VALLADOLID
Y EL AGUA



ARCAS REALES.



             El viaje de Aguas de Argales es una captación y conducción de aguas del siglo XVI, que tenía por objeto el abastecimiento de la ciudad de Valladolid. El inicio de la toma tiene lugar en le pago de Argales, a cinco Kilómetros de Valladolid, y todo el recorrido se produce en paralelo con el desnivel de las terrazas aluviales que conforman el río Pisuerga, de tal forma que durante el propio viaje se hace captaciones a la capa freática, bien a través de ramificaciones de las Arcas, bien a través de la propia conducción.

             Hasta la realización de esta obra, la ciudad cubría sus necesidades de agua a través de aguadores que tomaban el agua del río Pisuerga saliendo al río por el portillo, que por eso recibe el nombre de "de los aguadores", y vendían el agua por las calles. Además Valladolid contaba con numerosos pozos o fuentes particulares que se abrían en los corrales o jardines de las casas. Esto es posible gracias a la situación de nuestra ciudad, entre ríos, lo que hace que la capa freática este muy alta, al ras del suelo, por tanto no es infrecuente encontrarla en edificaciones de cimentación más profunda. Finalmente encontramos una curiosa forma de abastecimiento, los "pozos de nieve", estos consistían en profundas bodegas donde se almacenaba nieve traída durante el invierno desde Segovia, permitían refrescar el agua y mantener los alimentos durante el verano. Esto demuestra lo precario del suministro de aguas en muchas ocasiones. Los pozos estaban repartidos por diferentes zonas de la ciudad como los conventos y las casas de algunos nobles. El comisario encargado del abastecimiento de nieve cuidaba de mantener los pozos y charcas en buenas condiciones para la época de recogida, vigilaba la cantidad disponible en cada momento y buscaba nuevos terrenos donde poder hacer depósitos de hielo.

             La historia de las arcas reales se remonta a 1440 cuando Juan II dona la finca de Argales a la comunidad de San Benito que proyecto traer el agua desde sus manantiales en la finca hasta el monasterio de la ciudad. Además se penso en convertir el pago de Argales en casa de recreo.

             En el siglo XV se levantaron dos conducciones. Una aérea de caños de cerámica y madera de pino que llevaba el agua desde el manantial de Argales hasta el monasterio de San Benito y otra desde los manantiales de la Huerta de las marinas (Cercana a Argales) que llevaba el agua hasta una fuente y un lavadero en las inmediaciones de la Puerta del Campo (Calle Santiago y Plaza de Zorrilla) pero tanto su caudal escaso e irregular como las precarias condiciones con las que el agua llegaba a la ciudad no solucionaron el problema de abastecimiento público en una ciudad que en 1561 tenía 41.913 habitantes.

             Las pestes del siglo XVI incitaron a Felipe II a conseguir un acuerdo entre el monasterio y el Regimiento (el Ayuntamiento) para realizar una traída de agua con calidad sanitaria a la ciudad. Se decía que las aguas del Pisuerga eran perjudiciales para la ijada, los riñones y la orina. En mayo de 1587, cuatro años después de la disposición de Felipe II, los monjes ceden al ayuntamiento el derecho de la conducción de aguas del manantial de Argales hasta la villa corriendo los gastos a cargo del Ayuntamiento. A cambio la ciudad se comprometía a conducir el agua hasta el monasterio.

             En la redacción de la obra colaboraron los ingenieros cortesanos Benito Morales y Francisco de Moltalbán bajo la supervisión del rey, que redacto un documento donde se proponías posibles lugares para la colocación de las fuentes, y de Juan de Herrera, arquitecto de la catedral de Valladolid y del Escorial entre otros, Este último participo directamente a requerimiento del Ayuntamiento en 1584 y 1584 recibiendo 1.000 ducados por su trabajo. En la ejecución participaron varios arquitectos. Entre ellos, Alonso de Tolos, Francisco de Praves y Diego de Praves, el más destacado discípulo de Herrera y autor del arca principal. El agua llega a Valladolid en 1603 pero no comenzará a ser consumida hasta 18 años después.

             El proyecto inicial tenía proyectadas 8 fuentes con el objetivo de cubrir el abastecimiento público. Estas estarían dispuestas en la Puerta del campo (Calle Santiago y Plaza de Zorilla), Gallinería Vieja (Fuente Dorada), Rinconada, Plaza del almirante (Calle de las Angustias), Chancillería, Santa María (Plaza de la Universidad), Prado de la Magdalena y Puerta de Santiesteban (Arrabal de San Andrés).

