REVOLUCIÓN Y RESTAURACIÓN: LA EMERGENCIA DE LOS PRIMEROS IDEALES EMANCIPADORES: (1868-1931)

CUERPO Y CICLOS DE VIDA

La población europea conoce a mediados del siglo XIX un proceso de transición demográfica que se traduce en un progresivo descenso de la mortalidad y una lenta disminución de la natalidad.

Las causas de este decrecimiento son: el descenso de la natalidad, sobre todo infantil, inclina las familias a tener un número menor de hijos; el proceso de urbanización induce también a reducir el tamaño de la familia; la creciente secularización de la sociedad; la continua utilización de prácticas y métodos anticonceptivos (abstinencia en el matrimonio, lactancia prolongada, el diafragma, el preservativo, etc.); la transformación de la propia familia que avanza hacia un tipo de familia patriarcal y, y la aparición progresiva de un nuevo tipo de mujer que aspira a incorporarse a las diferentes facetas de la vida pública española.

Los políticos de la Restauración mostraron escaso interés por los derechos de las mujeres, cuya posición de subordinación quedaba reflejada en el código civil redactado en 1889: "El marido debe proteger a la mujer, y ésta obedecer al marido", "La mujer está obligada a seguir a su marido donde quiera que fije su residencia".

El matrimonio continúa siendo la única opción de las mujeres a lo largo de estos años de garantizar su futuro económico. Así pues, el matrimonio de conveniencia constituye una práctica generalizada entre la sociedad de comienzos del siglo XIX.

El modelo de mujer y familia que domina durante el período de la Restauración según Pilar de Sinués, es un tipo de mujer idealizada, conocedora de todos los entresijos de un hogar, que se beneficia de su omnipresencia y providencia, y un hogar entendido como ámbito familiar.

En una sociedad en proceso de cambio, la idea dominante es la que considera que a cada sexo le corresponden diferentes cualidades, funciones y objetivos. Hombres y mujeres deben tener funciones sociales específicas y deben recibir una educación diferente ya que las aptitudes y los comportamientos han de ser distintos.

Existen abundantes testimonios en el pensamiento anarquista sobre la familia, el feminismo y el amor libre. La inferioridad social de la mujer se concreta en una serie de aspectos a juicio de los teóricos anarquistas; el trato discriminatorio que sufre en el trabajo y la doble moral a la que se encuentra sometida. Se denuncia frecuentemente cómo la mujer es un objeto sexual para el hombre y cómo se le asigna el espacio de la ignorancia y beatería, lo que la hace incapaz de desempeñar adecuadamente el papel de esposa y madre.

La familia es el Estado y en ella el padre es la autoridad, y la jerarquía se establece entre el padre y la madre, los hijos y las hijas, los niños mayores y los niños menores.

Critica la doble moral de la institución familiar burguesa, en la que los varones explotan sexualmente a las mujeres de la clase obrera mediante la prostitución.

Lo auténticamente innovador en el pensamiento anarquista será el "amor libre", donde los seres se unían por atracción mútua, por "simpatía social".

La alternativa es para el anarquismo español la familia proletaria basada en el amor y en el espíritu revolucionario.

ESPACIOS Y VIDA COTIDIANA

La sociedad española de finales del siglo XIX y primer tercio del siglo XX sufre una serie de cambios similares a los procesos de transformación que las grandes capitales estaban realizando. En el centro de las grandes ciudades españolas se encuentran las viviendas de artesanado y sectores populares, casas de vecindad, corralas..., donde viven modistas, empleados, pequeños comerciantes, etc. Las mujeres de estas capas sociales, a diferencia de las mujeres de la burguesía, no pueden disfrutar de la intimidad, de la privacidad del hogar. Gran parte de las tareas domésticas tienen lugar en la calle: el lavado, el remendado de la ropa, la compra..., sirviendo de pretexto para establecer relaciones de amistad y desarrollar redes solidarias entre personas de su entorno.

La burguesía financiera, los profesionales, que en su mayoría prpceden de las clases altas terratenientes, se instalan en los ensanches de las grandes ciudades españolas. En estos hogares el proceso de modernización que se está produciendo en la sociedad española se evidencia en los espacios privados. En la vida privada, a las mujeres españolas se las continúa relegando básicamente a la esfera doméstica, donde son responsables tanto de la reproducción cotidiana como de la reproducción biológica.

La vivienda unifamiliar en forma de palacete estará ocupada fundamentalmente por familias pertenecientes a la vieja y la nueva aristocracia y por familias de la alta burguesía financiera e industrial.

Los espacios públicos de representación se componen habitualmente de salones, salas privadas y bibliotecas, donde se desarrollan los lazoa sociales y se establecen alianzas. Las mujeres son las responsables de la decoración, de reflejar a partir de múltiples detalles y objetos de decoración, el clima de respetabilidad y el éxito económico del "pater familias". Los espacios estrictamente familiares se caracterizan por la búsqueda de la intimidad y el aislamiento frente a las miradas de visitantes y extraños.

