
El Instituto Cardenal Cisneros se creó en 1.845, año en que
se aprueba el Plan de Estudios de Don Pedro José Pidal que reorganiza
los estudios universitarios, creándose la Segunda Enseñanza
Elemental y la Segunda Enseñanza de Ampliación y fundándose
los primeros Institutos de Enseñanza Secundaria para impartir la
primera. En Madrid, debido al gran número de alumnos que seguían
los estudios elementales de Filosofía, se dispuso que dichos estudios
se impartiesen indistintamente en el Instituto del Noviciado, actualmente
del Cardenal Cisneros, que tenía su sede en el edificio de la propia
Universidad, en la calle de San Bernardo, y en el Instituto de San Isidro,
que con el nombre de Estudios de San Isidro venía dando clases desde
muy antiguo. Los profesores de ambos Institutos junto con los de la Facultad
de Filosofía constituían un sólo Claustro presidido
por el Decano de la Facultad de Filosofía y catedrático de
economía Política, Don Eusebio María del Valle.
En el año 1.847, el Plan de Estudios de Don Nicómedes Pastor Díaz separó los estudios de los Institutos de la Facultad de Filosofía, pero haciéndoles depender administrativamente de la Secretaría de la Universidad y privándoles del derecho a conferir el grado de Bachiller. Sin embargo, poco después les fue devuelto este derecho, aunque formando parte de los tribunales un catedrático de la Facultad de Filosofía, delegado del Rector. A partir de entonces el Instituto del Noviciado, hoy del Cardenal Cisneros, será dirigido por un Jefe propio con el nombre de Director, siendo el primero que ejerce este cargo Don Francisco Tramarría, catedrático de Francés.
En el año 1857 se publica la Ley Moyano que independiza la administración de los Institutos de la Universidad y otorga a los Directores de éstos la facultad de visitar e inspeccionar a los colegios privados, que a partir de entonces pasan a depender directamente de los Institutos y no de la Universidad como antes.
El año 1.868 fue un año especial porque se interrumpieron
las clases a los pocos días de haberse iniciado el curso como consecuencia
del estallido revolucionario que en palabras del director "derrumbó
instituciones seculares y conmovió los más hondos cimientos
del edificio social en España". Al mes
y
pocos días de haberse interrumpido las clases, se reanudó
la actividad académica; y como se dictaminó que en el Instituto
del Noviciado se impartiese el nuevo Plan de Estudios junto con el antiguo,
el Claustro tuvo que designar el profesorado necesario para impartir las
clases que entonces se
crearon. Para hacer frente a la situación los catedráticos
del Instituto y algunos
de la Universidad se hicieron cargo de clases extraordinarias. Y entre
los profesores que ese curso se prestaron a impartir clases gratuitamente
cabe destacar a Don Nicolás Salmerón y Alonso, catedrático
de la Facultad de Filosofía y Letras, que se encargó de la
clase de Biología y Etica, y a Don
Francisco
Giner de los Ríos, catedrático de la Facultad de Derecho,
que se hizo cargo de los Principios generales del Arte y su histora en
España.
El Director destaca en la memoria del curso, como un heho relevante, el
establecimiento de la libertad de enseñanza, que consistía,
por parte del alumno, en dejarle completamente a su iniciativa el asistir
o no a las clases y permitirle matricularse de cualquier asignatura, hasta
el punto de poder simultanear
los estudios del Instituto y los de la Facultad, y por parte del profesor,
en no seguir más norma en sus explicaciones que su propio criterio,
sin necesidad de ceñirse a ningún programa.
Otra novedad importante que resalta la memoria de ese "instruir a
la clase obrera" se impartieron clases por la noche, promovidas por una
asociación de jóvenes de "singular formación
y filantrópicas aspiraciones".
En el año 1.877, por Real Orden de 21 de Junio se da al Instituto
del Noviciado el nombre de Instituto del Cardenal Cisneros para, según
se señala en dicha orden, "dar al establecimiento un nombre más
en armonía con la ciencia y las gloriosas tradiciones del mismo,
y honrar la memoria del ilustre fundador en Alcalá de Henares de
los estudios de Humanidades y Filosofía que dieron origen a dicho
Instituto".
También en ese año el Excmo. Sr. Conde de Toreno, Ministro de Fomento y antiguo alumno del instituto, aprueba los planos y da las órdenes para construir el magnífico edificio que desde entonces ocupa dicho Instituto en la calle de los Reyes.
