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1.1
- Término Municipal
Jumilla
es un municipio de unos 21.000 habitantes en el extremo Norte de la Comunidad
Autónoma de la Región de Murcia, en España, de los
cuales casi 19.000 viven en la ciudad del mismo nombre, cabeza del municipio
y ubicada a 74 km de Murcia. Ocupa buena parte de la "Comarca
del Altiplano" que comparte con la vecina localidad de Yecla. Su
término municipal es el tercero más grande de España
y el segundo de la Comunidad, con 972’28 km2. Limita por el
Oeste con la provincia de Albacete y por el Este con la de Alicante.
La ciudad de Jumilla está ubicada casi en el centro de su término municipal, en la ladera Suroeste de la Sierra del Castillo y en el centro de una amplia llanura, a una altitud de 510 m. sobre el nivel del mar. Esta llanura está rodeada por sierras como la Sierra Larga, la del Molar, de las Cabras, del Encabezado, de la Cingla, del Buey, la Serrecica de Enmedio y la del Carche, que es la más importante de todas, con 1.371 m. de altitud y gran valor natural.
El territorio está recorrido por varios cursos de aguas intermitentes, los más importantes de los cuales son el Río Juá o Rambla de la Alquería, que pasa por la población, la de la Cingla y la de Doña Jiména, las cuales van confluir en la Rambla del Judío que desemboca en el río Segura. También la Rambla de la Raja, que es prolongación de la del Moro. Sus valles constituyen vías naturales de comunicación.
En el término municipal existen también otras entidades de población menores, como:
Se accede a la localidad desde Madrid por ferrocarril o por la carretera N-301 hacia Albacete, hasta llegar a Hellín o Cieza, desde donde hay líneas de autobuses a Jumilla; en coche particular hay que proseguir desde Hellín durante 12 km más por la N-301 hasta tomar a la izquierda la C-3213, a la altura de Minateda, que lleva directamente a Jumilla tras recorrer 27 km; otra opción es continuar por la N-301 hasta Venta del Olivo (antes de llegar a Cieza), y allí tomar la C-3314, que nos conducirá hasta Jumilla después de 23 km.
Desde Valencia existen también líneas de autobuses a Jumilla, pero para llegar mediante vehículo propio hay que tomar la autovía N-430 en las inmediaciones de Silla hasta el cruce con la N-344, cerca de Fuente la Higuera (La Font de la Figuera), y por la misma hasta Caudete, Yecla y Jumilla.
Desde Alicante y su aeropuerto del Altet hay sólo 86 km recorridos por una línea de autobuses. Para llegar tomaremos la N-330, que es autovía, abandonándola en Elda y dirigiéndonos por la C-3213 a Monóvar, Pinoso (el Pinós) y sin abandonarla llegar hasta el cruce con la N-344, ya en las cercanías de Jumilla.
Desde
Murcia hay línea de autobuses directa, dirigiéndose
hacia Jumilla por la N-301 a Madrid, que pronto será autovía,
y tomando en el Puerto de la Losilla la N-344 a la derecha, hacia la Estación
de Blanca-Abarán.
Desde
Andalucía por carretera hay que llegar hasta Murcia
y realizar el recorrido anterior. Por ferrocarril habrá que dirigirse
hacia Albacete.
2.1
- Agricultura
Su
principal fuente de riqueza es la producción agrícola, donde
destaca el cultivo de frutales de hueso como
albaricoqueros, ciruelos o melocotoneros, junto a manzanos y perales. También
cultivos recientes de hortalizas como las
lechugas, el melón o la cebolla, que conviven con los tradicionales
olivos, almendros
y, sobre todo, la vid destinada a la producción
de los excelentes vinos por los que la localidad es conocida en el mundo
(ver 3. LOS VINOS DE JUMILLA). La mayor
parte de la superficie cultivada sigue siendo de secano, pero en la últimas
décadas ha aumentado considerablemente la superficie de regadío
mediante aguas subterráneas y la utlización de técnicas
modernas como el goteo.
La
industria, aunque con menor presencia, está fundamentalmente
destinada a la transformación de productos agropecuarios, con gran
proliferación de bodegas,
la producción de zumos y fabricación
de quesos.
También
tiene cierta importancia la industria del metal.