Una nueva concepción de la salud y de la higiene se impondrá inicialmente entre mujeres y hombres de las clases altas, difundiéndose posteriormente entre la mediana y la pequeña burguesía, ya en el segundo teercio del siglo XX entre las clases populares. El uso del "baño matinal" comenzará a ser práctica habitual entre las clases favorecidas.

EDUCACION

 

A raíz de la Revolución de 1868 y del Sexenio Democrático, se inicia en España el camino hacia corrientes renovadoras en el terreno de la educación. La polémica girará en torno a tres cuestiones capitales: centralización, secularización, coeducación; y enfrentará a dos corrrientes culturales: la tradicional, católica y conservadora, y la liberal, laica y burguesa.

En lo que se refiere a las corrientes renovadoras hay una tercera corriente: la revolucionaria, integrada dentro de las opciones socialistas y bakunistas, que defendía una enseñanza integral libre y en plano de igualdad para ambos sexos, así como plenamente coeducativa, racional y científica.

De todos estos proyectos renovadores se beneficiarían las mujeres españolas, que durante el último tercio del siglo XIX se incorporarán a las iniciativas que se llevaron a cabo desde ámbitos socialistas y anarquistas como desde las iniciativas reformistas o eclesiásticas.

Las iniciativas más destacadas las encontramos en la escuela Krausista que procedían más de un deseo regenerador con fuertes influencias externas que de una demanda social o una propuesta procedente de las mujeres españolas o de las organizaciones femeninas.

La Institución Libre de Enseñanza, inspirada en las ideas krausistas, consideraba que la cultura y la educación debían constituir un instrumento regenerador del país, de forma que las mujeres pudieran tener acceso a la enseñanza.

La ponencia de Emilia Pardo Bazán sobre "La educación del hombre y de la mujer", debatida en el Congreso Pedagógico Hispano-Portugués-Americano de 1892 acababa pidiendo el acceso de las mujeres a todos los niveles educativos y el derecho a desarrollar cualquier tipo de actividad profesional, así como la exigencia del reconocimiento del derecho de las mujeres a su propia felicidad y su propia dignidad. Por otro lado la España de comienzos del siglo XX inicia su andadura con una gran lacra social: las altas tasas de analfabetismo se sitúan muy por encima de las medias europeas, sin embargo las cifras descenderán de forma sustancial durante el primer tercio del siglo XX. Este descenso se debe a la evolución positiva del colectivo de las mujeres, lo que refleja el proceso de incorporación progresiva a la modernización del país.

Las mayores tasas de analfabetismo coinciden con aquellas zonas de mayor porcentaje de población rural y de mayor subdesarrollo económico. El descenso de las tasas de analfabetismo corre paralelo a la incorporación progresiva de las mujeres a las instituciones educativas.

La universidad, como institución que ha conformado durante generaciones de élites intelectuales y futuros dirigentes políticos, ha mantenido durante ese tiempo la prohibición de que la mujer accediera a sus aulas, negándoseles, por tanto, el acceso al conocimiento formalizado transmitido a partir de las instituciones.

Dos factores influyeron positivamente en el proceso de incorporación de las mujeres a la universidad en España:

*Las corrientes innovadoras que recorren Europa durante el pimer tercio del siglo XX inciden en España en el cambio incipiente de mentalidades respecto de lo que debe constituir el papel de la mujer en la sociedad.

*A partir de 1910, en la mayoría de los países europeos existe un movimiento de mujeres que reclaman parar sí el acceso a una educación superior, creándose poderosas organizaciones de mujeres universitarias en defensa del derecho de acceso a todos los estudios universitarios.

En resumen, durante el período de la Restauración, las mujeres se incorporaron lentamente al sistema educativo, tanto desde la escuela primaria como a las instituciones de educación superior, no sólo como alumnas sino también como profesoras. El proceso no estuvo libre de dificultades, dado que en España continuaba domimando el modelo defendido por el conservadurismo que no aceptaba la necesidad de posibilitar a las mujeres un grado de educación suficiente, ni la posibilidad de desempeñar un trabajo extradoméstico y remunerado.

El incipiente desarrollo del capitalismo en nuestro país demandaba una mayor participación de la mano de obra femenina en el mercado de trabajo, y en este sentido, las corrientes ideológicas de orientación liberal se hicieron eco de una nueva realidad social y económica que se estaba desarrollando en España. Las nuevas corrientes educativas se orientaban a dotar a las mujeres de unos conocimientos básicos que les permitiera desempeñar un trabajo remunerado de acuerdo con su propio temperamento; por ejemplo: modista, sirvienta, contable, dependienta, incluso maestra, y siempre que el desempeño de estas profesiones no estuviese en contradicción con sus deberes familiares.

