Anécdotas y curiosidades

En cierta ocasión Bertrand Russel (1872-1970) estaba especulando sobre enunciados condicionales del tipo : "Si llueve las calles están mojadas" y afirmaba que de un enunciado falso se puede deducir cualquier cosa. Alguien que le escuchaba le interrumpió con la siguiente pregunta : "Quiere usted decir que si aceptamos que 2 + 2 = 5 entonces se puede demostrar que usted es el Papa". Russel contestó afirmativamente y procedió a demostrarlo de la siguiente manera :

"Si suponemos que 2 + 2 = 5, entonces restando 2 en cada miembro obtenemos 2 = 3. Invirtiendo la igualdad y restando 1 de cada lado, da 2 = 1. Ahora, como el Papa y yo somos dos, y 2 = 1, entonces el Papa y yo somos uno, luego yo soy el Papa"


Al matemático húngaro-americano John von Neumann (1903-1957) le propusieron una vez el siguiente problema:

   
Dos trenes separados por una distancia de 200 km se mueven el uno hacia el otro a una velocidad de 50 km/h. Una mosca partiendo del frente de uno de ellos vuela hacia el otro a una velocidad de 75 km/h. La mosca al llegar al segundo tren regresa al primero y así continúa su recorrido de uno a otro hasta que ambos trenes chocan. ¿Cuál es la distancia total recorrida por la mosca?

Neuman respondió inmediatamente: "150 km"
"Es muy extraño", dijo el que se lo había propuesto, "todo el mundo trata de sumar la serie infinita".
"No entiendo por que lo dice" le contesto Neumann.
"¡Así es como lo he hecho"

[La manera fácil de hacerlo es tener en cuenta que los trenes se encuentran después de recorrer 100 km. El tiempo transcurrido será de 2 h = (100 km)/(50 km/h). Por tanto la mosca habra recorrido (75 km/h)*2 h = 150 km]


Sonia Kovalevskaya: Un día, el profesor Weierstrass se quedó muy sorprendido cuando una joven señorita se presento ante él pidiendo ser admitida como alumna suya de matemáticas. En la Universidad de Berlín no estaba permitida la presencia de mujeres; el ardiente deseo de Sonia por aprender de quién era considerado como el padre del análisis matemático moderno la llevó a pedir al maestro que le diese clases particulares.
El profesor Weierstrass sintió cierta desconfianza por esta desconocida solicitante, pero prometió darle una oportunidad y, como prueba de ello, le entregó algunos de los problemas que tenía preparados para los alumnos más avanzados de su seminario de matemáticas. Estaba convencido que la muchacha no podría resolverlos y no volvería por allí, así que se olvidó de ella. Una semana más tarde, la muchacha llamaba de nuevo a su puerta para comunicarle que ya había resuelto los problemas. Él no la creyó, pero la invitó a sentarse a su lado para poder examinar las soluciones una a una. Con gran sorpresa comprobó que no sólo eran correctos todos los resultados, sino que, además, la forma de resolverlos había sido aguda e ingeniosa. Pese a los problemas que tuvo por ser mujer en aquella época, publicó numerosos trabajos de gran importancia, y llegó a obtener el título de Doctor en Matemáticas, siendo la primera mujer de la historia en conseguirlo.


G. H. Hardy se disponía a volver a Inglaterra desde Dinamarca. El viaje debía hacerlo en barco y hacía un tiempo bastante desapacible. Decidió entonces enviar una tarjeta postal por adelantado diciendo: "He demostrado la hipótesis de Riemann", que era entonces, y sigue siendo, uno de los problemas sin resolver más importantes de las matemáticas. Desde luego Hardy no había resuelto el problema, pero pensaba (a pesar de que no era muy creyente), que Dios no permitiría que el barco se hundiese  y quedara la duda de si había conseguido tan gran hazaña.


   El físico Freeman Dyson cuenta siempre la famosa conversación que mantuvieron el astrónomo James Jeans y el topólogo Oswald Veblen el la primera década del siglo XX acerca del plan de estudios de Princeton. "Podríamos suprimir la teoría de conjuntos -dijo Jeans; es una materia que jamás será útil para la física".
    Resulta que la teoría de conjuntos ha sido esencial para el estudio de la mecánica cuántica.