Situada Jumilla en el área mediterránea, la vid ha estado presente desde siempre en su territorio, pero su cultivo no parece haber alcanzado cierta importancia hasta el siglo XVII, pues sabemos que e 1667 se paga por primera vez el diezmo del vino. Pero el nombre y la fama que actualmente tienen los vinos de Jumilla nació durante el último cuarto del siglo XIX y vivió su mejor momento entre 1880 y 1890, plasmándose en todos los aspectos de la vida de la localidad. Este fenómeno tuvo lugar a raíz de la crisis de los viñedos franceses afectados por una grave plaga de filoxera. Los vinos de Jumilla vinieron a cubrir una parte del hueco dejado por los franceses, de hecho fue Francia su principal mercado y muchas de las explotaciones estaban participadas por capital francés. Sin embargo, hacia 1905 se inicia una primera crisis del sector con la recuperación de las viñas francesas y argelinas, y un brote de filoxera, prolongándose dicha crisis hasta finales de los años cuarenta. A partir de 1950 se vive una nueva expansión del viñedo y de la producción del vino, que se duplica en apenas 30 años, resultando un problema tras el ingreso de España en la Comunidad Europea.
La principal variedad de uva empleada es la Monastrell, seguida a mucha distancia por la Airén; en cuanto a los vinos que se producen van desde los jóvenes a los tintos intensos, pasando por los blancos y los rosados.
La Denominación
de Origen Jumilla incluye asimismo a seis municipios limítrofes
de la vecina provincia de Albacete: Hellín,
Montealegre del Castillo, Ontur,
Tobarra, Albatana
y Fuente Álamo de Albacete.
En
la actualidad la elaboración de los vinos jumillanos vive una etapa
de renovación en la que se ha apostado por nuevos caldos al gusto
de los consumidores de hoy, situando a la denominación de origen
entre las de más calidad de España.
El Paleolítico Medio (100.000-35.000 a.C.) está presente en yacimientos como la "Loma de las Gateras", "Montesinos" y también en la "Fuente del Cerco". Es un período en el que se perfeccionan las técnicas de caza y los útiles líticos se hacen más sofisticados y aumenta su diversificación, con abundancia de raederas (para raer), denticulados (para cortar, serrar), puntas (perforar, cortar), etc.
El Paleolítico Superior (35.000-10.000 a. C) es el periodo Paleolítico del que más vestigios se han hallado en Jumilla. En la "Cueva de Pino" se halló un enterramiento colectivo, donde aparecieron gran cantidad de útiles y objetos de adorno personal (collares de hueso y conchas). El tipo de enterramiento más frecuente es la inhumación, colocando el cadáver en la cueva dentro de fosas o directamente sobre el suelo en posición dorsal y cubierto con tierra. Este tipo de ritual pone de manifiesto la creencia en el más allá. Otros yacimientos de este momento son la "Cueva del Monje" y las de "los Zagales", que podrían situarse entre este periodo y el Neolítico (Epipaleolítico).
Mención aparte merecen los abrigos rocosos descubiertos en el término municipal con pinturas rupestres de estilo levantino. Están consideradas como representaciones sacras o rituales. Su datación varía desde el Epipaleolítico al Neolítico y hasta el Eneolítico, según los investigadores. Los enclaves con esta manifestación artística en Jumilla son:
-Abrigos del Buen Aire, que combinan pinturas de estilo naturalista, con representaciones de caballos, toros, cabras y figura humana, con otras de estilo esquemático representado por un ciervo en forma de peine.
-Abrigo del Canto Blanco, con pinturas no identificables y la figura esquemática de un cáprido.
-Abrigo de El Peliciego, con gran cantidad de figuras de cápridos.
-Abrigo
de Las Pedreras, de reciente descubrimiento, contiene 9
figuras humanas y posibles ciervos.
En
1998 todas las pinturas rupestres levantinas fueron declaradas Patrimonio
de la Humanidad por la UNESCO.
El yacimiento más importante de este período, que centralizó la vida de la comarca durante varios siglos y del que dependían otros asentamientos menores en el entorno, es el "Poblado de Coimbra del Barranco Ancho", nombre del paraje de la Sierra de Santa Ana donde se encuentra, a 5 km al Sur de Jumilla. Es un poblado situado estratégicamente, dominando un amplio territorio y con unas magnificas vías naturales de comunicación junto a él. Sus viviendas se construyeron aprovechando la pendiente del terreno, aterrazándolo para salvar los desniveles y facilitar la evacuación de las aguas. Eran casas muy sencillas, con zócalos de piedra y paredes de adobe (ladrillos crudos). La economía sigue siendo agropecuaria, pero este poblado tiene un marcado carácter guerrero.
En sus
inmediaciones se ubican 3 necrópolis,
destinadas a enterramientos por incineración.
En sus tumbas, junto a las vasijas para las cenizas del difunto aparecen
ajuares diferenciados por sexos: las tumbas masculinas contienen el armamento
del guerrero ibérico (falcata o espada ibérica, manillas
del escudo, pilum, soliferrum, etc., y una pieza curiosa,
las pinzas de depilar); las femeninas sólo contienen ajuar cerámico
con vasijas muy decoradas mediante motivos geométricos característicos
y otras de fabricación griega e importadas a través de los
puertos más cercanos. Entre los hallazgos destaca la estela
funeraria conocida como «Los Jinetes»,
decorada en sus cuatro caras mediante relieves, que debió de coronar
la sepultura de un jefe.
