MUJERES DE ESPAÑA:

DE LA REPUBLICA AL FRANQUISMO.

El 12 de abril de 1931, las elecciones municipales otorgan a la coalición de republicanos y socialistas una mayoría lo suficientemente amplia como para que el rey Alfonso XIII reconozca el fracaso de su régimen y abandone España. El 14 de abril se proclama la república. El acontecimiento tuvo enormes consecuencias para las mujeres. La monarquía de los borbones había constituido para ellas una época de sometimiento; en la Constitución de 1876 se produjo la restauración de la alianza entre la corona y el altar que llevo al catolicismo a ser la religión del estado, para mantener a las mujeres en doble dependencia de la iglesia y de la ley.

En 1923, la dictadura de Miguel Primo de Rivera había instituido dos novedades: por una parte, un decreto en 1924 había concedido a las mujeres que fueran cabeza de familia y por otra parte, el dictador había concedido integrar a las mujeres en la Asamblea Consultiva; pero la caída del dictador en 1930 había un retorno al statu anterior.

A partir de 1931 las mujeres obtienen el derecho al sufragio.

Los avances republicanos

La republica corresponde a la toma de poder de una amplia élite intelectual: médicos, profesores; y por parte del partido socialista, que al cabo de largos años de oposición, durante los cuales la represión, primero de la dictadura y luego de la monarquía que (tras el fracaso del movimiento revolucionario de diciembre de 1930) había reforzado su popularidad. A partir del pacto de San Sebastián, del 18 de Agosto de 1930, habían esbozado un programa de gobierno fundado en la voluntad común de reformar estructuralmente España y abolir los privilegios sociales del Antiguo Régimen y de la Iglesia.

Las reivindicaciones femeninas

En España, el pensamiento democrático había incluido un cierto número de reivindicaciones a favor de las mujeres. Se denunciaba la situación conyugal y sexual: hubo multitud de ensayos que protestaban contra la desigualdad cultural y jurídica entre los esposos, la tolerancia ante el adulterio del marido, la prostitución y la frecuencia de enfermedades venéreas. Médicos y juristas antimonárquicos exigían la reforma de códigos médicos (protección de la madre y certificado prenupcial). El divorcio en general se consideraba una reivindicación razonable.

En el seno del movimiento obrero, el partido socialista tenia como prioridad la abolición de la prostitución; los anarquistas sin embargo, luchaban por el reconocimiento del amor libre y el desarrollo de los métodos anticonceptivos.

"¿Contribuyeron las mujeres al progreso de las reivindicaciones?". En la cotidianidad del mundo del trabajo están presentes y a menudo son activas en la vida sindical, pero solo unas pocas personalidades salen a la luz, un ejemplo es Margarita Nelken.

Las mujeres comenzaron a agruparse en la segunda década del siglo: los vínculos que se establecen a partir de 1915 con la Women´s league for Peace and Freedom, la creación de la Association nationale des femmes (ANME) en 1918 y de otros grupos feministas que se expresaban en una prensa específica: los temas prioritarios son el voto, la abolición de la prostitución, el desarrollo de la cultura y la refundación de los códigos.

Las reformas propuestas a las mujeres

Los nuevos gobernantes elaboran una reforma de la estructura del Estado que favorecerá la autonomía de las regiones, instauran la separación de la iglesia y el Estado, decretan una reforma agraria y la reorganización del ejercito. En este contexto tienen lugar las medidas relativas a la mujer y a la familia. Hay tres puntos sorprendentes: la urgencia de las primeras medidas, la concesión del derecho al voto y las decisiones en materia de derecho familiar.

La voluntad de reparar las injusticias de la monarquía se traduce en una serie de decretos (del 8 de mayo de 1931) en los que el gobierno provisional "se interesa por la suerte" de las mujeres y los campesinos; de ahí que las mujeres sean elegibles, pero solo las cualificadas y además las trabajadoras se benefician del seguro de maternidad.

