CAN CERBERO

Hércules y el Cancerbero

Perro de tres cabezas y serpientes por cola, vigila la entrada del Erebo prohibiendo la salida de espectros y la entrada de mortales. Hércules con poderosa fuerza y Orfeo con encanto musical, son los únicos mortales que traspasaron el portal vigilado por el can Cerbero.

 Al otro lado del río ó según dicen algunos, guardando las puertas del Hades, se encuentra Cerbero, el perro de voz de bronce, que come carne cruda y tiene cincuenta cabezas. Otros dicen que tiene tres cabezas de perro, cola de dragón y sobre su espalda cabezas de todo tipo de serpientes. Cerbero fue en una ocasión capturado por Heracles. En otra ocasión otra persona eludió su instinto guardián al lanzarle una torta con miel, trigo y hierbas soporíferas.

 

 
 
 
LA LEYENDA DE CANCERBERO    


Hércules y el cancerbero
 

Se trata de uno de los diez trabajos sobre Hércules que Zurbarán pintó para el Palacio del Buen Retiro. Aunque originariamente los trabajos debieran ser doce, como se estipula en la leyenda, razones de espacio impidieron culminar el ciclo. Esta obra en concreto, junto con la Muerte de Hércules, es de las mejores de la serie, en la cual la acción y el dramatismo de la escena se imponen al estatismo acartonado de obras como Hércules dando muerte al rey Gerión. La leyenda del can Cerbero, el perro Cerbero, es la del reino del Hades, el infierno de los griegos. Allí, el rey Hades colocó a la bestia para guardar su entrada, un enorme perro de tres cabezas y cuerpo de serpiente. Euristeo, a cuyas órdenes debía Hércules realizar doce trabajos de fuerza y valor sobrehumanos, ordenó al héroe que consiguiera dominar al perro, algo que nadie jamás había intentado. La razón era la extremada fiereza del animal, que no podía ser doblegado con ninguna arma. Hércules utilizó la fuerza y la astucia combinadas, pues consiguió someter a la bestia tirando de las cadenas que la sujetaban a la puerta del Hades, al tiempo que la amenazaba constantemente con su maza, sin llegar nunca a usarla. Esta imagen se considera una alegoría del buen gobernante, que somete al enemigo con firmeza y sin necesidad de llegar a usar nunca la fuerza. Tradicionalmente se asociaba la figura de Hércules con la de la monarquía española, por lo que es perfectamente comprensible la elección de esta historia por Zurbarán.