El
poblado fue destruido por los romanos entre los años 190-180 a.
C, tras la II Guerra Púnica, al haber tomado partido por los cartagineses
durante ésta. Desde entonces quedó definitivamente abandonado
y sus pobladores fueron trasladados al llano.
Tras la destrucción del Poblado de Coimbra del Barranco Ancho no existió un núcleo importante de poblamiento urbano. Los romanos realizaron una colonización rural del territorio, a base de villas y pequeñas aldeas con mano de obra indígena. A lo largo de los siglos, algunos de estos establecimientos fueron desapareciendo, mientras unos pocos alcanzaban gran desarrollo o surgían otros nuevos.
Entre estas explotaciones agrícolas destaca la llamada "Villa de los Cipreses", con magníficos mosaicos conservados parcialmente en el Museo Municipal "Jerónimo Molina". También hay noticias de la existencia de mosaicos, no menos importantes, en las termas de "La Ñorica" (recientemente dañadas).
Entre los hallazgos más importantes se encuentra una estatua en bronce del dios Hypnos, dios del sueño que vertía sobre los mortales adormidera desde el cuerno que portaba, para inducirlos al sueño. La escultura fue regalada por el pueblo a Cánovas del Castillo tras su matrimonio con una jumillana y vendida por sus descendientes al Museo de Berlín, donde actualmente está expuesta. También se halló en tierras de Jumilla un busto romano en mármol, retrato de carácter privado que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.
Además
existen múltiples restos arqueológicos de infraestructuras
de la época, como caminos, acueductos, balsas y otras de difícil
catalogación.
A partir
del siglo V d. C. se constata la despoblación del territorio, con
ausencia casi total de asentamientos seguramente debido al carácter
fronterizo del lugar entre el reino visigodo de Toledo y la provincia bizantina
de Carthago Nova (Cartagena).
Es en este período cuando tiene su origen directo la Jumilla actual y aparece la primera mención directa a la misma en un texto escrito, bajo la forma «Gumalla» o «Yumalla», aunque se trata de una mención muy puntual y relativamente tardía (siglo XI). También pertenecen a esta etapa los primeros jumillanos ilustres que conocemos, Abû `Abd Allâh Muhammad al-Gumallî y su hijo Abû Bakr.
Arqueológicamente
no son muy abundantes los restos encontrados pertenecientes a esta cultura,
siendo el principal y más conocido el Castillo,
cuya construcción y trazado original es islámico.
El
poblamiento debió de concentrarse alrededor del acceso a dicho castillo,
origen de la localidad, apareciendo restos cerámicos en el "Corral
de los Patos" y en la iglesia de Santa
María del Rabal, donde existía un cementerio en
el siglo XIII. También se han encontrado enterramientos islámicos
en la Plaza de Arriba y en la ladera Norte del Castillo, frente al cementerio
actual, así como una importante maqbara
(cementerio en árabe) en el paraje de "La
Rinconá de Olivares". Existen otros yacimientos en el "Salero
de la Rosa" y el paraje de "Miraflores".
Jumilla, como todo el reino islámico de Murcia, se entregó a Castilla en 1243 por el Tratado de Alcaraz. Seguramente tras la rebelión mudéjar de 1261 la villa quedó completamente despoblada de musulmanes, siendo repoblada, según la tradición, por 80 caballeros castellanos cuyos apellidos aún abundan en la actualidad. Tras la ocupación del reino de Murcia por Jaime II de Aragón (1288), Jumilla quedó incorporada a este reino bajo la familia de los Maza y Linaza hasta 1358, cuando los jumillano pidieron a Pedro I su reincorporación a Castilla, lo cual se produjo tras el asalto del castillo por el infante don Fadrique. Pedro I concedió una Carta Puebla con los privilegios de la villa.
En 1445,
pese a las promesas reales de mantener la villa bajo realengo, Jumilla
fue dada en señorío a don Juan Fernández Pacheco,
Marqués de Villena, permaneciendo
bajo la jurisdicción de sus descendientes durante varios siglos.
En
estos años, debido al peligro que suponía la proximidad de
la frontera con el reino musulmán de Granada, la mayoría
de la población vivía bajo la protección de los muros
del Castillo, donde se construyó
la Iglesia de Sta. María de Gracia
y a su alrededor el cementerio en el que se enterraron los primeros cristianos
de la repoblación. Pero a lo largo del siglo XV irá creciendo
el arrabal existente junto al camino de subida. Así se cree que
poco antes de 1430, con motivo de la predicación en la localidad
de San Vicente Ferrer, se construyó
en él la iglesia de Santa María del
Rosario, llamada también Santa María
del Rabal, y ya en 1447 sabemos que estaba en construcción
la Iglesia de Santiago, en torno a
las cuales se desarrollará el caserío en el futuro.