Las mujeres mediante conferencias y mítines entusiastas, recuerdan que el voto también es una urgencia. Sin embargo, tendrán que esperar al 1 de Octubre para su aprobación. En efecto, si las mujeres votan, las mujeres constituirán más de la mitad del cuerpo electoral, dando paso a la inquietud: para los radicales,"las mujeres están sometidas al cura", y lo mismo piensan muchos socialistas; por otra parte los republicanos mantienen actitudes misóginas. "La naturaleza de la mujer" es histérica, dice uno de ellos, mientras que otro afirma que la mujer solo puede votar después de la menopausia, pues el ciclo menstrual la perturba.

A este respecto seria decisivo el enfrentamiento de dos diputadas: a un lado, la abogada radical-socialista Victoria Kent y al otro la abogada radical Clara Campo amor. La primera gozaba de prestigio que le había valido la defensa, ante el tribunal militar, de los republicanos involucrados en la revolución de 1930; la segunda representaba a España ante la Sociedad de las Naciones.

Victoria Kent aboga por la postergación de la aplicación del "ideal", mientras que Clara Campo amor reivindica la igualdad. Esta última termina impacientándose.

El deseo de "europeizar" a España, del joven Parlamento español, lleno de modernidad, proseguirá la "reducción femenina" mediante la reforma de la familia.

Tras largos discursos, se reconoce el matrimonio civil y se instaura el divorcio.

Los ecos de los cambios

 

Los legisladores que darán cambios entre tendencias contradictorias: el socialista Jiménez de Asúa, considera que "en España no se plantea" el problema del aborto; el presidente de la Republica Alcalá Zamora, no hizo nada por oponerse al divorcio.

También surgió el problema de que muchas doretas se negaban el seguro de maternidad, porque no querían pagar la cotización o porque, eran solteras y las consideraban inútiles.

 

La aceleración de los antagonismos

 

Desde la proclamación del nuevo régimen, las derechas se confabulan a pesar de sus diferencias (monárquicos partidarios de Alfonso XIII o carlistas, conservadores que aceptan el régimen republicano, fascistas...) y la iglesia.

El 10 de Agosto de 1932, un importante intento de golpe de estado dirigido por el general Sanjurjo, los encontrara a todos unidos: Ejercito, Iglesia, monárquicos y grandes propietarios.

Las mujeres de derechas

 

Si bien la sublevación es un fracaso para sus instigadores, a los que se encarcelo, llama la atención sobre el papel que las derechas pretenden hacer desempeñar a las mujeres. A primera vista, los periódicos las instan a consagrarse a los prisioneros y al servicio de sus familias, estableciendo cadenas de solidaridad.

Pero en realidad más que consuelo, lo que se exige a las mujeres es una actividad política por donde se las mire, y que se ejercerá principalmente en dos campos: la lucha contra la secularización del Estado y la escuela, y por otra parte, el combate electoral.

El problema que se plantea estriba, en saber si las mujeres están sometidas a los jefes masculinos o si la iniciativa de las acciones corresponden a las propias mujeres. Si se toma el ejemplo de concesión de voto, la idea de aprovecharlo políticamente es de aquellos; los monárquicos, después de haberla definido como "un burlo baile en el que se obliga a todo el mundo a bailar", se unen a la tesis de J. Mª Gil Robles presidente de la CEDA.

Era necesidad "organizar el voto" ese inesperado "regalo del Estado".

Para hacerlo, se vuelve a dar vida a la Acción Católica que la republica había castigado severamente.

En efecto, cuando el general había llegado a cansar hasta a sus partidarios y asistía al fracaso de la Unión Patriótica, en 1929 se organizaban manifestaciones femeninas a su favor, a la vez que se creaban periódicos para estimularlas, por ejemplo, Mujeres españolas.

En 1931 se trata de aislar a las mujeres en asociaciones renovadas o recién creadas.

Resultando: 38000 afiliadas a la Acción Católica, 5000 a la Asociación "Aspiraciones".

En unos meses se las arrastra al movimiento antigubernamental. Recorren el país adoctrinando a las obreras en los talleres de Acción Católica o en sus domicilios y enseñan a configurar listas secretas de simpatizantes, y en Madrid llevan su papeleta electoral a 230.886 votantes.