 

CULTURA E IDENTIDAD DE LAS MUJERES

En este período aparece un considerable número de mujeres que destacan en la cultura y la literatura. Estas mujeres viven desde la Revolución de 1868 hasta la II República. Pertenecen a la alta burguesía y a la aristocracia (Emilia Pardo Bazán). Casadas, separadas, afrontan la manutención. Estas mujeres debieron enfrentarse con la sociedad que las quería como amas de casa.

*Emilia Pardo Bazán (1851-1921). Estudió en un colegio francés y viajó por Europa. Sus obra más destacada es "Los pazos de Ulloa" (1886). Realizó actividades en favor de las mujeres; denuncia el alto grado de analfabetismo de las mujeres en España. En 1910 es nombrada por Alfonso XIII consejera de Instrucción Pública, en 1916 ocupa la cátedra de literatura neolatina de la Universidad Central.

*Pilar de Sinués (1835-1893). Su vida y sus obras están marcadas por el romanticismo y el liberalismo. Algunas de sus obras son: "Amor y llanto", "Cataluña", "Margarita", "La ley de Dios" y "El ángel del hogar".

*Sofía Pérez de Casanova. De las más significativas del siglo XIX. Vivió dos guerras mundiales y acontecimientos políticos importantes. Creó el Comtité Femenino de Higiene Popular para dar clases de higiene y puericultura a las mujeres del sector popular. Obras: "La mujer española en el extranjero", "El pecado", Más que amor", Poesías", "Cartas".

Estas mujeres reflejan el cambio de mentalidad que se está produciendo entre las mujeres en España. Hay diferentes posiciones, los que luchan por defender los antiguos valores y los de las nuevas ideas como la incorporación de las mujeres al trabajo extradoméstico, derechos políticos, etc y otras que defienden el respeto de las amas de casa porque no rechazan la obtención de derechos por parte de la mujer.

Numerosas revistas de mujer se publican en esta época (moda y hogar), otras con motivos políticos; La Mujer y el Trabajo (1924), publicada por la Federación de Sindicatos Obreros Femeninos y La Voz de la Mujer (1917-1931) que representa un feminismo moderado partidario de defender el sufragismo universal.

TRABAJO

Durante 1873 y 1931 España sufre importantes modificaciones en el sistema productivo. Durante los tres lustros que dura el período inicial de la Restauración se produce un despertar industrial moderno. Los sectores textiles, minerales, siderurgia, agricultura y comercio colonial son las bases de la industrialización tardía. Esta industrialización será diferente según las zonas. Cataluña con su industria textil algodonera se convierte en la primera fuerza económica del país, Vizcaya con la minería del hierro, la actividad minera, comercio de exportación e importación, y por último Madrid como núcleo de servicios y capital financiera del paí, aparte del desarrollo espectacular del sector bancario.

De 1914 a 1923 se forma la sociedad industrial. La 1ª Guerra Mundial supuso el auge de exportaciones de productos a los países beligerantes incrementando la mano de obra en el sector secundario. Esto afectó a la población femenina que se incorporó a nuevos sectores productivos; su presencia descendió a lo largo del primer tercio del siglo XX por la reducción del número de mujeres que se dedican al sector primario.

La sociedad española sigue considerando el trabajo extradoméstico como algo marginal, sólo las mujeres en extrema necesidad, las solteras, pueden recurrir al trabajo fuera de casa para mantenerse. Había una elevada cantidad de de trabajo clandestino, el trabajo doméstico no remunerado no se cuantifica y el trabajo remunerado en ámbito doméstico, esto es un elevado porcentaje de la actividad económica de las mujeres.

La población activa de hombres se mantiene y la de mujeres desciende (1900) debido al descenso de las mujeres en el sector primario. La ley del trabajo de mujeres y niños de 1900 prohibía el trabajo a los menores de 10 años, obligaba al proceso de escolarización hasta los 12 y una reducción de las mujeres en el trabajo extradoméstico en edades tempranas. La población activa femenina también depende del lugar geográfico por el elevado grado de industrialización y desarrollo del sector servicios en algunas zonas. Hay 3 tipos de regiones: Galicia, León y Baleares; Cataluña y el País Vasco (elevado nivel de industrialización); Madrid (servicio doméstico).

Las mujeres se incorporan al sector textil, tejidos y confección. Debido al bajo nivel salarial de los obreos de Cataluña obligó a las mujeres a completar los salarios de los maridos.

Otras ramas donde estará la mujer será la industria de la alimentación, química y servicio doméstico. En este último las mujeres trabajan en condiciones lamentables, no había reglamentación y no tenían vacaciones. Este servicio iba creciendo; a principios del siglo XX había falta de higiene, una jornada excesivamente prolongada y unos salarios bajísimos.

