foroidea

UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE

ANTONIO LORENTE

 

Este año, por primera vez, nuestro centro ha participado en la V Convocatoria de Foroidea, una iniciativa de Cajamadrid para incentivar la discusión sobre diversos temas de actualidad y reivindicar la palabra como el medio idóneo para la resolución de problemas. Se trataba de formar grupos de cuatro alumnos, de entre 16 y 18 años y de trabajar, con un profesor preparador, sobre el tema que cada año se plantea. El de este año, como ya sabéis, abordaba la cuestión de si son compatibles los derechos humanos universales con el respeto a la diversidad de culturas existentes.

 

El planteamiento del debate era original. Ante la pregunta que se planteaba este año, ¿Son compatibles los derechos humanos universales con el respeto a la diversidad de culturas existentes?, cada uno de los grupos participantes tenía que preparar la argumentación para defender las dos posturas: a favor y en contra. Después, en el mismo momento de tener que empezar a debatir, se conocía, tras un sorteo, qué opción se debía defender. Esto añadía dificultad al trabajo previo, dificultad que se veía incrementada por el desconocimiento de los argumentos que manejaría el equipo contrario.

El concurso tiene tres fases. En la primera, la fase escolar, que celebramos en nuestro centro en Navidad, contamos con dos equipos de alumnos: el grupo A, y ganador tras las votaciones del jurado, lo formaron Lourdes Madrid, Pablo José Montes, María Salinas y Paqui Hernández-Ardieta, con Alejandra Méndez, profesora de Lengua y Literatura, como preparadora. El grupo B estuvo formado por Miguel Abellán, Eva Cavas, José Ángel Navarro y María Dolores Esparza, y tuvieron como preparador a Ángel Oliva, profesor de Geografía e Historia.

El equipo que ganó en nuestro centro se enfrentó, a finales de Febrero, a otros 15 equipos en la fase regional, se desarrolló en el Palacio del Almudí, de Murcia, donde quedamos clasificados en tercer lugar, obteniendo los alumnos un premio de 100.000 pesetas y varios detalles conmemorativos. En esta fase el equipo contó como preparadores con Alejandra y Ángel, que habían competido en la primera fase, y conmigo, Antonio Lorente, que me había encargado de organizar y coordinar foroidea en nuestro centro en su primera fase. No sabíamos hasta dónde íbamos a poder llegar, pero, como decía Kavafis, un poeta griego, en su poema Itaca, lo importante es la experiencia que se acumula en el camino, no el lugar al que se va. Sin ese lugar, sin ese deseo de alcanzar el mayor de los éxitos, no habríamos empezado. Pero ahora se trataba de aprovechar cada uno de los momentos que este viaje nos deparase: la preparación de los discursos, de las estrategias de debate, de los puntos de vista; las reuniones por las tardes, los fines de semana en la casa de Miguel Abellán, que nos acompañó y apoyó en todo momento, la ilusión de conocer la Calle Huertas, en Madrid, si llegábamos a la fase nacional, en fin....

Pero foroidea ha implicado a mucha más gente. En su concurso de fotografía sobre tema social, juventud y medio ambiente, hemos contado con las obras de José Ángel Navarro, tres  de cuyas fotografías participaron en la fase nacional y pueden verse aún en la página de foroidea en Internet: www.foroidea.com. Una de ellas, Uno en el Universo, la podéis ver aquí:

Como miembros del jurado, en este apartado de fotografía, contamos en nuestro centro con la colaboración de Paula Cánovas, Cristobal Moreno, María José Vicent, Teresa Moreno y María José Sánchez. Para el debate, contamos aquí con un jurado compuesto por nuestro director, Juan Antonio Cutillas Sebastián, por Cati Martínez, concejala delegada de Servicios Sociales y Educación del Ayuntamiento de Fuente-Álamo, por tres profesores, Escolástico Pérez, Pilar Belda y Fernando García, y por una alumna, Silvia Hernández. Leovigildo Martínez actuó como moderador.

Ahora sólo me resta dar ánimos a profesores y alumnos para la participación en la próxima edición del concurso, cuya convocatoria ya está abierta de cara al próximo año, y que también acompaña estas páginas. Merece la pena.