Si la iniciativa viene de los "jefes" las mujeres se ponen rápidamente más allá de los consejos que se imparten: se niegan a pagar 500 pesetas de multa que se las exige, van a la cárcel y así se convierten en símbolos. En efecto, esta es la otra lucha en la que las mujeres destacan y toman la iniciativa: el combate contra los artículos de la Constitución y las leyes posteriores que instauran el Estado laico, retiran a los religiosos la autorización para enseñar y disuelven la Compañía de Jesús.

Las protestas son múltiples: las mujeres se manifiestan blandiendo crucifijos, allegan fondos a los religiosos, firman peticiones, ayudan a recoger fondos a los religiosos, ayudan a crear escuelas paralelas, boicotean a los comerciantes republicanos; su prensa es un combate religioso, anticomunista.

La educación de las republicanas

 

Entre 1933 y la Guerra Civil es cuando las mujeres evolucionan. En el primer año hacen su aparición las tendencias que se habrán de realizar durante la revolución de Asturias. Antes que interesarse por la política interior, aspiraban a consagrarse a tareas ciertas a largo plazo: la salud, la enseñanza, la paz internacional.

A estas mujeres debemos la primera denuncia del nazismo, y los campos de concentración.

En cuanto al feminismo de la ANME, se hacen cada vez más conservadoras, y a comienzos de 1934 intentaran crear un grupo feminista cuyo manifiesto fundacional pone de relieve su repudio a la política de partido, y al igual que, por añadidura, llaman Acción Política Femenina Independiente.

También en 1933 van a afirmarse ciertas tendencias revolucionarias; las izquierdas españolas se vieron socavadas por el ascenso de Hitler al poder. En 1933, por otra parte, el KOMINTERN reorganiza el partido comunista de España, muy débil hasta entonces, y colocaba a su frente a José Díaz al tiempo que sacaba a la luz la fuerte personalidad de Dolores Ibarruri; en Agosto, las mujeres comunistas españolas participan en el Congreso Antifascista de Paris y, en Septiembre, organizan las primeras manifestaciones en España.

Pero los acontecimientos de 1934 son determinantes: una huelga anarquista y socialista agita a los medios rurales; las mujeres de Andalucía y Euskadi organizan manifestaciones específicas y se producen motines por la apropiación de pan, pues la crisis era terrible.

Las asturianas, mujeres e hijas participan en la lucha integrando comités o empuñando armas; por ejemplo, la joven comunista Aída Lafuente que murió con la ametralladora en la mano. En el conjunto del territorio, la revolución revela actitudes muy diferentes; las republicanas parecen divertirse; todas las tendencias de izquierdas se reúnen para denunciar la represión y la versión oficial, primer caso de intoxicación consciente de la opinión: Margarita Nelken organizó mítines en Francia; Victoria Kent, Clara Campoamor, Dolores Ibarruri,... organizan "Pro infancia obrera" para salvar a los niños asturianos. Pero se observan actitudes extrañas entre las feministas, "¿no declaran acaso en su periódico el restablecimiento de la pena de muerte para los revolucionarios? ¿No deploran que hayan combatido tantos "energúmenos con faldas" y que las mujeres de los mineros no hayan sabido "contener a sus hombres"?".

En el terreno de los partidos, la represión favorece la unión: todos firmaran un programa del Frente Popular. El gobierno republicano instalado después de las elecciones de febrero de 1936 contará con el apoyo de todas las izquierdas. En la propaganda electoral, la desgracia de las mujeres asturianas había sido convertida en símbolo, y los discursos de la Pasionaria habían comenzado a tejer la cadena de las revoluciones desde un punto de vista marxista.

El 1 de Mayo de 1936 habrá una manifestación y nacerá la revista marxista, Mujeres, redactada bajo la dirección de Pasionaria. Unas semanas antes, las médicas anarquista habían lanzado Mujeres anarquista, para reflexionar sobre el lugar de la mujer en el movimiento revolucionario.

La Guerra Civil Española

 

A pesar de la prudencia del gobierno, en Julio de 1936 estalla la sublevación.

