Roger van der Weyden

Algunas veces se le ha identificado como Rogelet de la Pasture, discípulo de Robert Campin en 1427. La influencia en sus primeras obras del maestro de la Flémalle ha provocado confusión, haciendo que algunas obras de este último hayan sido atribuidas al joven Van der Weyden, hipótesis que hoy ha sido abandonada. En cualquier caso, en las primeras obras realizadas antes de 1445, la influencia del maestro es evidente aunque presentan un mayor sentido de monumentalidad. El tríptico de la Virgen, repartido entre la capilla Real de Granada y el Metropolitan Museum de Nueva York, el Tríptico Miraflores de Berlín, y el Descendimiento del Museo del Prado, presentan un tratamiento estatuario de las figuras con fuertes ritmos serpenteantes. Desde 1435 hasta su viaje a Italia en 1450 vivió en Bruselas como pintor oficial de la ciudad.

En 1450 se traslada a Roma, quedándose un tiempo en Ferrara donde trabaja para Lionello de Este, visitando Florencia y Milán. Sobre su actividad en este periodo no se tienen muchas noticias. El Juicio Universal de Beaune, parece ser una obra anterior a este periodo, ya que se encuentra llena de reminiscencias al altar del Cordero Místico de los Van Eyck. La influencia del arte italiano sobre su obra se aprecia en una disminución del dramatismo y una refinadísima división del espacio. Obras como La Anunciación del Louvre, o el Tríptico de San Juan de Berlín, son de difícil precisión cronológica. De su última época con absoluta seguridad son el Tríptico de la Santa Paloma, de Munich, el Políptico de los Siete Sacramentos de Amberes.

Van der Weyden constituyó en nexo de unión entre la pintura de Robert Campin y Jan Van Eyck, tomando la emotividad y el ritmo lineal del primero, y aplicando el naturalismo y el tratamiento de la luz del segundo. Su obra tuvo una repercusión muy fuerte no sólo en Flandes sino en toda Europa, siendo un gran creador de composiciones. Como retratista destaca la definición psicológica que hace de los personajes y las variaciones de luz que incluye en obras como las Jóvenes mujeres, de Berlín, Francesco de Este, de Metropolitan Museum, y El Gran Bastardo de Borgoña, en Bruselas.

 

El Descendimiento. Rogier Van der Weyden

Es una de las obras maestras de todo el arte flamenco del siglo XV y que actualmente se conserva en el Museo del Prado de Madrid. Fue realizada hacía 1435. La concepción espacial del marco y el volumen de las figuras recuerda la estructura de los retablos esculpidos, en los que las imágenes policromadas se adosan a espacios de escasa profundidad. Los personajes, con su corpulenta presencia, se disponen en un único plano. Sus actitudes, más allá de lo real, se muestran tremendamente efectistas tanto por la definición de sus sentimientos como por el tratamiento de los ricos tocados y vestidos.