Castillo de la Mota [MEDINA del Campo (Valladolid)]
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| El castillo de la Mota, en Medina | Torre del homenaje |
La
villa vallisoletana de Medina del Campo, situada en la comarca de la Tierra del
Vino, es una de las localidades castellanas con mayor historia.
El
edificio monumental por excelencia de Medina del Campo es sin lugar a dudas el
Castillo de la Mota. Sus más remotos orígenes hay que buscarlos en pruebas
arqueológicas y documentales que, en estos últimos años, se están revisando
con motivo de la ejecución de su Plan Director de Restauración.
Proceso
de construcción:
Las
partes más antiguas son los lienzos aprovechados de las primitivas murallas del
último tercio del siglo XII, concretamente las que forman el ángulo suroeste
tanto del antiguo recinto como del castillo actual. Este enclave esquinado es
ampliado durante la segunda mitad del siglo XV, bajo los sucesivos reinados de
Enrique IV y los Reyes Católicos, dando como resultado el espectacular castillo
que hoy vemos.
En
las primeras obras de su construcción, hacia la década de los sesenta de ese
siglo, se aumenta la altura de los citados lienzos, todavía visibles. La puerta
oeste de aquel primer recinto amurallado, que había sido ampliada en el siglo
XIV, sigue manteniendo su condición de puerta de la primitiva villa, provista
por dos torreones en los flancos. También en este tiempo del reinado de Enrique
IV se construyen de forma independiente la torre del homenaje y dos muros que
forman un reducto, núcleo del actual castillo.
En
una segunda etapa, entre 1479 y 1482, ya reinantes los Reyes Católicos, se
construye la barrera exterior escarpada y dotada de torretas cilíndricas, tanto
en los ángulos como en el puerta principal de acceso; esta pieza resulta ser
absolutamente novedosa en la época y de singular interés para el estudio de la
tecnología militar de nuestros castillos, estando dotada de varias galerías
subterráneas intercomunicadas y un buen número de espacios dedicados a la
defensa del baluarte. Sabemos que en la ejecución de esta colosal barrera
intervienen, entre otros, los alarifes Abdallah y Alí de Lerma. También en
este momento se construye el torreón occidental en el lugar donde se alza la
puerta oeste de la "villa vieja", perdiéndose a partir de entonces
dicho acceso.
Las
reconstrucciones de nuestro siglo:
Entre
los siglos XVI y XIX, la fortaleza se va desmoronando paulatinamente y ya en
nuestro siglo va a pasar de ser una imponente ruina a un monumento salvado
definitivamente de la destrucción. En 1903 se aboga públicamente por su
restauración y un año más tarde es declarado Monumento Nacional. Estos buenos
augurios fructifican en la primera reconstrucción parcial, llevada a cabo entre
1905 y 1914, a la que siguen otras tres posteriores entre los años 1916 y 1932.
Entre 1939 y 1942 se lleva a cabo la reconstrucción del recinto interior que
culmina con su puesta en servicio en ese último año. En la presente década,
una restauración integral trata de devolver al Castillo su primitiva imagen al
tiempo que se afianza toda su estructura.
Un
parque de artillería y una fortaleza inexpugnable:
Dedicado
entre otros fines a Archivo de la Corona en tiempos de Enrique IV, sus
descomunales proporciones nos hablan de su destino originario ligado a
constituirse, en tiempos de los Reyes Católicos, en el principal baluarte
militar de Castilla, al tiempo que gran depósito de piezas artilleras; como
tal, fue uno de los objetivos fundamentales de la guerra de las Comunidades y,
por ello, en 1520, ante la negativa de los medinenses a ceder su artillería a
los realistas, tiene lugar la desgraciada "quema de Medina" que arrasa
buena parte de la Medina ferial. Por otra parte, su poderosa torre de homenaje,
convirtió a nuestra fortaleza en la más segura prisión de Estado y, de este
modo, importantes personajes como el duque de Calabria, César Borgia, Diego
Hurtado de Mendoza, Hernando Pizarro, Rodrigo Calderón y un largo etcétera
fueron encerrados en ella. Tras más de tres siglos de abandono, en 1942 fue
nuevamente ocupado, esta vez como Escuela de Formación de la Sección Femenina;
desde 1984 depende de la Junta de Castilla y León, y es lugar de encuentro de
importantes congresos y acontecimientos culturales.
Descripción:
En
una rápida descripción de sus partes digamos que el castillo es de planta
trapezoidal y se accede a él por un puente, en otros tiempos levadizo, ante el
que se abre un arco de entrada entre dos torretas, presidido por el escudo de
los Reyes Católicos flanqueado por sus emblemas; caminando hacia la torre por
el espacio entre murallas se llega a la puerta del recinto interior que se halla
ligeramente elevado. Todo lo construido en el patio de armas, así como en las
dependencias dispuestas en su derredor proceden de la reconstrucción realizada
tras la Guerra Civil, siguiendo las huellas y restos que quedaban tanto en la
planta como en los muros de carga; con esta premisa se levantaron tres lados
porticados de dos plantas con arcos apuntados en la baja y alineados en la alta,
con arreglo a modelos históricos contemporáneos a la edificación del
castillo; en el flanco restante se levantó una reproducción exacta de la
portada gótica del hospital madrileño de Beatriz Galindo, la Latina, que
consta de arco apuntado de acceso decorado a base de bolas, sobre el que
aparecen los escudos de los Ramírez y los Galindo, y las esculturas del grupo
del Abrazo de San Joaquín y Santa Ana protegidas por doseletes; enmarca el
conjunto un alfiz bellamente ornamentado. Entre las dependencias de la planta
baja cabe destacar la capilla dedicada a Santa María del Castillo. A la planta
superior se sube por una escalera en piedra, reproducción también de la
existente en el citado hospital de la Latina; entre las estancias que aquí se
hallan destaca el salón de honor donde se conserva otro tríptico flamenco de
gran interés y otras muchas obras artísticas; de este espacio se accede al
llamado "mirador o peinador de la reina", estancia situada en el
interior de uno de los torreones del lienzo meridional que aún conserva la bóveda
de cañón de arco ojival, cuya tracería aún mantiene parte de su policromía
original.
La
torre del homenaje:
La
gran torre del homenaje, de casi cuarenta metros de altura y actualmente de
cinco pisos, es de planta cuadrada y está rematada en su parte más alta por
ocho torrecillas angulares, dos por esquina, con una línea volada de matacanes
entre ellas; en el centro del piso superior se levantaba una torre caballera
también almenada, hoy inexistente. Como hemos visto, era el lugar de
alojamiento de los presos más ilustres debido a lo inexpugnable de su
construcción y a su carácter exento con respecto al castillo. Sus dos pisos más
bajos, reconstruidos, son de planta octogonal y el tercero cuadrado; los dos últimos
son los más interesantes por conservar sus primitivas bóvedas de cerramiento
superior: en el cuarto piso, la planta cuadrada se cubre con una bóveda que se
transforma de octogonal a poligonal de dieciséis lados gracias a sucesivas
series de pequeñas trompas a modo de mocárabes; en el último, la bóveda es
octogonal formada por conchas semicirculares. Desde el piso más alto se puede
admirar, además de una bella vista sobre la villa y su Tierra, el carácter
estratégico de la construcción donde confluyen en línea recta todos los
antiguos caminos y cañadas que se llegan hasta Medina.