Dejando de lado a Navarra.

Familias separadas, ejemplos de bombardeos de poblaciones civiles: las fotos y los relatos de testigos han conservado de mujeres de negro y de hijos corriendo o muertos en el suelo.

Más halla de la desgracia "¿Qué fue de las mujeres activas en la Guerra Civil, y la guerra contra el fascismo y la revolución (anarquista, troskista y cultural)?".

La Guerra Civil española se caracterizo por la prosecución de progresos culturales y legislativos, favorecidos por la necesidad, se consiguió: formación profesional y alfabetización (1936);legalización de las uniones libres de mujeres y viudas de milicianos; incorporación a la industria de guerra (1937); instrucción en la aviación (1938). Además la ministra de salud Federica Montseny consiguió en Octubre de 1936 legalizar el aborto.

"¿Cómo permanecer insensibles ante la participación de las mujeres en la lucha y la resistencia?". Hubo muchas mujeres que lucharon activamente en la guerra como, Mika Etchebere o Lina Odena, que combatieron con armas desde el primer día.

En realidad, los partidos y los sindicatos se vieron desgarrados por la polémica relativa a utilidad de colocar a las mujeres en la vanguardia o en la retaguardia. Durante el verano de 1936, la desorganización general favorece a la creación de milicias y la adhesión tanto de mujeres como de hombres. A partir de Otoño la organización de un ejercito regular y la influencia cada vez mayor del estalinismo en los gobiernos que se suceden tendrán como consecuencia el aplastamiento, primero de la revolución troskista, después de la anarquista, y finalmente él envió de loas mujeres a la retaguardia. Las organizaciones son fundamentales: la Unión de muchachas (Madrid) trabaja en la defensa de la ciudad y por la emancipación de las mujeres; Mujeres libres (Cataluña), organiza la retaguardia y milita contra la prostitución; La Asociación de Mujeres (AMA), bajo la dirección de Pasionaria y anima a la ayuda Internacional: "los hombres en el combate, y las mujeres en el trabajo".

La instalación de Franquismo

Desde el punto de vista de la historia de las mujeres, el comienzo del franquismo debe situarse mucho antes del golpe de estado del 18 de Julio de 1936. el año 1934 esta marcado por un doble proceso: Por encima del temor y del odio que engendró la Revolución de Octubre, están la creación de la Falange Femenina y el regreso al orden moral bajo el impulso de la iglesia. Por otro lado, la recuperación por la iglesia de ciertas publicaciones y espectáculos es también una señal: la lucha contra el deporte, el "nudismo" en las playas.

Lucha por la "cruzada"

 

Sin embargo, los acontecimientos de 1934 tienen en común el intento de someter a las mujeres de derechas a una actividad sometida a las autoridades políticas y religiosas. Para la Falange las mujeres deben colaborar mediante misiones de propaganda y de organización en la "construcción de una España grande e imperial", "es a ti a quien te toca actuar(mujer), compromete al hombre a hacerlo". Este nacimiento de la Falange Femenina solo se hará durante la guerra.

La muerte de los jefes de la Falange Femenina (José Antonio, Enésimo Redondo) convertirán a Pilar Primo de Rivera, hermana del primero y a Mercedes Bachir viuda del segundo, en las organizadoras del movimiento que los nuevos jefes (Franco y la Iglesia) modificaran poco a poco. Para la Falange, son prioritarias la separación de la Iglesia y el Estado, pero con el franquismo se produjo la evolución inversa.

La Guerra Civil permitió a Franco utilizar a las mujeres en la organización llamada Auxilio de invierno y luego Auxilio social "florecimiento de azul y de ternura" "ordenada por Dios" y unida por Franco en la Falange Femenina de 1937. se les vuelve a encargar tareas de alimentación, fabricación de uniformes, atención en el frente y las de propaganda por radio y muchas misiones educativas por toda España.

La rectificación legislativa

 

En efecto, el estado de espíritu forjado por la guerra y el franquismo no puede admitir heroínas históricas que no estuvieran sometidas a la divinidad, ni mujeres que no estuvieran sometidas a la maternidad.

