SANTA MARÍA EGIPCÍACA

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  LA CONVERSIÓN DE SANTA MARÍA EGIPCÍACA
    El más famoso testimonio de la confianza popular en la intervención de María es el relato de la conversión de Santa María Egipcíaca. No se sabe ni la fecha ni el autor de la leyenda de esta pecadora convertida, que murió hacia el 431. Sólo se puede decir que es anterior al siglo VIII.

    María Egipcíaca vivía mala vida desde hacía diecisiete años, cuando hizo un viaje a Jerusalén. El día de la Exaltación de la Santa Cruz intentó entrar en la basílica, pero un poder invisible se lo impidió varias veces. En su turbación, percibió una imagen de la Virgen María que se encontraba allí y fue inspirada con fuerza a recurrir a la Madre de Dios:
 «Maestra buena, Tú has mostrado tu humanidad, Tú no has menospreciado la oración de la indigna; yo he visto la gloria de la que nosotros, los impuros, estamos justamente privados: gloria a Dios que por Ti ha admitido la penitencia de los pecadores. ¿Qué más tendré que pensar o decir, pecadora de mí? Ya es el tiempo, Maestra, de que sean cumplidas las promesas de la garantía que has aceptado. Condúceme, pues, ahora, a donde Tú quieras; sé para mí la garantía de la salvación, guiándome por la mano en el camino que lleva a la penitencia.»