Este curso, como los anteriores, trabajaremos los siete ejes de actuación del Plan Lector de la Consejería de Educación:
- El currículo
- Los enfoques didácticos y la organización escolar
- El refuerzo y el apoyo educativo
- Las bibliotecas
- El contexto familiar y cultural
- Las tecnologías de la información y la comunicación, y
- La formación permanente del profesorado
Todos los departamentos didácticos, proyectos y planes del centro (Plan de Atención a la Diversidad, Proa, Biblioteca Escolar, TIC…) están involucrados de distintas maneras y con distintos enfoques en el desarrollo del plan. Las iniciativas puestas en marcha en cursos anteriores seguirán desarrollándose y ya se han puesto en marcha otras nuevas, como por ejemplo el curso “Compartir imágenes, vídeos o presentaciones en comunidades de Internet”, para la formación del profesorado en tecnologías de la información, conectadas a nuevas formas de lectura; o la creación de un rincón de prensa, que ofrezca momentos de lectura tanto al alumnado como a las familias u otras personas que acuden al centro.
Enumeramos a continuación, lo que constituye nuestra guía de buenas prácticas lectoras.
- Dedicar un tiempo específico a la lectura en todas las áreas y materias. La frecuencia la establecerá cada departamento en función de cómo se organice y qué decida hacer. No se trata necesariamente de establecer libros completos de lectura obligatoria para todos los alumnos en todas las áreas, pero si distintos tipos de lecturas (artículos de prensa, comunicaciones científicas, pasajes de un artículo o un libro) entre las que podremos distinguir lecturas obligatorias, lecturas guiadas, lecturas sugeridas y lecturas libres. Eso sí, en caso de que varios departamentos decidan escoger lecturas obligatorias para un determinado curso, será necesario que lo comenten a los tutores y/o equipos docentes con el fin de no sobrecargar a los alumnos.
- Ofrecer al alumnado la posibilidad de leer en horas de guardia, siempre y cuando el profesor ausente no haya encomendado un trabajo que sea imprescindible realizar en esa hora. Para ello, podemos invitar a nuestros alumnos a acudir a la biblioteca a llevarse un libro o una revista prestados para leer en esa hora, o llevar a la clase las carpetas de “Lecturas de Guardia”, que se colocarán junto al cuaderno de guardias.
- Ofrecer a alumnos y visitantes un “Rincón de prensa” con publicaciones periódicas, que sirvan de entretenimiento en ratos de ocio o de espera en el vestíbulo de entrada del centro.
- Establecer estrategias lectoras que favorezcan la construcción de la competencia lectora al abordar la lectura de textos cualesquiera con nuestros alumnos, incluyendo los propios libros de texto:
ANTES DE LA LECTURA
- Elaborar y explicar a los alumnos los objetivos de la lectura (anticipando la meta de comprensión hacia la cual los quiero llevar). Por ejemplo: Registrar exclusivamente la información del texto, utilizar la información obtenida para resolver algún problema, utilizar la información obtenida para comunicar oralmente a alguien lo aprendido, utilizar la información obtenida para escribir un ensayo, o para elaborar un díptico…)
- Activar, mediante preguntas, sus conocimientos previos sobre el tema.
- Pedirles que elaboren hipótesis sobre el contenido del texto, partiendo de la lectura del título y la primera y última frases, por ejemplo.
- Previendo las dificultades que mis alumnos van a experimentar, preparar actividades previas de apoyo, como juegos de vocabulario o explicación de vocabulario específico o de aspectos especialmente complicados.
DURANTE LA LECTURA
Los alumnos no pueden leer sin más, sino que tienen que leer para algo. Es necesario, pues, plantear siempre tareas concretas de lectura, como éstas:
- Plantear preguntas cuya respuesta se pueda localizar en el texto, sin que necesariamente se incluya la comprensión (considerando la atención a la diversidad, esto es algo que podría plantease para alumnos con más dificultades de comprensión).
- Evaluar si unas afirmaciones son verdaderas o falsas y justificar su respuesta utilizando información del texto que han leído.
- Corregir las afirmaciones falsas.
- Ordenar cronológicamente unos enunciados o los párrafos de un texto.
- Identificar a los protagonistas de una historia y establecer las relaciones entre ellos.
- Transferir datos leídos a otra forma de representación (cronograma, tabla numérica, gráfico, esquema, formulación abstracta, mapa conceptual, dibujo…)
- Marcar el texto con ayudas gráficas (subrayado, exclamación, colores…) Conviene recordar que no debería ser el profesor quien sistemáticamente les señalará qué subrayar, sino dejar que sean ellos quienes, conforme a unos criterios, vayan aprendiendo a hacerlo.
- Identificar, párrafo a párrafo, lo que leen (por ejemplo: introducción, opinión a favor, ejemplos…), trazando la estructura del texto.
- Poner título a un texto.
- Rellenar espacios en blanco de un texto que correspondan, por ejemplo, a conectores u organizadores textuales, o a vocabulario específico, etc.
- Hacer hipótesis durante la lectura (qué pasará si…)
- Hacer preguntas encaminadas a que los alumnos vean la ideología o la concepción del mundo que subyace a un texto, la mirada desde la que se sitúa el autor.
- Proponer a los alumnos que comparen fuentes que presentan distintas visiones de un tema, que argumenten cuáles son más rigurosas, etc.
DESPUES DE LA LECTURA
- Pedir que ratifiquen o reformulen las hipótesis iniciales.
- Proponer que resuman lo leído y que diferencien lo fundamental de lo accesorio.
- Pedir que destaquen un número de palabras clave del texto (el número dependerá de la longitud y el contenido de texto)
- Pedir que elaboren un esquema para organizar la información.
- Pedirles que comparen lo que ya sabían con lo que han aprendido.
- Darles una lista de datos (por ejemplo, sobre la energía nuclear) y pedirles que, utilizándolos, argumenten a favor o en contra de su uso, o sobre sus ventajas en inconvenientes…
- Si han leído un texto argumentativo, pedirles que lo reescriban desde el punto de vista opuesto al mantenido por el autor.
- Si han leído un texto narrativo, pedirles que le cambien el final o que lo narren en 2ª persona.
- Determinar en las programaciones didácticas o en las propuestas de los distintos grupos de trabajo un apartado denominado “Plan Lector”. Dado que la Consejería de Educación estructura el plan lector en torno a siete ejes de actuación, sería buena idea el estructurar el apartado “Plan Lector” de nuestras programaciones según los mismos.Nos serviremos del mismo ejemplo utilizado el curso anterior.
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