A la prostitución se dedicaban las mujeres carentes de afecto paterno. Era un trabajo fácil y que les permitía conocer a las capas superioresde la sociedad, pero suponía la pérdida de la virginidad a muy temprana edad, analfabetismo, etc., y afectaba en su mayoría a los estratos inferiores de las clases trabajadoras.

PARTICIPACIÓN POLÍTICA

Las mujeres en España cuando se organicen para exigir derechos políticos lo harán tarde debido al proceso industrializador tardío y al deficiente desarrollo del sistema liberal. Ésto retrasó el reconocimiento de los derechos civiles de la mujer y la puesta de las libertedes más elementales que ocurrirá cuando finalice el período de la Restauración. Las protestas surgirán en las clases medias por las dificultades en la educación y el trabajo, y pedirán derechos y participación en asuntos públicos.

La idología liberal no era accesible a las mujeres ya que sólo se les atribuía la posición del esposo, padre, sin la posibilidad de acceder al mismo nivel de rentas de los hombres. Las mujeres luchaban por la igualdad, el derecho a la educación y el trabajo, y participación en la vida política. En España la burguesía no había adoptado el movimiento sufragista; las reivindicaciones eran aisladas lo que provocó un retraso respecto al resto de los países europeos.

La prensa política dirigida a las mujeres despertó en ellas las inquietudes de querer formar parte del movimiento sufragista. Esto generó un debate político, el de la concesión del voto femenino; Alejandro Pidal y Mon propuso que se incluyera a la población de mujeres votantes que tuviesen la patria potestad.

En 1907 se vuelve a proponer el voto de la mujer por parte de los republicanos y demócratas para las mayores de 23 años. Once años después se volverá a intentar aunque antes se crearon organizaciones por la lucha del voto de la mujer y sus derechos.

Cuando llega la dictadura de Primo de Rivera (1923), en 1924 se pone en práctica un estatuto municipal. Con este estatuto España intenta situarse a la altura de los países donde el sufragio femenino tenía importancia. Pero hay dos limitaciones: limitación del voto sólo en mujeres cabeza de familia y el nombramiento por parte del gobierno por los concejales y concejalas.

Primo de Rivera quiere que España sea moderna y europea, y para ello en octubre de 1927 crea la Asamblea Nacional Consultiva con presencia de mujeres.

Sectores reformistas pedían la igualdad de deberes y derechos. Entre 1927 y 1929 se regula un seguro de maternidad, regulación del trabajo a domicilio pero con desniveles en aplicación y regulación. Las ideas renovadoras chocan con la defensa de los valores tradicionales: familia como eje central, la religión como elemento de la ética y la moral, y la concepción tradicional de la mujer en la sociedad.

La Revolución del 68 supuso un cambio de mentalidad, queriendo impulsar la ideología liberal y los derechos del individuo (libertad de expresión y asociación, educación). Las mujeres se beneficiaron de los ideales de los intelectuales de la Revolución como Sartre y Cohn-Bendit entre tantos otros.

Las revistas siguen aportando la difusión de los ideales y las luchas. Hay varios tipos de feminismo: radicalismo feminista (amor libre, negación al matrimonio), feminismo oportunista y conservador (derechos concretos sociales, económicos y legales) y feminismo católico (mejorar la educación de la mujer).

Nash distingue tres corrientes feministas en Europa: feminismo católico social (influencia en el primer tercio del siglo XX), feminismo moderado (exige la revisión de leyes desfavorables a la mujer),y feminismo radical ( pide igualdad política y civil con el hombre).

La Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME, octubre de 1918) se sitúa lejos de posiciones conservadoras y de izquierdas, su ideología es moderada y de centro. Exigen la reforma del código civil, el fin de la prostitución legalizada, educación, ayuda a las mujeres obreras, etc.

Durante los años 20 en Madrid y Barcelona se forman grupos de lucha del feminismo (Unión de Mujeres de España). El feminismo catalán se basa en una buena organización familiar, autoridad paterna y patrimonio familiar permanente; las mujeres vascas tenían la maternidad como función natural, pero éstas consiguieron el reconocimiento social.

Por la izquierda revolucionaria se intentan aunar femimismos. Se intenta articular los intereses de hombres y mujeres por el socialismo y se le daba importancia a la mujer en un proceso revolucionario. Desde el anarquismo admitían la inferioridad de la mujer (ideas de Proudhom) ya que la mujer es inferior al hombre física, intelectual y moralmente.

 

AMPLIACIÓN

VIDA COTIDIANA: SITUACIÓN DE LA MUJER EN LA SOCIEDAD

Durante el siglo XIX y princios del XX, el feminismo español tuvo como movimiento social una menor envergadura que en la mayoría de los países desarrollados europeos.

Siempre estuvo más centrada en reivindicaciones de tipo social, como el derecho a la educación o al trabajo, que en las demandas de igualdad política. El modelo de género establecido en la sociedad liberal española garantizaba la subordinación de la mujer al varón y establecía unas pautas muy estrictas para su actuación social.