 

FOROIDEA, como lo vivieron los alumnos

 MIGUEL ABELLÁN ALCARÁZ 

2ºBC

 Foroidea nació entre nosotros como algo sugerente: -¿por qué no probar?, ¿quizás este bien?-

La pregunta sobre el debate, ¿Son compatibles los derechos humanos con la diversidad de culturas existentes?, era bonita y daba mucho juego, tocando temas quizás muy importantes pero bastantes olvidados entre nosotros.

Todo empezó muy distendido, pero tras la fase inicial llegaba la regional, salir del cascarón, como dirían algunos y enfrentarte a otros mundos, otras gentes, otros institutos.

           

Nuestra preparación la considero sobresaliente, tanto por nuestra dedicación e interés, como por el apoyo constante de nuestros preparadores: Alejandra, Ángel Oliva y Antonio Lorente, que supieron guiar nuestra ilusión, trabajo y esfuerzo hacia un proyecto con resultados muy notables.

Por fin, tras largas horas de preparación llegó el día, la primera jornada de debates, frente a dieciséis institutos de toda la región. Pronto nuestra moral se duplicó, al presenciar los primeros debates, vimos con claridad que teníamos posibilidades de hacer algo importante.

            El resultado fue terceros regionales y personalmente, afirmo que merecíamos estar en la final. Pero quizás por encima del resultado, preferiría resaltar los momentos de preparación; fue una convivencia maravillosa, tanto con los compañeros como con los profesores, tuvimos momentos bajos y momentos de alegría –La “Calle Huertas” era nuestro viaje a Itaca-. Creo que todo esto fue como una prueba de madurez, pudimos comprobar como nuestra educación, nuestra personalidad y todo lo que engloba a forjarnos como personas, había pasado una prueba de la cual salimos airados.

Frente a otros institutos demostramos que nuestra educación y  preparación era bastante superior, por eso animo al resto de generaciones que simplemente tengan la ilusión que nosotros pusimos desde el principio, a que se animen a participar y a continuar la obra que hemos empezado y que quizás por mala suerte o por inexperiencia no pudimos terminar.

 

PAQUI HERNÁNDEZ-ARDIETA FERNÁNDEZ

2ºBCH

Foroidea ha sido como una puerta abierta al mundo del saber, de experimentar cosas nuevas, de la creatividad, la imaginación, la improvisación... pero, sobre todo, del trabajo en grupo y de la amistad.

Reconozco que hemos pasado momentos de agobio, tensión, nervios, rabia -cuando perdimos la semifinal-, pero a su vez estaban compensados de otros tantos divertidos, alegres, algunas que otras fiestecillas... Recuerdo el último día, antes de nuestro debate en el instituto, eran tantos los nervios que teníamos que en lugar de preparar nuestros discursos nos pusimos a cantar y a jugar-, -recuerdo también nuestra convivencia en El Campillo, las horas y horas que hemos pasado en la Biblioteca y la cantidad de libros que hemos tenido que leer- y eso fue lo mejor.

            He aprendido tantas cosas... no solo que “Los Derechos Humanos” es cosa de todos y que todos tenemos que luchar por ellos, sino también he aprendido a trabajar en grupo, a escuchar y a aprovechar las cosas que podemos aprender de los demás. Sin olvidarme del apoyo de nuestros compañeros y sobre todo del interés y el esfuerzo de nuestros preparadores: Alejandra, Ángel Oliva y Antonio Lorente, ya que sin ellos no hubiéramos llegado tan lejos. Gracias a los tres.

            He aprendido que todos podemos conseguir, con un poquito de esfuerzo, aquello que nos proponemos y, sobre todo, que lo importante no es llegar a la  meta, sino el camino que recorremos para llegar a ella.

            Un camino y una experiencia que os dará mucho de sí y  que os aconsejo y os animo a todos vosotros a recorrer.


 

LOS DERECHOS HUMANOS UNIVERSALES

SÍ SON COMPATIBLES

CON LA DIVERSIDAD DE CULTURAS EXISTENTES

 

Os presentamos a continuación el segundo de los discursos en defensa de la compatibilidad de los Derechos Humanos Universales con la diversidad de culturas existentes, con el que defendimos esta opción en la fase regional de FOROIDEA, celebrada en el Palacio del Almudí de Murcia a finales de Febrero.