Durante el siglo XVI se aceleró el crecimiento urbano iniciado en la centuria anterior. Una vez conquistada Granada se abandonó el Castillo por el arrabal junto a la rambla, y poco después el centro urbano se trasladó desde la Plaza de los Gastos a la Plaza de Arriba, donde se ubicó el nuevo Concejo, el mesón, la carnicería, el matadero y las caballerizas, y se concluyeron la Iglesia de Santiago y el Monasterio de Sta. Ana. Entre 1580 y 1583 se levantó también el Hospital del Sancti Spíritu, a las afueras de la población (actual Ayuntamiento).
En la Relación Geográfica mandada hacer por Felipe II en 1579, Jumilla aparece con 500 casas y 600 vecinos, lo que supone unos 2.750 habitantes.
El siglo
XVII, como para toda Castilla, supuso un periodo de crisis, dominado por
las epidemias y las hambrunas. Fue a comienzos del mismo, en 1604, cuando
se concluyó la construcción del Convento
de las Llagas de San Francisco, en lo que entonces eran las
afueras de la población (ver Teatro Vico).
Ya
durante la Guerra de Sucesión, Jumilla,
junto al reino de Murcia, participó del lado Borbón enviando
400 hombres a luchar por su causa, por lo que después se vio favorecida
por la política de Felipe V. Así el siglo XVIII estará
marcado por el desarrollo, con un importante crecimiento de la población
hacia Oriente por la ladera meridional de la Sierra del Castillo mediante
el típico parcelario perpendicular de la época, con rectas
e interminables calles como las del Calvario, Canalejas, Sagasta o Cánovas
del Castillo y las transversales. Presidiendo el nuevo barrio se construirá
la Iglesia del Salvador.
El siglo XIX se inició con la intervención napoleónica y la Guerra de la Independencia, durante la cual Jumilla fue elegida como sede de la Junta Provincial de Defensa. En 1813 pasaron por ella las tropas francesas, saqueándola e instalándose en el Castillo.
Hasta la segunda mitad de este siglo no iniciará Jumilla su recuperación, debida fundamentalmente al vino que le ha dado fama internacional. Será también un siglo de intensa actividad literaria y cultural en general reflejada en la construcción del Teatro Vico, que se prolongará hasta las primeras décadas del siglo XX con la proliferación de un buen número de publicaciones periódicas.
La proclamación de la II República supuso el predominio político de la izquierda.
La Guerra
Civil tuvo las lógicas incidencias de una localidad de retaguardia
en zona republicana. Superados los duros años de postguerra, los
años 50 traerán un nuevo crecimiento económico ligado
a la producción vitivinícola. Este desarrollo se refleja
en el crecimiento urbano, que permite superar el límite del Rollo
(carretera de Yecla) y crecer hacia el barrio de
San Juan. Otra importante dirección de crecimiento será
el barrio de San Antón, siguiendo la
Avenida de la Asunción. En los años 70, el IRIDA construye
"Pueblo Nuevo" al otro lado de la rambla (Río
Juá), dentro de la política nacional de colonización
rural.
Con
la restauración de la democracia se potenció el desarrollo
económico de la localidad, aunque no en la medida que otras por
la ausencia de un sector industrial fuerte.
Aunque no podemos definirlos como monumentos, incluimos en este apartado algunos lugares que el visitante puede encontrar de su interés.
El paraje natural de mayor valor ecológico es sin duda el parque natural de la Sierra del Carche, con magníficos paisajes, gran variedad de especies animales y vegetales, y uno de los escasos ejemplos de pozos de la nieve que se conservan en la Región de Murcia. Junto a ella también se pueden visitar las salinas del "Salero de la Rosa". Parecidos valores encontraremos visitando la Sierra de Santa Ana, con el yacimiento arqueológico ibérico del Poblado de Coimbra del Barranco Ancho.
De reciente descubrimiento son unas 200 huellas fósiles de diversos animales de finales del período terciario (Plioceno-Pleistoceno), entre ellos équidos y bóvidos, en el paraje de "La Hoya de la Sima", junto a la carretera de Ontur.
Dignas de visitarse son las pinturas rupestres existentes en diversos puntos del término municipal, merecedoras del mayor respeto por los visitantes pero que a menudo son objeto de actos vandálicos causantes de su progresiva desaparición.
