a lo largo de su trayectoria han conformado su personalidad y subrayado su estilo o modo peculiar de desempeñar la docencia.

           Esta autorreflexión sobre las diversas experiencias vividas y relacionadas con su desarrollo profesional, le permite al profesor conocerse y afianzar su modo de ser; además de determinar el marco de conocimiento y estudio de los factores que incurren en la formación y desarrollo profesional del docente. La biografía debe incluir experiencias significativas de los profesores en sus diversas etapas de formación: inicial, actualización permanente, recurrente profesional, etcétera. Este análisis biográfico no significa una regresión al pasado, sino la selección de aspectos relevantes de su historia que aporten: el conocimiento de la propia concepción y práctica educativa tanto en el centro como en el aula; los modelos, claves y estructuras esenciales que determinan el pensamiento y acción educativas; así como la elaboración de referentes que proyecten el futuro y consoliden la acción presente.

           Este autoanálisis se puede ampliar con heteroanálisis microgrupales, que permitan a los miembros integrantes del equipo de trabajo, conocer las claves relativas a la formación de los docentes, destacando el fructífero intercambio derivado del análisis de las diversas experiencias. El heteroanálisis constituye la clave de la investigación colaborativa, ya que genera el intercambio a partir de la visión compartida.

 

 

           Cada profesor, cada formador, pone a disposición de los demás integrantes del grupo el análisis de sus acciones prácticas, y el compartirla con otros permite la elaboración de un estilo de acción compartida. Para llegar a este proceso de análisis grupal, se requiere de un intenso trabajo de conocimiento autobiográfico como aportación previa y simultánea a la creación y desarrollo de un sistema metodológico en equipo, participativo. La experiencia contrastada enriquece la propia y posibilita la elaboración de un nuevo marco de concepción y práctica metodológica.

           Un objetivo permanente en la formación de profesores, es el de tomar conciencia crítica y participar reflexivamente en y durante la acción, durante la práctica; de ahí que se requiera de preparación permanente del profesor en la propia reflexión sobre la acción y el autoanálisis crítico de su propio proceder.

           Las limitaciones a las que el profesor se enfrenta para dar razones de su comportamiento en y sobre la acción, pueden minimizarse y superarse a través de la reflexión analítica post-acción y la investigación colaborativa sobre y post la acción. La práctica de la investigación colaborativa demanda o requiere de una especial sensibilidad, apertura de mente, deseo de trabajar en equipo, así como de realización interactiva.

           La investigación colaborativa es considerada por J.M. Escudero (1989:194), como "una práctica de indagación en el aula que ha de inspirarse en ciertos criterios generales de orientación en vez de un conjunto de pasos y procedimientos a aplicar".

           Es fundamentalmente una tarea indagadora que requiere especialmente de la reflexión profunda para generar una forma de pensamiento y práctica innovadora.

           La investigación se torna colaborativa cuando surge del compromiso de un grupo de profesionales para conocer su acción y descubrir o identificar los procedimientos convenientes para incrementar tanto la capacidad de conocimiento como la calidad de la tarea desarrollada.

           La investigación colaborativa es una modalidad prototípica de la investigación-acción, que supone "comprensión, control crítico y sucesivas reconstrucciones, base de actuaciones posteriores" (Medina y Domínguez, 1991:160). En ella se identifican las siguientes peculiaridades:

·        El énfasis en la perspectiva socio-crítica, en oposición a la orientación básicamente interpretariva de la investigación-acción en general.

·        La incurrencia del clima social generado por los participantes y caracterizado por la colaboración, autonomía, flexibilidad y lazos establecidos entre ellos.

·        El esfuerzo para la elección de núcleos, problemas y programas de investigación que agrupen tanto las necesidades como los intereses del grupo.

·        El reconocimiento de cada uno de los participantes, como agentes particulares de cambio y creadores de climas de realización humana.

           La investigación colaborativa se destaca particularmente como marco, proceso y forma de elaboración de conocimiento. Una técnica conveniente para hacer progresar el conocimiento es el intercambio reflexivo en torno a la teoría y a la práctica; el análisis de la realidad educativa con un proceso meticuloso optimizará la formación con una metodología más adecuada.

           La investigación colaborativa es una forma particular de elaboración de conocimiento, en la que se observan los siguientes aspectos: se destaca la importancia del tipo de clima social que construyen los integrantes del grupo de trabajo, que les permita avanzar en la consecución de los objetivos establecidos; la exigencia de una metodología rigurosa para enfrentarse a la construcción de conocimiento; así como la forma o el estilo de construir, asumir y aplicar el conocimiento.

           La colaboración influye y determina el clima de participación de los miembros del grupo, en cuanto a la toma de decisiones, selección de áreas de estudio y propuestas de análisis; en la metodología utilizada, la capacidad para trabajar en equipo es un aspecto medular; en todo el proceso de trabajo tiene lugar la interacción entre los participantes así como su coincidencia en el ámbito de investigación.

           La investigación colaborativa favorece el desarrollo del docente en su ámbito profesional, incorporando los parámetros de exigencia que demanda el conocimiento y consolidación de la enseñanza.

           La investigación colaborativa es más que una metodología didáctica, es un estilo, una filosofía que permite a los docentes analizar la tarea sustantiva que realizan y sobre todo compartirla. Es pues el estudio de la cultura colaborativa, el enfoque para conocer la práctica y establecer un proceso, construir un camino organizado hacia una formación de calidad en el binomio docente-alumno.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1.     CANALES, Francisca H.; Alvarado, Eva Luz; Pineda, Elia Beatriz. Metodología de la investigación, manual para el desarrollo del personal de Salud. Editorial Limusa. México, 1986.

2.     GARCIA, Marcelo C. (Coordinador). Desarrollo profesional e iniciación de la Enseñanza. Barcelona, 1995.

3.     MEDINA, Antonio. Didáctica e interacción en el aula. Ed. Cincel, Madrid, 1988.

4.     MEDINA, Antonio; Domínguez, Ma. Concepción. Formación del profesorado en una sociedad tecnológica. Ed. Cincel. Madrid, 1989.

5.    MEDINA, Antonio; Domínguez Ma. Concepción. Enseñanza y curriculum para personas adultas. EDIPE, Madrid, 1993.