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anagrama de nuestro instituto

ilustración de Don José María de Pereda

casa de Don José María de Pereda y Sánchez Porrúa |
Los centros educativos suelen
denominarse en la mayoría de las ocasiones atendiendo a dos
razones fundamentales: la primera sería una referencia al lugar
donde se construyó el edificio que lo alberga, este es el caso
del Instituto Santa Clara -que ocupa el solar que otrora fuera
el antiguo convento de Santa Clara de Santander-; la segunda
sería en honor de un personaje ilustre de la cultura de la
ciudad o región. En nuestro caso, está claro que el señor José
María de Pereda debiera de ser un personaje renombrado de la
cultura de principios del siglo XX, cuando se construyó el
instituto que llevaría su nombre.
Veamos quien era Don José María de
Pereda.
Aquí tenemos una pequeña biografía suya.
El 6 de febrero de 1833 nació
en Polanco, Cantabria, un niño llamado José María de Pereda y
Sánchez Porrúa que, años después, se convertiría, gracias a sus
escritos de estilo realista y costumbrista, en un reconocido
novelista español.
Tras asistir a la escuela primaria
en su pueblo natal, este joven que amaba la caza, la pesca y el
contacto con la naturaleza, se instaló junto a su familia en
Santander, y allí fue que cursó, en el Instituto Cántabro, su
bachillerato. Al completar su formación académica, Pereda se
mudó a Madrid con el objetivo de preparar su ingreso a la
Academia de Artillería de Segovia.
Más interesado por las tertulias
en el café de “La Esmeralda”, el teatro y los bailes de
Capellanes, quien también fuera testigo de la Revolución que
tuvo lugar en España en 1854, decidió abandonar esa carrera y
regresar a Santander. Luego de recuperarse del cólera y de una
neurastenia que lo obligó a permanecer en Andalucía por un
tiempo, José María de Pereda comenzó a publicar en Santander, en
el diario “La Abeja Montañesa”, algunas críticas teatrales y
esbozos costumbristas bajo el seudónimo de Paredes.
Sin embargo, el éxito y el
reconocimiento local recién le llegaría en 1864, cuando apareció
“Escenas montañesas”, su primera obra notable. A partir de allí,
comenzó a publicar en “El Museo Universal” y, dos años después,
colaboró con el libro colectivo “Escenas de la vida, colección
de cuentos y cuadros de costumbres”.
En abril de 1869, ya con su
segunda producción literaria publicada, Pereda contrajo
matrimonio con Diodora de la Revilla. En 1871, el autor deja de
lado sus actividades en el ámbito de las letras y se lanza al
mundo de la política al presentarse como diputado carlista por
el distrito de Cabuérniga. Si bien resultó elegido por un escaso
margen, el español aprovechó la oportunidad para darse a conocer
y tiempo después abandonó su carrera política.
Ya de nuevo involucrado con sus
tareas como escritor, Pereda logró destacarse a través de
“Sotileza” y “Peñas arriba”. Sin embargo, el suicidio de su
primogénito, en 1893, llevó al novelista a abandonar casi por
completo su actividad literaria y a pasar sus dias sumido en la
tristeza y los sentimientos de culpabilidad. Así fue como su
antigua neurastenia se agravó y este miembro de la Real Academia
de la Lengua comenzó a envejecer de forma prematura. El paso del
tiempo y el casamiento de su hija, que tuvo lugar en junio de
1903, lograron levantar el ánimo de José María de Pereda, pero
la tranquilidad no duraría demasiado: en 1904, una apoplejía
dejó inmovilizado su lado izquierdo. Dos años después de ese
entonces, el 1 de marzo de 1906, el escritor español falleció en
Santander.
Con esto ya nos podemos hacer una
idea del origen del nombre de nuestro instituto, aunque para
saber más sobre sus orígenes, puedes ir a la sección de
Historia del Instituto. |