El sistema de dominación actuó en dos niveles:

*Una legislación basada en la discriminación de la mujer: los Código Civil (1889), Penal (1870) y de Comercio (1885); "La mujer casada no disponía de autonomía personal o laboral: debía obedecer al marido y su salario en el caso de que trabajara, por ley, debía ser administrado por el marido". El poder del marido sobre la mujer fue reforzado. El Código Penal estableció que la desobediencia o el insulto de palabra eran suficientes para que la mujer fuera encarcelada. El doble estándar de moral sexual permitía al hombre mantener relaciones sexuales extra- matrimoniales mientras que la a la mujer se le prohibía. El Código Penal establecía que si el marido asesinaba o agredía a la esposa adúltera o al amante de ésta, sólo sería castigado con el destierro durante un corto espacio de tiempo. Las penas impuestas a la mujer eran mucho más severas: al ser considerado parricidio el asesinato del marido, la sentencia era siempre cadena perpetua.

Nash, Mary y Tavera, Susana

"Experiencias desiguales: conflictos sociales y repuestas colectivas"

Madrid, 1995

Edit. Síntesis

*Un control informal mucho más sutil y más eficaz. El dominio del género masculino se basaba en la idea de la "domesticidad" que establecía los principales arquetipos femeninos ("ángel del hogar", "madre solícita", "dulce esposa"...), su función social y su código de conducta. Todavía a finales del siglo XIX la subordinación de la mujer era justificada basándose en una supuesta inferioridad genética: la función reproductora convertía a la mujer en mero complemento del hombre, del ser inteligente. La Constitución de 1931 supuso un emorme avance en la lucha por los derechos de la mujer.

Art. 23. "No podrá ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas, ni las creencias religiosas".

Art. 36. "Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes."

EDUCACIÓN

En el tereno educativo fue donde más avanzó el feminismo español. Las iniciativas del Krausismo y de la Institución Libre de Enseñanza buscaban un avance en la educación, la enseñanza y la cultura femenina. Pero hasta principios del siglo XX no se puede hablar con propiedad de un movimiento colectivo de emancipación femenina.

El nuevo modelo de mujer burguesa determinó las bases legislativas y sociales, que condicionaron las concepciones pedagógicas respecto al respecto y el peculiar tratamiento que desde los distintos gobiernos y colectivos privados se les otorgará como ciudadanos de egunda clase, en la sociedad patriarcal de finales del siglo XIX y principios del XX.

Las mujeres de las llamadas "clases medias" son las que primero reclaman las reformas en la educación que les permitan el acceso a los conocimientos necesarios para desempeñar profesiones liberales; sobre todo las solteras y viudas que ya no pueden resolver de forma tradicional su destino al cambiar la familia señorial patriarcal por la nuclear burguesa.

Las condiciones de trabajo de las mujeres se verán agravadas por la legislación laboral y social que las relega a los puestos inferiores y a unos salarios reducidos a la mitad.

Muchas mujeres de la clase obrera o campesina tuvieron que abandonar su antigua economía familiar para incorporarse a la industrial textil y seguir desarrollando su actividad tradicional en unas pésimas condiciones; amenazas por contramaestres y patronos, chantajes sexuales y todo ello con un mísero salario que a veces les llevaba a ejercer la prostitución. Por otra parte, eran maltratedas y vilipendiadas por sus compañeros para que volvieran al hogar.

Dentro del modelo de sociedad patriarcal agrícola, el prototipo de mujer sigue el esquema tradicional de esposa sumisa y madre perfecta, cuya única función en la vida es el cuidado de la familia y el hogar, que constituyen la unidad e reproducción y producción de bienes.

El trabajo a domicilio, en la sociedad preindustrial, era considerado el más idóneo para las mujeres, ya que podía hacer compatible sus deberes de ama de casa con unas tareas artesanales (hilazas, costura, lavandería...), por las que percibían una ayuda sin la necesidad de un contrato laboral. Por otra parte, este tipo de ocupación contribuía a evitar la competencia por los escasos puestos de trabajo en lsa fábricas que los hombres defendían para ellos a través de sus sindicatos. También beneficiaba al empresario con sus características de trabajo sumergido, aislamiento, destajo y ninguna obligación social.

Otros oficios desarrollados por la mujer eran los de modista, sombrerera, zapatera, tintorera, panadera, todos ellos considerados como propios a su sexo. Otro tipo de actividad para un gran número de mujeres que no tenían ninguna cualificación, ni otro recurso laboral, era la prostitución. En las grandes ciudades, después de su legalización en 1848, y la posterior reglamentación higienista con la finalidad de proteger al hombre que mayoritariamente acudía a a sus servicios, llegó a ser un trabajo mayoritario.