En el
barrio de "Pueblo Nuevo", junto a la carretera
de salida a Cieza, podemos disfrutar de un paseo por un magnífico
jardín botánico con rincones
llenos de encanto, con más 150 especies ornamentales de árboles,
arbustos y vivaces.
También
cuenta Jumilla con dos museos; el Museo del Vino,
en la antigua estación de ferrocarril, que reúne todo tipo
de objetos históricos relacionados con la elaboración de
este producto, pero que permanece cerrado desde hace años, y es
preciso solicitar con antelación su visita; el otro es el Museo
Municipal "Jerónimo Molina", ubicado en la Plaza de la
Constitución, con una sección arqueológica
que contiene magníficas colecciones procedentes de los yacimientos
jumillanos y que en breves fechas se instalará en el antiguo Concejo,
y otra sección de etnografía
que alberga una antigua botica completa, trajes antiguos y múltiples
objetos de uso cotidiano entre nuestros abuelos.
Edificio
funerario tardorromano, ubicado junto a la Avda. de la Asunción.
Se viene fechando en el siglo V d. C. Su planta está formada por
una nave rectangular de 3’15 x 2,15 m cubierta por una bóveda de
cañón, con ingreso único por uno de sus extremos menores
y dos absidiolos a cada uno de los lados mayores con planta ultrasemicircular.
En la nave central existen tres sepulturas bajo el nivel del suelo, que
no se ha conservado.
Se
trata de un edificio singular aunque de construcción humilde, con
paralelismos en diversos puntos del antiguo Imperio Romano. Fue declarado
Monumento Histórico Nacional en 1931.
Levantado sobre la sierra que domina la población, contiene restos arqueológicos de la Edad del Bronce, la Cultura Ibérica y el Período Romano, pero la construcción de la fortaleza es Islámica con técnica de tapial.
Aparece citado por primera vez por un autor árabe del siglo XII en relación con la conquista de Murcia por el reino taifa de Sevilla en 1078. En cuanto a los restos arqueológicos islámicos hallados en él, corresponden a los siglos XII y XIII.
Posee dos recintos: una muralla exterior, muy mal conservada, y un reducto fortificado o alcazaba muy transformado por obras cristianas. El recinto exterior se conserva mejor en el flanco oriental, el más accesible que está reforzado por 4 torreones reparados en época cristiana. La alcazaba actual, obra cristiana sobre la anterior islámica, posee patio de armas con amplio aljibe, torres circulares en los ángulos y poderosa torre del homenaje, ésta última de planta rectangular con un ábside en su muro oriental y ángulos redondeados. Se supone construida por el Marqués de Villena en 1462, dotada de 4 plantas, con entrada desde el patio de armas a la altura de la tercera, y coronada por una terraza almenada. Fue incendiada por los franceses durante la Guerra de la Independencia, permaneciendo desde entonces en estado de ruina, consolidada a mediados de los años 70. A su lado están las también ruinas de la Iglesia de Santa María de Gracia, la primera de Jumilla, con un largo sótano o aljibe bajo ella.
Se puede acceder a él en automóvil desde la carretera que va a Yecla, para disfrutar de una magnífica vista del entorno, aunque el recinto de la alcazaba está cerrado al público.
5.4 - Iglesia de Sta. María del RabalSegún se cree, su obra se inició hacia 1430 en el arrabal de la población sobre un antiguo cementerio islámico y bajo la advocación de Santa María del Rosario, pero pronto se conoció como Santa María del Rabal porque la mayoría de vecinos vivían entonces dentro de las murallas del Castillo, donde estaba la de Sta. María de Gracia. Fue la primera parroquia mayor de Jumilla hasta 1500 aproximadamente, y en ella se reunía el Concejo de la villa para la elección de sus cargos hasta la edificación de su flamante casa (ver Concejo).
Estaba formada por tres naves con ábside poco pronunciado en el presbiterio, y contaba con un coro de madera sobre la puerta principal.
Sufrió
múltiples reformas y modificaciones, teniendo su sede en ella la
Cátedra de Gramática
fundada en la segunda mitad del siglo XVI y dotada económicamente
por el Arzobispo Juan Lozano y Lozano
en el siglo XVII. Quedó definitivamente abandonada al culto religioso
en el siglo XIX.
En
la actualidad tan sólo subsiste su fachada principal de sillares,
con la puerta enmarcada por una moldura a modo de alfíz, y su torre
de tres cuerpos. El resto del solar ha sido convertido en una placeta desaprovechada
y desolada tras su reciente demolición, con una desafortunada intervención
de "recuperación".
Su construcción data del siglo XV, y parece acreditado documentalmente que se hallaba ya en construcción en 1447, aunque no se finalizará hasta el último cuarto del siglo XVI.
Este edificio, sin duda el más destacado de Jumilla, ofrece toda una lección de arte por la variedad de estilos arquitectónicos presentes en él.