 

Que quede claro, no estamos diciendo que los derechos humanos se están cumpliendo en las diversas culturas, no estamos diciendo que hoy se estén haciendo compatibles, de hecho, derechos humanos y diversidad cultural.

 Estamos afirmando que son compatibles, puesto que cualquier persona, informada y libre, pertenezca a la cultura a la que pertenezca, viva en el estado en el que viva, los reclamaría para si y desearía su disfrute. Cualquier persona querría poder hacer uso de su derecho y tener a quién acudir para exigirlo.

Así, un ciudadano marroquí podrá reclamar, en Casablanca o en París, el derecho de libertad religiosa y el derecho a una alimentación suficiente, y decidir, durante el Ramadán, que respeta el ayuno, que usa así su derecho, que no come durante un tiempo. Otro, en cambio, que no quiera ayunar, o que desee llevar una vida laica, podrá reclamar, en París o Casablanca, ese uso de su derecho. Ambos, por igual, reclaman el derecho a la libertad religiosa y a una alimentación suficiente. Ambos lo desean, para ejercerlo en concordancia o no con su cultura de procedencia.

 Comprobamos, pues, que los derechos humanos no atentan contra las diversas culturas, sino que protegen lo esencial de cada persona, aquello que es necesario para vivir, porque aunque cada uno de los seres humanos perteneciera a una cultura diferente, todos, desde los miembros de la tribu más recóndita hasta el mendigo o el magnate neoyorquino necesita comer, dormir, alimentarse, gozar de su dignidad... y, sobre todo, ser feliz.

 Decía Salman Rushdie en una entre vista que hay algo en la libertad que hace que uno se acostumbre inmediatamente a ella. Es evidente que, para que un individuo pueda ejercer sus derechos, han de darse una serie de condiciones que pueden poner en cuestión elementos más o menos fundamentales de cada una de las culturas. Eso no lo negamos. No es desde esa perspectiva desde la que estamos hablando. Nuestro punto de partida es el individuo. Porque los derechos humanos son compatibles con cada individuo, concreto, real, con ese que se llama lbrahim, o Sangara, o José o Raisa o Jonás o Martin, por eso decimos que son compatibles con las diversas culturas, con todas las culturas.

 Porque las culturas son conceptos abstractos que varían con el tiempo, que han estado, y están, sometidas al proceso de la historia. Son entes en el tiempo, conformadas a lo largo de los siglos por las acciones, por las decisiones de los hombres, por sus deseos más o menos cambiantes. ¿Acaso vestimos ahora, en la sociedad occidental, con el quit6n griego? ¿Acaso no hubo un antes de Cristo y un antes de Mahoma? ¿No existió un código de Hammurabi y una ley del talión que reclamaba el castigo del ojo por ojo y el diente por diente? ¿Acaso no ha existido un antes de la rueda o el fuego, de la televisión o la nave espacial, todo ello creación humana que modifica lo humano y lo hace evolucionar?

            El hombre, el concreto, el real, el de cada momento histórico, inventa, crea y recrea. Modifica, en su devenir, el marco cultural en el que habita.

La cultura, las culturas, cambian según el paso que marcan los hombres, su evolución gira en torno a las necesidades del hombre. Como decía Heráclito, pavnta rei` (panta rei), todo fluye, y no nos podemos bañar dos veces en el mismo río. Llamemos ahora río a la cultura, que como el río, no tiene dos días iguales. Su flujo lo marca el hombre. Y está bien que así sea.

Por tanto, el problema práctico con el que nos enfrentamos, el problema interesante, no es el de la compatibilidad, que es transparente, sino el del ejercicio efectivo de los derechos por todos y cada uno de los habitantes del planeta. El problema es cómo hacer para que se cumplan los derechos.