Desde finales del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX, aumenta de forma notable la entrada de la mujer a los puestos de trabajo asalariado (fábricas y talleres); incluso se incorpora a algunas profesiones liberales por primera vez en la historia.

BIBLIOGRAFÍA:

Haro Hernández, Teresa; Grimán Martínez, Lola; Galán Rubio, Cristina y Sagardía Redondo, María: "Aulas para un siglo: mujer y educación en España (1845-1930)"

Centro de profesores y recursos de Segovia, 1997

Ocaña Aybar, Juan Carlos: "El feminisno en España y la Europa medieval" en Sufragismo y feminismo: la lucha por los derechos de la mujer (1789-1945).

Http://www. iespana.es/jocana59/sufragismo/femespana2.htm

Ocaña Aybar, Juan Carlos: "El feminismo social en España" en Sufragismo y feminismo: la lucha por los derechos de la mujer (1789-1945).

MATRIMONIO Y CÓDIGO CIVIL

En el matrimonio la mujer estaba subordinada. Se establecieron una serie de leyes para que no pudiera transgredirse el poder del marido.

"Los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente".(Art.56)

"El marido debe proteger a la mujer, y ésta obedecer al marido".(Art.57)

"La mujer está obligada a seguir a su marido donde quiera que fije su residencia".(Art.58)

"El marido es el administrador de los bienes conyugales, salvo estipulación en contrato".(Art.59)

"El marido es representante de la mujer".(Art.60)

"No puede la mujer, sin licencia, poder de su marido, adquirir por título oneroso ni lucrativo, enajenar sus bienes, ni obligarse, sino en los casos y con las limitaciones establecidas por ley".(Art.61)

"Son nulos los actos ejecutados por la mujer contra lo dispuesto en los anteriores artículos, salvo cuando se trata de cosas que por su naturaleza estén destinadas al consumo ordinario de la familia, en cuyo caso las compras hechas por la mujer serán válidas. Las compras de joyas, muebles y objetos preciosos, hechas sin licencia del marido, sólo se convalidarán cuando éste hubiese consentido a su mujer el uso y disfrute de tales objetos".(Art.62)

Fuente: Código Civil de 1889. Códogo Civil vigente en la Península y ultramar. Reformado conforme a lo dispuesto en Ley del 26 de mayo y Real Decreto del 24 de julio de 1889, Madrid, Viuda e Hijos de Riva, 1890.

RELIGIÓN

La Iglesia Católica intenta mantener la moral católica y las tradicionales costumbres entre las mujeres frente a la amenaza de otros valores. Este llamamiento a la religiosidad es muy frecuente en el último tercio del siglo XIX.

MOVIMIENTO OBRERO

Los obreros se oponían al trabajo femenino extradoméstico, no concebían la idea del trabajo remunerado a las mujeres, ya que consideraban esa independencia económica como un desequilibrio en el orden fundamental de la familia y la amenaza al poder jerárquico del marido.

EDUCACIÓN

La educación de la mujer va dirigida al ámbito doméstico; se la educaba para cuidar al marido y criar a los hijos. No reciben una educación intelectual ya que se las considera inferiores.

PROTESTAS

Las mujeres centran sus protestas sociales en cuestiones de escasez de comida, incremento de precios de las necesidades básicas y empeoramiento de las condiciones de vida de las familias trabajadoras.

TRABAJO

*RURAL; la mujer, además del trabajo doméstico se ocupaba del trabajo en el campo. Ésto contribuía a mantener el modo de vida tradicional. Este modelo de familia (en retroceso a partir de la Revolución industrial) fue usado por las ideologías conservadoras.

*LA OBRERA TEXTIL; el desarrollo de la higiene social en el siglo XIX centró la atención en las condiciones de higiene en las fábricas textiles. La insalubridad y la falta de higiene provocaban enfermedades a las obreras textiles. Ésto se utilizaba como argumento para que las mujeres dejaran el trabajo y volvieran a sus hogares. A estas mujeres se les atribuía una mala reputación, un deterioro moral, y promiscuidad y libertinaje en su comportamiento.

*DISCRIMINACIÓN SALARIAL; la mujer no era remunerada de igual manera que el hombre. También en las relaciones personles se daban muchos casos de matrimonios sin amor y prostitución como medio de subsistencia.

La oferta de trabajo dirigida a las mujeres (impulsada por un sistems capitalista que necesitaba mano de obra barata y dócil) estuvo condicionada por mantener las funciones sociales establecidas.

A finales del siglo XIX gran parte de la mano de obra femenina estaba empleada en el servicio doméstico, caracterizado por la explotación laboral.

*DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LA MUJER; a finales del siglo XIX se empieza a tomar conciencia de los derechos de la mujer. Para darse a conocer surgieron las revistas femeninas.