De estilo gótico tardío es la nave principal y sus capillas laterales, con los típicos arcos ojivales, capiteles figurados y bóveda decorada mediante dragones en sus nervaduras, que constituye uno de los pocos ejemplos de este estilo conservados en la Comunidad de Murcia.
De estilo renacentista son la cabecera, la sacristía vieja, y la puerta principal. La primera, concluida en 1562 según consta en sus muros, tiene planta trilobulada formada por los extremos del transepto y el presbiterio, cubierto cada uno mediante bóvedas de veneras sobre las que se apoya la amplia cúpula del crucero, primera de estas características construida en la antigua Diócesis de Cartagena. La sacristía vieja se ubicó en el lugar de la torre actual. Uno de los principales artífices de esta fase fue el maestro de obras Julián de Alamíquez, natural de Vizcaya, a quien también se debe la obra del Concejo.
La puerta del lado Sur, terminada en 1575 según la inscripción que hay en ella, es de clásico esquema de "arco del triunfo".
Hasta el siglo XVIII no se construirá la torre actual, obra inconclusa por las dificultades económicas y técnicas que planteó, la cual vino a sustituir a otra más antigua cuya ubicación se desconoce. Para ello fue preciso destruir la sacristía vieja, iniciándose las obras de la nueva de estilo barroco. Por el mismo tiempo y en el mismo estilo se construyó la Capilla de la Comunión o Sagrario, que es un auténtico cuerpo de iglesia adosado al extremo Norte del transepto, abierta a la nave central pero también con entrada directa desde la calle junto a la puerta Norte de la nave gótica.
Ya a finales de ese siglo, pero en estilo neoclásico, se añadió el coro a los pies del templo, obra de Lorenzo Alonso que transformó una parte de la obra gótica y ocultó la fachada existente en ese lugar mediante una cubierta exterior también neoclásica coronada por amplio frontón que, afortunadamente, quedó inconclusa sobre la puerta Sur.
En el interior, la capilla mayor está presidida por un retablo del siglo XVI en el que se representa la vida del Apóstol Santiago y cuya autoría es de los hermanos Ayala. También alberga gran parte de las imágenes que se muestran en la Semana Santa, como El Cristo Yacente, San Juan y la Virgen de José Planes, Jesús Prendido, de Ignacio Pinazo, y el Cristo de la Sentencia, entre otros.
5.6 - Iglesia del SalvadorSe construyó en el solar de la antigua ermita de Nuestra Señora de Loreto a mediados del siglo XVIII, con un estilo entre el barroco y el neoclasicismo. Es un templo esbelto de tres naves con crucero coronado por una cúpula sobre tambor que descansa en pechinas decoradas con pinturas de los evangelistas. En el exterior se combina el sillar con el ladrillo, presentando una fachada principal con dos torres de tres cuerpos y una discreta puerta lateral.
El retablo
principal está pintado sobre un telón por Pablo
de Sistori imitando obra arquitectónica, y en el centro se
abre una hornacina donde está la imagen a la que se dedica el templo,
enmarcada por sendos cuadros con escenas del nacimiento de Cristo y la
Asunción, la Resurrección y la aparición a María
Magdalena.
Alberga
esculturas como la del Cristo de la Salud,
procedente del antiguo Convento de las Llagas
de San Francisco (actual Teatro Vico),
la Milagrosa, San José, San Antonio y la Virgen del Pilar.
Tras la instalación de los primeros monjes en una antigua ermita perteneciente al concejo, en el paraje que aún se llama Santa Ana la Vieja, comenzaron a construir a unos pocos metros de allí su monasterio que quedó abierto al culto en 1573. El emplazamiento está a 5 km de Jumilla, en la Sierra de Santa Ana (a la que da nombre), junto a la Fuente de la Jarra y con una magnífica vista sobre su vega. Pertenece a la Orden de San Francisco y consta de iglesia, dependencias del convento propiamente dicho con magnífica biblioteca, huerto con pasos penitenciales y ermitas, y un museo heterogéneo donde se mezclan objetos del culto litúrgico con otros recogidos en las misiones y una parte dedicada a la etnografía local.
La iglesia tiene una sola nave y una capilla donde se guarda el Cristo de la Columna, de Francisco Salzillo, escultura en ciprés facturada en 1755 y muy querida por los jumillanos. Cada año el Domingo de Ramos es cedida al pueblo por los frailes para que participe en la Semana Santa, y devuelta después en romería. El altar mayor está presidido por una escultura anónima del siglo XV de la Abuela Santa Ana y ocho tablas, cuatro de ellas con escenas de su vida. Existen otras esculturas de interés, como el Cristo de la Sangre al que se le atribuye un milagro con el padre Mancebón, el Cristo de Lepanto realizado en marfil, que según la tradición fue portado por don Juan de Austria en dicha batalla y regalado al convento por el Marqués de Villena, y un cuadro del Cristo de la Contemplación atribuido a Juan de Juanes.