Son muchos los profesores y alumnos del
Instituto que han llegado a ser
personalidades ilustres. Así, entre los profesores destacan Don
Manuel María José de Galdo y Pérez, Doctor en Ciencias,
Medicina y Derecho, que llegó a ser Director del Instituto, Alcalde
de Madrid y Senador del Reino;
Don Francisco Commelerán y Gómez,
catedrático de Latín y Castellano, Director del Instituto,
Académico de la Real Academia de la Lengua y Senador del Reino;
Don Ignacio Suárez Somontes, Catedrático de Matemáticas,
Director del Instituto, Diputado a Cortes y Director General de Enseñanza
Primaria;
Don
José María Igual Merino, Catedrático de Geografía
e Historia, Director del Instituto, Académico de la Real Academia
de la Historia; Don Antonio López Muñoz, Catedrático
de Psicología y Ministro de Instrucción Pública y
Estado; Don Florencio Bustinza, Catedrático de Agricultura, Don
Vicente García de Diego, Catedrático de Latín, Don
Francisco
Rodríguez Adrados, Catedrático de Griego.
Y entre los alumnos eminentes se encuentran personalidades que han destacado en la política como Don Alvaro de Figueroa y Torres, Conde de Romanones, El Conde de Toreno, Ministro de Fomento; Don Eduardo Dato,
Presidente
del Consejo de Ministros; Don José Antonio Primo de Rivera; Don
Enrique Tierno Galván, Alcalde de Madrid; Don Manuel Gutiérrez
Mellado, General del Ejército y Ministro; Don Jaime de Piníes,
Ministro y Embajador; Don Joaquín Ruiz Jiménez, Ministro
de Educación. Otros han destacado en diferentes campos de la cultura
como Don Antonio y Manuel Machado, Don Jacinto Benavente, Don Ramón
Gómez de la Serna, Don Ramón Menéndez
Pidal,Don
Salvador de Madariaga, Don Enrique Jardiel Poncela, Don Rafael Lapesa,
Don Julian Marías, Don Camilo José Cela, Don Alfonso Sastre,
Don Jose Luis Garci, Don Fernando Fernán Gómez, , Don Fernando
Guillén, Don Jesús Puente, Don José Luis López
Vázquez.
La lista completa de personalidades ilustres del Instituto sería
demasiado larga para incluirla aquí, pero los nombres relacionados
son suficientes para comprender que el Instituto siempre ha tenido una
proyección importante fuera de los muros del edificio. Y, por otra
parte, el Centro escolar siempre ha sido como una caja de resonancia en
la que han repercutido de forma notoria todas las conmociones políticas
que se han producido a lo largo de su historia. Así, ya hemos visto
que en el curso 1868-69 el Instituto se convirtió en un hervidero
impulsado por el espíritu
revolucionario,
y que contó con la participación altruista de Don Francisco
Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza,
y la de Don Nicolás Salmerón, 3er presidente de la primera
República. El 9 de Mayo de 1.869, los catedráticos Don Manuel
Ortí y Lara y Don Manuel Romeu y Aznares y el profesor auxiliar
Don Camilo Muñiz Vega cesaron por no haberse prestado a jurar la
nueva Constitución. Y durante la guerra civil el Instituto permaneció
cerrado y cuando se abrió de nuevo a la actividad docente hubo algunas
depuraciones como la del profesor de Dibujo Don José Ordoñez
Valdés, quien posteriormente fue rehabilitado después de
pintar un cuadro de Franco que todavía se conserva en el Instituto.
Este cuadro presenta una muestra de la rebeldía
del profesor, ya que pintó al revés las flechas del emblema
que el general lucía en su guerrera.
En el siglo XIX se consideraba normal que las mujeres se dedicaran exclusivamente a las labores "propias de su sexo", pero sabemos que algunas lograron seguir con éxito los estudios de Enseñanza Secundaria en el Instituto Cardenal Cisneros. Este es el caso de Doña María Goyri Goyri, esposa de Don Ramón Menéndez Pidal, que obtuvo el título de Bachiller en el año 1.899. Durante los primeros años del siglo veinte, hasta la guerra civil, el numero de alumnas fue aumentando progresivamente, pero después de la guerra se dispuso que los chicos y las chicas siguieran sus estudios separados y a nuestro instituto le correspondió ser masculino. Pero en el año 1. 982 se reinstauró la coeducación en España y en el curso 1.983-84 empezaron a llegar al instituto las primeras alumnas. Actualmente, hay más alumnas que alumnos y la mayor parte de los profesores son mujeres.

En la primavera del año 1.995 tuvo lugar la celebración del 150 aniversario de la creación del Instituto. Con ese motivo se organizaron exposiciones, conferencias, mesas redondas, conciertos, representaciones teatrales, competiciones deportivas... El acto inaugural tuvo lugar el día 21 de abril con la realización de una sesión solemne presidida por S.S. M.M. los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía. La celebración tuvo una relevancia especial y atrajo la atención de toda la comunidad educativa madrileña y el apoyo de las administraciones central y autonómica porque no se trataba simplemente de conmemorar la creación de los Institutos Cardenal Cisneros y San Isidro, sino la creación de la Segunda Enseñanza en España que surgió con ellos y otros pocos repartidos en diferentes capitales de provincias.
S. M. El Rey Don Juan Carlos I concedió al Instituto la Placa de
Honor de Alfonso X El Sabio con fecha 24 de Junio de 1.995.
Placa de Alfonso X El Sabio.
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