 

 

 

EL DERECHO AL VOTO

El dercho de las mujeres españolas a una participación plena en la vida política no se dará hasta la II República. En 1887, el proyecto de Constitución del Estado Gallego concedía el derecho al voto de las mujeres con limitaciones.

"La mujer mayor de 21 años cualquiera que sea su estado, que a la actitud legal y al dominio añade la circunstancia de ser instruida en las materias que abarca la segunda enseñanza o la técnica o cuando muestre certificado de haber cursado o aprobado un grupo de asignaturas de ciencias naturales, físicas o matemáticas".(Art.23-2º).

EDAD CONTEMPORÁNEA

Las mujeres eran educadas desde su infancia según su status social. Las niñas de clase media y burguesa eran educadas de forma diferente que lsa de la clase baja. Debían comportarse en todo momento en las relaciones sociales en actitudes de sumisión, pasividad y recato.

HIGIENE, PROSTITUCIÓN, REVOLUCIÓN LIBERTARIA Y SEXUALIDAD FEMENINA

A principios del siglo XX, la prostitución tuvo interés por parte de reformadores sociales e higienistas. Había una nueva reglamentación que pretendía evitar la difusión de enfermadades venéreas mediante el control médico de las prostitutas.

Se produce una mezcla entre ideas libertarias de influencia europea y americana, característica del anarquismo catalán en los primeros treinta años del sigloXX. Hay una unión entre revolución y transformación moral, esta última es imprescindible para cualquier transformación social. Se manifiesta una libertad sexual para las mujeres.

Gregorio Marañón elaboró una teoría basada en la idea de que la mujer no es un ser inferior sino diferente, que tiene una función social, la de ser madre y esposa. Los conservadores y la Iglesia ctólica utilizaron la maternidad como forma de mantener el statu quo. La maternidad permitía a las mujeres obtener una valoración social, recuperaban su autoestima, y encontraban una manera de ejercer su influencia y su autoridad.

El alto nivel de mortalidad infantil y la precaria salud de la primera infancia representaban una preocupación constante de médicos a finales del siglo XIX. La lactancia maternal fue promovida como mejor garantía de la salud de los niños frente a los peligros que representaba la lactancia artificial o de nodrizas.

LA REGULACIÓN DEL ABORTO

La Generalitat de Cataluña reguló el aborto voluntario en diciembre de 1936. La nueva legislación reconocía el derecho de la mujer al aborto voluntario e incorporó la interrupción artificial del embarazo en el Servicio Sanitario de la Generalitat.

El anarquismo criticó la moral burguesa en el matrimonio y la familia, no criticaron la subordinación de la mujer pero defendieron el amor libre en igualdad entre hombres y mujeres.

La Iglesia siempre se refiría a la mujer como virginal, pura , que sólo debía practicar el sexo en el matrimonio.

La legislación franquista relegó a las mujeres casadas a la única función de madres y esposas en la familia.

El feminismo se caracteriza por la defensa de la educación intelectual de las mujeres y el ejercicio de una profesión cualificasda, la igualdad de derechos y civiles con el hombre, etc.

Una de las características de la movilización de las mujeres en España fue su preocupación por defender su identidad como mujeres en su actividad pública, elaboraban discursos en los que trataban de compaginar su principal seña de identidad, la maternidad, con el ejercicio de funciones al margen de la familia. María Ana Sanz era directora de la Escuela Normal de Maestras de Navarra y en 1920 apoyó la representación de España en la Internacional.

El primer asociaciomismo femenino fue la ANME (Asociación Nacional de Mujeres Españolas), la más importante del primer tercio del siglo en España. Nació en 1919 y estaba formada por una serie de mujeres que estaban a favor de la causa de la emancipación de la mujer. En este programa se recogen muchos de los propósitos que iban a hacer avanzar hacia su liberación.

PROGRAMA DE LA ANME

Parte político-social:

1.Oponerse, a todo propósito, acto o manifiesto que atente contra la integridad del territorio nacional.

2.Procurar que toda madre española, en perfecto paralelismo con la maestra, inculque en el niño desde la más tierna infancia, el amor a la madre patria única e indivisible.

3. Escrupuloso examen y revisión de las leyes vigentes de protección y defensa de la mujer para reca de los poderes públicos su más exacto cumplimiento y promulgación de las nuevas que demanden las circunstancias.

4.Considerar a la mujer elegible para cargos populares públicos.

5.Dar acceso a la mujer al desempeño en todas las categorías de aquellos cargos públicos que impliquen el gobierno y administración de interses morales y materiales de sus sexos.

6.Detenido estudio de los derechos que corresponden a la mujer en el vigente Código civil para demostrar su condición precaria y solicitar de la Comisión de Códigos la reforma de aquellos artículos del Civil que muy especialmente se refieren al matrimonio, a la patria potestad y a la administración de bienes conyugales.

7.Recabar para la mujer el derecho a formar parte del Jurado, especialmente en los delitos cometidos por las de su sexo o en que son víctima.