             La falta de presupuesto supuso la reducción a tan solo tres fuentes, pero en cambio se permitió a algunos nobles introducir las canalizaciones en sus casas, como es el caso de Don Rodrigo Calderón de la casa de las Aldabas (Teresa Gil) o Don Pedro de Molina en sus casas de la calle del Campo (Santiago). Algunos monasterios como los de Portacelli, Comendadoras de Santa Cruz, Recoletas Agustinas, San Francisco o Nuestra Señora de la Laura también gozaron de este privilegio.

             Evidentemente estas variaciones con respecto al proyecto inicial supusieron un beneficio de los más ricos y poderosos. El pueblo, representado por sus mujeres, acudía a las fuentes públicas, haciendo cola, con su cántaro al hombro, que posteriormente se guardaría en la cocina. Llegaba a los lavanderos o a la orilla del río, con su banco de madera para lavar y su balde de ropa, que luego tendía al sol y sujetaba con piedras para que el viento no la arrugase.

             El Agua de Argales permaneció en activo hasta nuestro siglo a través de fuentes como la de Fuente Dorada, situada en lo que antiguamente recibía el nombre de " Plaza de la Gallinería Vieja". Recibe su nombre actual a mediados del siglo XVII por una bola y una aguja de bronce doradas que adornaban la fuente. A lo largo del tiempo la fuente ha sufrido diversas transformaciones. Además de Fuente Dorada el manantial de Argales suministraba agua a través de otras fuentes como la de Rinconada, situada detrás de la plaza mayor, la del Campo Grande localizada en la puerta del campo, el Caño de Argales que da nombre a una céntrica plaza de nuestra ciudad, o la fuente de la calle de la Estación, en las tapias del ferrocarril, frente a panaderos.

             El recorrido total de las conducciones media 6 kilómetros y medio. Se construyeron diferentes tipos de arcas, un total de 33 de las que sólo conservamos 14, cuya función era recoger y regular el agua, dotarla de presión, filtrar sus impurezas y salvar los desniveles. Las arcas están construidas en piedra, tienen la planta cuadrada o rectangular, una puerta adintelada y cubierta apiramidada o a dos vértices. Una pequeña ventana se abre en la cara norte para permitir la renovación de aire y mantener estable el nivel de temperatura. La conducción situada en los aledaños del casco urbano tiene una bóveda de cañón, a la manera romana. Resulta interesante comprobar las proporciones de las arcas, que se inscriben en los sistemas dimensionales y compositivos del Renacimiento.

             El manantial de Argales fue clausurado en 1974 cuando la Jefatura Provincial de Sanidad califica sus aguas como no potables. Termino así el suplicio del ayuntamiento que se había visto obligado a reparar demasiado habitualmente las arcas ya que además de las roturas naturales del uso algunas personas rompían las ventanas y puertas con el propósito de robar agua obligando al Regimiento a reparar todas las ventanas y puertas de las Arcas, como ocurrió en 1796.

             Las Arcas Reales fueron el principal método de abastecimiento de la ciudad hasta el siglo XIX. Es en este siglo cuando con el aumento de la población de la ciudad y las nuevas necesidades surgidas se opto por comunicar el Duero y el Pisuerga con un canal de 30 kilómetros además de utilizar el agua del canal de Castilla ya en el siglo XX con la llegada de la industria del automóvil.

             El Arca Real fue concluida en 1589, con el escudo de Felipe II y una leyenda labrada en la piedra que dice: "REINANDO LA MAGESTAD DEL REI DON PHILLIPE II. NUESTRO SEÑOR ACABO ESTA ARCA VALLADOLID, SIENDO CORREGIDRO DELLA CON GARCIA BUSTO. Año de 1589".

             El conjunto ha sido declarado Monumento Histórico-Artístico nacional por Real Decreto de 2 de abril de 1982.

             En la actualidad las arcas y su entorno están rehabilitándose. Se proyecta la recuperación de la canalización que conectaba la fuente de Argales con el convento de San Benito y la creación de un "corredor verde", en el que se plantaran árboles de especies autóctonas en cada lateral. El proyecto se costeara con el 1% de facturación anual que la empresa que gestiona el agua vallisoletana debe destinar a obras de interés público, alrededor de unos 50 millones de pesetas.