El número Pi es digno de
admiración
tres coma uno cuatro uno
todas sus cifras siguientes también son
iniciales
cinco nueve dos, porque nunca se
termina.
No permite abarcarlo con la mirada seis cinco
tres cinco
con un cálculo ocho nueve
con la imaginación siete nueve
o en broma tres dos tres, es decir,
por comparación
cuatro seis con cualquier otra cosa
dos seis cuatro tres en el mundo.
La más larga serpiente después de varios
metros se interrumpe
Igualmente, aunque un poco más tarde, hacen
las serpientes fabulosas.
El cortejo de cifras que forman el número Pi
no se detiene en el margen de un folio,
es capaz de prolongarse por la mesa, a
través del aire,
a través del muro, de una hoja, del nido de
un pájaro,
de las nubes, directamente al cielo
a través de la total hinchazón e
inmensidad del cielo.
¡Oh qué corta es la cola del cometa, como
la de un ratón!
¡Qué frágil el rayo de la estrella que se
encorva en cualquier espacio!
Pero aquí dos tres quince trescientos
noventa
mi número de teléfono la talla de tu
camisa
año mil novecientos setenta y tres sexto
piso
número de habitantes sesenta y cinco
décimos
la medida de la cadera dos dedos la charada
y el código
en la que mi ruiseñor vuela y canta
y pide un comportamiento tranquilo
también transcurren la tierra y el cielo
pero no el número Pi, éste no,
él es todavía un buen cinco
no es un ocho cualquiera
ni el último siete
metiendo prisa, oh, metiendo prisa a la
perezosa eternidad
para la permanencia.
Wislawa Szymborska ( Premio Nobel de
Literatura 1996)