8. Administración matrimonial en conjunto, es decir, que se necesite la firma de los dos para todo documento público relacionado a este asunto.

9.Supresión, por lo tanto, de la responsabilidad del marido.

10.Los mismos derechos sobre los hijos que le padre en el matrimonio legal.

11.Derecho legal de la mujer al sueldo o jornal del marido, como del marido al de la mujer.

12.Personalidad jurídica completa para la mujer, pudiendo representarla el marido sólo por delegación de ella.

13.Derecho a conservar los hijos naturales reconocidos por el padre.

14.Igualdad en la legislación sobre el adulterio.

15.Castigo del cónyuge por abandonar el hogar sin consentimiento del otro.

16.Desaparición del bochornoso artículo 438 del Código civil.

17.Castigo a la embriaguez habitual y hacerla causa de la separación matrimonial.

18.Castigo a los malos tratos a la mujer, aunque no lleguen a exponer su vida.

19.Aumento del castigo a los delitos contra el pudor.

20.Participación en los consejos de familia, incluso tutora.

21.Suspensión de la reglamentación sobre la prostitución.

22.Cumplimiento de la Ley de la Trata de Blancas.

23.Pedir la creación de escuelas públicas en número suficiente para que pueda exigirse el cumplimiento del precepto legal que hace obligatoria la enseñanza y establece este mismo principio legal para la implantación de escuelas de anormales mentales.

24.Que en los centros docentes particulares sean exigidos títulos pedagógicos a los profesores.

25.Apoyo y exaltación al estudio de la Mediciana por la mujer.

26.Apoyo a los estudios de practicante y dentista.

27.Derecho a ascender en los destinos que ya ejerce, en las mismas condiciones que el hombre y con la misma remuneración.

28.Derechos a otros nuevos en estas condiciones.

29.Otorgar representación a la mujer en las Cámaras de Comercio, Industria y de la Propiedad.

30.Hacer partícipe a la mujer de los sindicatos en los gremios para la clasificación de las industrias propias de su sexo.

31.Recabar para el comercio femenino dependencias femeninas, sin dejar de perseverar en este importante extremo hasta conseguirlo.

32.Establecer centros de enseñanaza para la servidumbre doméstica y escuelas de cocineras, planchadoras, etc.

33.Fundar hospitales para el servicio doméstico.

34.Declarar obligatoria la enseñanza elemental de las criadas, solicitando de las señoras que en los días de la semana que se señalen, según las circunstancias, permitan a su servidumbre femenina que no sepa leer ni escribir, asistencia de una hora a las clases que se establezcan, persiguiendo el fin de que en un tiempo corto aunque prudencial, no haya ninguna criada de servir que no sepa leer y escribir, ejecutando con ello una de las obras más hermosas del cristianismo, de "enseñar al que no sabe".

Lo mismo puede hacerse extensivo a los obreros que se encuentran en idéntico caso.

35.Personal femenino en la inspección de policía, igual que el masculino.

36.Administración y gobierno de la mujer en la beneficencia pública.

Programa de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas en Amelia Martín Gamero, Antología del Feminismo

Madrid, Alianza Editorial, 1975

El reconocimiento del derecho a la educación, al trabajo remunerado y a una consideración social constituyeron preocupaciones del feminismo catalán de principios del siglo XX. Se reivindicó el reconocimiento de la figura de la mujer soltera y la apertura de nuevos horizontes profesionales y laborales para las mujeres que ofrecían opciones de vida alternativa a las mujeres fuera del matrimonio o del convento.

El movimiento feminista en España de las primeras décadas del siglo XX tuvo unas características específicas y que se derivan de las dificultades de la estructura social española para producir una conciencia colectiva sufragista. Pero si existió un movimiento feminista desde finales del siglo XIX y comienzos del XX.

La concesión del voto a la mujer en España se hizo con retraso con respecto a otros países. En las cortes españolas la discunsión del voto se planteó en términos opuestos; el Partido Radical pedía un reconocimiento de la igualdad como elemento imprescindible de un sistema democrático, y el Partido Radical Socialista argumentaba que era inoportuno conceder el ejercicio del voto a las mujeres ya que pensaban que el voto femenino era para la derecha.

La organización de mujeres anarquistas tuvo una gran importancia durante la Guerra Civil con una estrategia de doble lucha: la social-anarquista y la emancipación femenina.

La mujer contribuyó durante la Guerra Civil en la retaguardia, en movilizaciones antifascistas, servicios sociales, sanitarios, producción y campañas de educación y culturización, y también en las milicias de asistencia, sanidad, cocina, lavandería, etc.

Cuando terminó la Guerra Civil el 1 de abril de 1939 se formaron guerrillas antifranquistas integradas también por adolescentes y madres de familia. La división de papeles se atenuó, pero no desapareció.