LAS MATEMÁTICAS Y LA POESÍA

Las matemáticas no solo son números, también hay poesía dentro de ellos. Algunos poetas han hecho bellos trabajos relacionados con las matemáticas y los números.

Aquí tienes algunos ejemplos que te harán ver las matemáticas de otra manera.

DISFRÚTALOS.


 Um

Dois      Dois

Tres        Tres      Tres

Quatro     Quatro      Quatro    Quatro

C                   I                  N                  C             O

 

José Lino Grunewald
(poesía concretista)


PALABRAS Y NÚMEROS

En el cielo una luna se divierte.
En el suelo dos bueyes van cansados.
En el borde del río nace el musgo.
En el pozo hay tres peces condenados.

En el seco sendero hay cuatro olivos,
en el peral pequeño cinco pájaros,
seis ovejas en el redil del pobre
– en su zurrón duermen siete pecados –.

Ocho meses tarda en nacer el trigo,
nueve días tan sólo el cucaracho;
diez estrellas cuento junto al chopo.

Once años tenía,
doce meses hace que te espero;
por este paraguas trece duros pago.

 Gloria Fuertes


PLAZA VACÍA

Plaza de toros, vieja y noble plaza,
desierta al amarillo sol de enero.
Decoro renaciente, árabe traza
circundando una ausencia de torero.

 

Aritmética cifra que se cierra,
figura de yacente geometría,
símbolo del retorno en cielo y tierra,
el ruedo eterno, el cero que se hastía.

 

Gerardo Diego


EL ÁNGEL DE LOS NÚMEROS

Vírgenes con escuadras
y compases, velando
las celestes pizarras.

 Y el ángel de los números,
pensativo, volando
del 1 al 2, del 2
al 3, del 3 al 4.

 Tizas frías y esponjas
rayaban y borraban
la luz de los espacios.

 Ni sol, luna, ni estrellas,
ni el repentino verde
del rayo y el relámpago,
ni el aire. Sólo nieblas.

 Vírgenes sin escuadras,
sin compases, llorando.

 Y en las muertas pizarras,
el ángel de los números,
sin vida, amortajado
sobre el 1 y el 2,
sobre el 3, sobre el 4 ...

 Rafael Alberti, Sobre los Ángeles


 

A LA DIVINA PROPORCIÓN

 

A ti, maravillosa disciplina,
media extrema razón de la hermosura
que claramente acata la clausura
viva en la malla de tu ley divina.

A ti, cárcel feliz de la retina,
áurea sección, celeste cuadratura,
misteriosa fontana de mesura
que el Universo armónico origina.

A ti, mar de los sueños angulares,
flor de las cinco formas regulares,
dodecaedro azul, arco sonoro.

Luces por alas un compás ardiente.
Tu canto es una esfera transparente.
A ti, divina proporción de oro.

 Rafael Alberti, A la Pintura


 

ODA A LOS NÚMEROS

 Nos pasamos la infancia
contando piedras, plantas,
dedos, arenas, dientes,
la juventud contando
pétalos, cabelleras.
Contamos
los colores, los años,
las vidas y los besos,
en el campo
los bueyes, en el mar
las olas. Los navíos
se hicieron cifras que se fecundaban.
Los números parían.
Las ciudades
eran miles, millones,
el trigo centenares
de unidades que adentro
tenían otros números pequeños,
más pequeños que un grano.

 Pablo Neruda, Odas elementales.


 

EL NÚMERO PI

El número pi es digno de admiración
tres coma uno cuatro uno

todas sus cifras siguientes también son iniciales

cinco nueve dos
, porque nunca se termina.

 No permite abarcarlo con la mirada seis cinco tres cinco
con un cálculo ocho nueve
con la imaginación siete nueve
o en broma tres dos tres, es decir, por comparación
cuatro seis con cualquier otra cosa
dos seis cuatro tres en el mundo.

La más larga serpiente después de varios metros se interrumpe.
Igualmente, aunque un poco más tarde, hacen las serpientes fabulosas.

 

El cortejo de cifras que forman el número Pi
no se detiene en el margen de un folio,
es capaz de prolongarse por la mesa, a través del aire,
a través del muro, de una hoja, del nido de un pájaro,
de las nubes, directamente al cielo
a través de la total hinchazón e inmensidad del cielo.

¡Oh, qué corta es la cola del cometa, cómo la de un ratón!
¡Qué frágil el rayo de la estrella que se encorva en cualquier espacio!

Pero aquí dos tres quince trescientos noventa
mi número de teléfono la talla de tu camisa
año mil novecientos setenta y tres sexto piso
número de habitantes sesenta y cinco céntimos
la medida de la cadera dos dedos la charada y el código
en la que mi ruiseñor vuela y canta
y pide un comportamiento tranquilo
también transcurren la tierra y el cielo
pero no el número Pi, éste no,
él es todavía un buen cinco
no es un ocho cualquiera
ni el último siete
metiendo prisa, oh, metiendo prisa a la perezosa eternidad
para la permanencia.

WISLAWA SZYMBORSKA


LOS CONTADORES DE ESTRELLAS

 Yo estoy cansado.

Miro

esta ciudad

-una ciudad cualquiera-

donde ha veinte años vivo.

Todo está igual.

Un niño

inútilmente cuenta las estrellas

en el balcón vecino.

Yo me pongo también...

Pero él va más de prisa: no consigo

alcanzarle:

Una, dos, tres, cuatro,

cinco...

No consigo

alcanzarle: Una, dos...

tres...

cuatro...

cinco...

Dámaso Alonso