A partir de Septiembre de 1936 un decreto "moraliza las costumbres" mediante la supresión de la escolaridad mixta; En Marzo de 1938, se "libera a la mujer casada del taller y del trabajo", "liberación" que va acompañada de primas por maternidad y de la prohibición del ejercicio de profesiones liberales; también en 1938, se deroga la ley sobre el matrimonio civil y, de manera retroactiva, la ley sobre el divorcio; Entre 1941 y 1946 se producen múltiples inscripciones en el código penal en calidad de delitos, relativas al aborto y el adulterio. Sin embargo la prostitución seguirá siendo legal.

La Iglesia vuelve a tomar la enseñanza en sus manos que se diferenciaba según los sexos. El código civil, eleva a 25 la mayoría de edad de las mujeres.

Mujeres reducidas al silencio

 

El odio a hacia las mujeres republicanas se convirtió en un motor poderoso."¿Puede ese odio a comprender como, a partir de 1939, la más activa de las mujeres de derechas, diputadas, ingenieras y maestras, exaltaron sin excepción el hogar "única profesión digna de la mujer".

La Falange Femenina colaboró en la producción de una imagen ideal: contribuye a la recaudación de las "rojas" y de sus hijos y creo "el servicio social".

La historia de la expresión que se ejerció sobre las mujeres se diferencia solo parcialmente de loa historia de los hombres; las ejecuciones, la prisión, el exilio, la quema de libros, alcanzaron a todos los republicanos. Pero las mujeres sufrieron de violaciones, conocieron el aceite de ricino, el corte de cabello, la reeducación de sus hijos y las prisiones religiosas. Y además, las mujeres debieron padecer el sufrimiento que les es propio: ser culpable de ser mujer, viuda o madre del "vencido".

La extremada concentración cronológica de acontecimientos, hace difícil la evaluación total del papel de las mujeres, así como el impacto de las medidas jurídicas que adoptaran los primeros gobiernos republicanos en la modificación de la mentalidad de la sociedad española. La historia de las mujeres españolas se caracteriza por el apasionado y obstinado descubrimiento de elementos dispersos que permiten síntesis más amplias: el divorcio, la maternidad, la enseñanza, la prisión y la guerra.

Las dificultades de la investigación se acentuadas por la negligencia administrativa, la ocultación de documentos y la reconstrucción de la historia de la época franquista; Pero ni las incertidumbres científicas ni los encarnizamientos políticos podrán borrar definitivamente la particularidad y el orgullo de la historia reciente de las mujeres españolas.

La "mayoría de edad política"-expresión indicada para indicar el derecho de voto- ha otorgado a las mujeres el derecho de ciudadanía, pero también su reconocimiento como personas, mucho más allá del circulo de las élites culturales y políticas; Y la lección a llevado a los años posteriores a 1936 se lucha a favor de sus derechos y de sus cuerpos durante la guerra es un tema constante de los periódicos republicanos. También se puede destacar que la republica a permitido a las mujeres, el que tomen la palabra.

El largo régimen del general Franco no fue monolítico, ni tampoco la vida de las mujeres. Tras el silencio, y la enseñanza, que creó una generación de jóvenes sometidas, se conjuran diversos factores para dar a muchas mujeres españolas conciencia de supresión social y política; la oposición constante al franquismo, las huelgas de los años cincuenta, la crisis económica que obligó a las mujeres a trabajar y el turismo extranjero, portador de otros modos de pensamiento y de vida (a partir de 1960). El despertar feminista pasa primero por la crisis de conciencia social, en la cual también tienen lugar influencias de distinto tipo; asociaciones universitarias, la acción del partido comunista o de la Iglesia que se habría a las cuestiones sociales.

Entre 1975-1978, con la promulgación de la Constitución, los historiadores, políticos y feministas reanudan los hitos de una experiencia interrumpida 40 años antes; y aun cuando la lucha por la democracia y los derechos de las mujeres no se hayan apaciguado por completo, la España actual ha recorrido una gran parte del camino.