Entre
sus muros vivieron frailes tan célebres como San
Pascual Bailón o el beato murciano Andrés
Hibernón.
Se
llega a él desde la Avenida de la Asunción por el camino
que nace a la izquierda, junto a las últimas casas y frente a la
ermita de San Agustín.
Ubicado en la Plaza de Arriba está el antiguo edificio del Concejo, de estilo manierista. Construido a mediados del siglo XVI (1550-1558) por Julián de Alamíquez, que entonces trabajaba en la Iglesia de Santiago, constaba de tres cuerpos: el primero destinado a alhóndiga, el segundo a Sala de Reuniones del Concejo y el tercero a almacén. Cada cuerpo se refleja exteriormente separado por cornisas que adornan su fachada, la única parte que queda del edificio original recientemente demolido. En ella destaca su tercer cuerpo constituido por una arcada de pequeñas columnas salomónica con sendos escudos de la localidad en sus extremos dentro de cuarterones coronados por veneras. En la segunda planta se abren tres ventanas con sendos frontones y un escudo borbónico colocado en 1867. La planta baja está presidida por la entrada, formada por dos arcos geminados de medio punto sostenidos por columnas estriadas y enmarcados entre pilastras. Una corta escalinata de acceso da magestuosidad al conjunto.
En las inscripciones que conserva en su fachada podemos leer:
«SE EDIFICÓ SIENDO CORREGIDOR EL MAGNÍFICO SEÑOR BALLESTER MUÑOZ, ALCALDE JUAN PÉREZ Y ANTÓN TOMÁS, REGIDORES MIGUEL GUARDIOLA, ESTEBAN LOÇANO, PEDRO VORGILES Y BENITO XIMENEZ, ALGOAZIL MAIOR, AÑO 1558».
El edificio ha conocido muchas y variadas utilizaciones: cárcel, colegio, etc. Actualmente se prepara para albergar el Museo Arqueológico Municipal.
5.9 - Teatro VicoOtros edificios dignos de visitar en Jumilla son:
-El actual Ayuntamiento, en la calle de Cánovas del Castillo, construido sobre el antiguo Hospital del Santo Espíritu con amplia escalera central y magnifica forja en su balcón procedente de una casa jumillana.
-La Ermita de San Roque, construida sobre la antigua Puerta de Granada a principios del siglo XVII.
-La Ermita de San Antón, del siglo XVIII, edificada en el camino de Granada, era en su origen de planta de cruz latina pero con el tiempo ha sido mutilada en función del desarrollo urbano de la ciudad.
-La Ermita de San José, sita junto al Concejo, es de finales del siglo XVII aunque muy transformada y pertenece al barroco murciano.
-La Ermita de San Agustín, en la salida a Cieza y frente al camino de Sta. Ana, construida hacia 1570 pero con sucesivas reformas en el siglo XVII y tras la Guerra Civil. En su interior se encuentra la patrona de la ciudad, la Virgen de la Asunción del escultor Pinazo, y un Jesús Nazareno del mismo autor.
- El Pasico de San Pascual, pequeño eremitorio donde la tradición cuenta que San Pascual Bailón se detenía a descansar cuando recorría el camino entre el Monasterio de Sta. Ana y Jumilla.
Un paseo
por las calles del casco antiguo puede descubrir al visitante interesantes
rincones, sus jardines y bellas casonas como la del Barón
del Solar en la calle del Rico, con fachada del siglo XVII.
También
en la pedanía que lleva su nombre se puede visitar la Torre
del Rico, una casa fuerte de cuatro plantas declarada monumento
histórico nacional pero en muy mal estado de conservación.
En su fachada hay un escudo nobiliario con una cruz y debajo la inscripción:
«ANTONIUS
RICO ME FECIT 1573»
Abû `Abd Allâh Muhammad ibn `Abd as-Salâm [...] al-Murâdî, nacido en Gumalla (nombre árabe de Jumilla; ver la etapa Islámica) en 1117, por lo que se le conoció como al-Gumallî («el Jumillano»). Estudió Derecho y Humanidades, y peregrinó a La Meca en el año 1133. Después de haber aprendido de diversos maestros volvió a al-Andalus y estableció su residencia en Murcia, donde enseñó Historia y Tradición Islámica hasta que murió en 1169. Su hijo Abû Bakr Muhammad, nacido en Murcia pero también llamado al-Gumallî, fue magistrado en Marraqués.
