En una de las
paredes de la Biblioteca de Alejandría estaba escrito:
"Alimento para el espíritu"
El libro, entendido como expresión de un sistema de escritura realizado sobre un material duradero y a cuyo contenido se puede acceder sin la presencia del autor, tuvo su primera aparición histórica con los sumerios quienes utilizaron las tablillas de arcilla como soporte de la escritura cuneiforme que realizaban. Esta forma de escritura fue adoptada por otros pueblos como los acadios, babilonios y asirios, creadores todos ellos de vastos imperios e importantes civilizaciones.
En las civilizaciones del mediterráneo oriental se utilizó el papiro como soporte para la escritura. El libro egipcio tenía forma de rollo y se escribía por una sola cara. El texto se dividía en columnas, a modo de las páginas de un libro, que se leían conforme se desenvolvía el rollo. El título se colocaba al final del texto o en una etiqueta que pendía del extremo del eje, al que luego llamarán los romanos umbiculus.

Alejandría fue fundada en el año 332 a.C. por el general macedonio Ptolomeo en honor de Alejandro Magno, rey de Macedonia. Tras la caída del imperio, Ptolomeo se esforzó en lograr para la nueva capital, Alejandría, el predominio, no sólo político y económico, sino también cultural. Él, y especialmente su hijo, Ptolomeo II, llamaron a sabios griegos y les ofrecieron una desahogada posición como miembros de una especie de comunidad religiosa, una academia radicada en el nuevo templo de las Musas, el Museion, a semejanza de la famosa escuela peripatética de Atenas, fundada por Aristóteles. El Museion estaba dedicado a la enseñanza y a la investigación y la gran biblioteca formada allí a lo largo del siglo III a. de C. era sumamente completa.
Este lugar fue en su época el cerebro y la gloria de la mayor ciudad del planeta, el primer auténtico instituto de investigación de la historia del mundo. Los eruditos de la biblioteca estudiaban el Cosmos entero. Cosmos es una palabra griega que significa el orden del universo. Es en cierto modo lo opuesto a Caos. Presupone el carácter profundamente interrelacionado de todas las cosas. Inspira admiración ante la intrincada y sutil construcción del universo. Había en la biblioteca una comunidad de eruditos que exploraban la física, la literatura, la medicina, la astronomía, la geografía, la filosofía, las matemáticas, la biología y la ingeniería. La Biblioteca de Alejandría es el lugar donde los hombres reunieron por primera vez de modo serio y sistemático el conocimiento del mundo.

Los organizadores escudriñaron todas las culturas y lenguajes del mundo. Enviaban agentes al exterior para comprar bibliotecas. Los buques de comercio que arribaban a Alejandría eran registrados por la policía, y no en busca de contrabando, sino de libros. Los rollos eran confiscados, copiados y devueltos luego a sus propietarios. Es difícil de estimar el número preciso de libros, pero parece probable que la biblioteca contuviera medio millón de volúmenes, cada uno de ellos un rollo de papiro escrito a mano.
Por allí pasó Eratóstenes, que demostró que la Tierra era redonda llegando incluso a calcular su radio; Hiparco, que ordenó el mapa de las constelaciones y estimó el brillo de las estrellas; Euclides, que sistematizó de modo brillante la geometría; Dionisio de Tracia, que hizo un estudio sistemático de la estructura del lenguaje; Herófilo, el fisiólogo que estableció, de modo seguro, que es el cerebro y no el corazón la sede de la inteligencia; Herón, inventor de cajas de engranajes y máquinas de vapor; Apolonio de Pérgamo, con su famoso estudio de las cónicas; Hipatia, matemática y astrónoma, poco después de cuya muerte a manos de un motín popular, la Biblioteca fue destruida definitivamente.
"Cuando César conquistó Alejandría en 47 a. de C. ardió una parte de la sección mayor de la biblioteca, pero fue más tarde compensada, si es cierto que Antonio regaló a la reina Cleopatra 200.000 rollos procedentes de la biblioteca de Pérgamo, lo que parece inverosímil. La biblioteca de Alejandría fue destruida probablemente en 391 d. de C., cuando los cristianos, bajo la guía del arzobispo Teófilo de Antioquía, destruyeron el templo de Serapis"
Historia del libro, Svend Dahl
De esta
biblioteca legendaria lo máximo que sobrevive hoy en día es un sótano húmedo
y olvidado del Serapeion, el anexo de la biblioteca, primitivamente
un templo que fue reconsagrado al conocimiento. Unos pocos estantes
enmohecidos pueden ser sus únicos restos físicos.
De los libros que allí había sólo sobrevivió
una pequeña fracción y algunos fragmentos dispersos. Y qué tentadores
son estos restos y fragmentos. Sabemos por ejemplo que en los estantes de la
biblioteca había una obra del astrónomo Aristarco de Samos quien
sostenía que la Tierra es uno de los planetas que gira alrededor del Sol,
y que las estrellas son soles que están a una enorme distancia de nosotros. Sus
afirmaciones eran correctas, pero tuvimos que esperar casi dos mil años para
redescubrirlas. Cómo me gustaría leer ese libro para saber cómo llegó a
estas conclusiones. Sin embargo, se perdió para siempre. Si multiplicamos por
cien mil nuestra sensación de privación por la pérdida de esta obra de Aristarco
empezaremos a apreciar la grandeza de los logros de la civilización clásica y la
tragedia de su destrucción.

Las imágenes de la biblioteca son una reconstrucción
basada en datos documentales