ARZOBISPO ALONSO CARRILLO DE ACUÑA

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    Estatua sita en la Plaza de San Diego, frente a la entrada del convento de las religiosas Clarisas de San Diego, conocidas como "de las almendras". Aparece con todas sus atribuciones arzobispales y de autoridad y poderes. Es interesante leer la inscripción del escudo que tiene sobre la base e interpretar la figura del pelícano en la simbología cristiana.

    Don Alonso Carrillo de Acuña nació el año 1410, fue obispo de Sigüenza y arzobispo de Toledo, también llegó a ser ministro y privado del Rey Enrique IV de Castilla, hijo de Juan II.

     Hernando del Pulgar en su obra Claros varones de España, al hablar del arzobispo dice: "Era onme belicoso e siguiendo esta su condición plazíale tener continuamente gente de armas é andar en guerras é juramentos de gentes", también dijo: "... gastando mucho y deseando gastar más, murió D. Alonso Carrillo pobre y endeudado".
El arzobispo Carrillo, tomó parte activa en la batalla de Medina del Campo (1467). Luego se pone de la parte de Isabel I.

    Transformó la Iglesia de los Santos Niños Justo y Pastor en Colegiata.
    Después de dos años de inquietudes y ambiciones por parte de Carrillo, la reina Isabel I de Castilla entabló con el arzobispo Carrillo negociaciones de paz, y volvió a la gracia de la Reina mediante la rendición de todas sus fortalezas, en 1478. Desde entonces hasta su muerte, el arzobispo
Carrillo, se consagró a cumplir con las obligaciones de su sagrado ministerio.
En 1482 moría el incansable, afanoso y apasionado arzobispo Don Alonso Carrillo. Sus restos descansan en la Iglesia Catedral Magistral de Alcalá de Henares.