6.2 - Juan MarínLa influencia
manchega se de deja sentir en la gastronomía jumillana, siendo el
plato más característico del lugar el "gazpacho"
a base de carne de conejo y caracoles, junto a las "gachasmigas",
el "mortirigüelo" hecho tras la
matanza del cerdo y los quesos
de leche de cabra de raza murciana, siempre acompañados con los
magníficos VINOS DE JUMILLA.
Entre
los dulces típicos y propios de la localidad destacan los "sequillos",
elaborados con harina de trigo, aceite y huevos. Junto a ellos las "pirusas",
los "rollos de amor" y las "cristóbalas"
de Navidad.
Declarada de Interés Turístico en 1980, sus orígenes son difíciles de precisar, pero existen datos de que en 1511 se hacían representaciones religiosas en Jueves Santo.
La Semana Santa actual tomará auge a partir de 1848, cuando se crean las nuevas hermandades de Jesús Nazareno, el Cristo de la Columna, o San Juan entre otras, junto a la más antigua de La Vera Cruz.
Durante
la Guerra Civil se destruyeron algunas de las imágenes, siendo repuestas
después.
Las
procesiones se inician el Domingo de Ramos,
pero la más solemne es la de Viernes Santo
por la noche. Destacan como tipismos durante los desfiles el "caracol"
que realizan los Armaos y la Caramelada,
que tiene lugar después de la procesión del Domingo
de Resurrección.
En la
Carta Puebla otorgada por Pedro I de Castilla en 1357 (ver el apartado
4.5 - Baja Edad Media), figura el privilegio
de celebrar feria anual durante 15 días a partir de San Martín
(11 de noviembre). Pero la feria actual se celebra en agosto con motivo
del día de la patrona, la Virgen de la Asunción,
al menos desde el siglo XVII, viniendo a coincidir con el inicio de la
vendimia, aunque ha perdido su carácter original de feria agrícola
por otro meramente festivo más acorde con los tiempos. Destaca entre
sus muchos actos la "Cabalgata del Vino",
donde desfilan multitud de carrozas, compartiendo su vino, la comida y
la alegría con cualquier persona que lo presencie. Cabe mencionar
la procesión de San Roque (16 de agosto)
que se viene realizando desde 1592, a la que debía ir en sus orígenes
un miembro de cada casa como voto para librarse de las epidemias; también
la Ofrenda de Uvas y Primer Mosto que realizan
las peñas ante el Niño de las Uvas.
Desde
1987 se celebran Fiestas de Moros y Cristianos
como preludio a la feria, recuperando una tradición que data como
mínimo del siglo XVII. En ella se escenifica la toma del castillo
de Jumilla por los castellanos.
- En enero se celebran las fiestas de San Antón en el barrio del mismo nombre, con hogueras, lanzamiento de petardos y subasta de rollos.
- En el casco antiguo se celebran las fiestas de San Blas el 3 de febrero, también con encendido de hogueras, explosión de petardos y carretillas, y subasta de panes.
- La
fiesta de San Sebastián se celebra
en la calle del Calvario desde el siglo XVI, con características
similares a las anteriores: hogueras, tracas y bandas de música.
- El
Domingo de Ramos se realiza la bajada del Cristo
en romería desde el Monasterio
de Sta. Ana, para subirlo nuevamente el segundo domingo de mayo.
En este acontecimiento participa todo el pueblo.
Pueden consultarse las siguientes obras bibliográficas:
- ANTOLÍ FERNÁNDEZ, Alfonso (1991): Historia de Jumilla en la Baja Edad Media. Siglos XIII-XV. Barcelona.
- ANTOLÍ FERNÁNDEZ, Alfonso (1998): El señorío de los marqueses de Villena sobre la villa de Jumilla (siglos XV-XIX). Murcia.
- GUARDIOLA TOMÁS, Lorenzo (1954): Evocaciones, leyendas y milagros del Monasterio de Santa Ana. Jumilla (2ª ed. Murcia, 1997, KR)
- GUARDIOLA TOMÁS, Lorenzo (1970): Jumilla en sus tradiciones. Jumilla.
- GUARDIOLA TOMÁS, Lorenzo (1976): Historia de Jumilla. Murcia.
- LOZANO SANTA, Juan (1800): Historia Antigua y Moderna de Jumilla. Murcia (ed. facsímil 1976).
- MOLINA GRANDE, Mª. C.; MOLINA GARCÍA, Jerónimo (1973): Carta Arqueológica de Jumilla. Murcia.
- MOLINA GRANDE, Mª. C.; MOLINA GARCÍA, Jerónimo (1991): Carta Arqueológica de Jumilla. Addenda 1973-1990. Murcia.
- MOROTE MAGÁN, Pascuala (1990): Cultura tradicional de Jumilla. Los cuentos populares. Murcia.