 Desde nuestro punto de vista, en un mundo que camina hacia el mestizaje (como bien señala Umberto Eco), hacia la interculturalidad o, al menos, hacia la comunicación más o menos fluida entre todas las culturas, se hace imprescindible

la existencia de algún organismo supranacional que, con el beneplácito y el apoyo de todos, pueda garantizar a cada individuo el disfrute de sus derechos, aunque ello suponga limitar la soberanía interna de alguno de los estados, aunque suponga limar algún rasgo de identidad de alguna de las culturas. ¿Con qué derecho puede reclamar ese estado o cultura el mantenimiento a ultranza de sus señas de identidad, si por causa de ellas algún individuo ve mermados sus derechos?

Lo podríamos plantear con una pregunta casi infantil: ¿Qué es más, qué tenemos que valorar más, el derecho a la vida, a la alimentación, a la educación, etc. de cada individuo concreto, o los usos, leyes y costumbres de un determinado estado o cultura?

          ¡Si estos pertenecen a la historia, si estos evolucionan de suyo, sin que esto cause escándalo o sin que nos apercibamos siquiera! Nuestra respuesta es clara: prevalece el individuo.

Y si esta evolución camina, aunque sea de forma guiada, hacia el respeto de los Derechos Humanos en todo el mundo, nadie deberá mesarse los cabellos, plañir o fustigarse. Pero podrá hacerlo.


NUEVA CONVOCATORIA DE FOROIDEA

Curso 2001-2002

 

Reproducimos aquí el texto que acompaña la VI Convocatoria de Foroidea para el próximo curso, disponible en www.foroidea.com. Recordamos que el concurso está abierto a grupos de 4 alumnos, de entre 16 y 18 años, con uno o dos profesores preparadores.

Los premios, tanto para el apartado de debates como para el de fotografía, son muy importantes, y van desde las 50.000 pesetas para el cuarto clasificado en la fase regional, hasta los 2.000.000 para el grupo que resulte ganador en la fase nacional.


Dejar atrás el siglo XIX y entrar en el XX supuso un enorme paso hacia adelante para la humanidad. La transformación experimentada en los últimos 100 años, ha sido exponencialmente superior, en comparación a la ocurrida en los anteriores 4 ó 5 siglos. El hombre no sólo ha conseguido volar sino que ha sido capaz de salir al espacio exterior.

Se han producido avances en todos los campos de la Ciencia y la Tecnología. Incluso, se ha descifrado algo tan complicado como el genoma humano y las posibilidades que todos estos avances nos proporcionan, son ilimitadas. Neil Armstrong dijo: "este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad".
Era el 21 de Julio de 1969 y el hombre ponía sus pies en la Luna.


Nuestra generación es muy afortunada porque va a asistir, y a la vez protagonizar, los mayores acontecimientos que la humanidad jamás haya podido imaginar. El siglo XXI tendrá, probablemente, más cambios de los vividos por el ser humano en este último milenio. Pero este desarrollo deberá ser equilibrado para poder mantener nuestro entorno lo más cuidado posible si queremos seguir siendo los huéspedes de este planeta llamado Tierra.

Esto es lo que pretende el desarrollo sostenible, término acuñado en la década de los 80' y que saltó a la opinión pública en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medioambiente y Desarrollo, más conocida como Cumbre de la Tierra de 1992, en la que se puso de manifiesto
la necesidad de un cambio en las políticas económicas, sociales y medioambientales a escala mundial para racionalizar el uso social y medioambiental de los recursos con respecto al desarrollo económico.

La responsabilidad social de los gobiernos y de las empresas en este desarrollo será muy importante, pues los beneficios, no sólo económicos, deberán revertir en la Sociedad que los genera. Conseguir el desarrollo económico sin destruir nuestro entorno ni abusar de los más débiles, será uno de los deberes fundamentales de ésta y las generaciones venideras. Y ese punto medio sólo se podrá conseguir a través del dialogo, el intercambio de ideas y opiniones para llegar al consenso y al entendimiento, valores que promueve FOROIDEA y que serán fundamentales en este siglo que acabamos de estrenar.

Para que los jóvenes participen en esta búsqueda de equilibrio entre lo posible y lo conveniente, proponemos para esta nueva convocatoria una pregunta que será muy importante en el siglo que les ha tocado vivir y dirigir:


¿Son compatibles los beneficios de las empresas con el desarrollo económico y social sostenible?

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