Potenciar el aprendizaje significativo. Para ello, se tendrá en cuenta en la medida de lo posible el nivel de desarrollo cognoscitivo de los alumnos: conocimientos previos, conceptos erróneos, intereses...
Propiciar la actividad del alumno: realización de esquemas, resúmenes, composiciones, ejercicios, comentarios de texto, indagaciones en grupo o individuales, atención a las explicaciones en clase, realización de un vocabulario básico...
Exigir a los alumnos que trabajen a diario, evitando que vayan acumulando apuntes para estudiar la víspera del examen. Para ello, es necesario revisar con frecuencia sus cuadernos, corregir errores, aclarar ideas,... De esta manera se consigue un mejor conocimiento de los alumnos y que la evaluación se convierta en un instrumento eficaz al servicio de la formación de los alumnos.
Se tratará de buscar la funcionalidad de los aprendizajes. Para ello, se abordarán en primer lugar los aprendizajes que sean necesarios y útiles para adquirir los posteriores. Y se dará la oportunidad a los alumnos de aplicar los conocimientos teóricos en la resolución de problemas prácticos.
Se exigirá la realización de tareas en casa con el fin de que sirvan de refuerzo de los aprendizajes y como medio para adquirir la autonomía personal, para desarrollar la creatividad, para aprender a organizar el tiempo, a extraer información de diferentes medios, a relacionar datos y a desarrollar la capacidad de síntesis, etc...
Se facilitará el uso de los medios audiovisuales: videos, magnetófonos, retroproyectores, ordenadores, proyectores de diapositivas, etc..., cuando se considere necesario.
Se procurará
abrir el Instituto a la sociedad y aprovechar cuantos medios externos
se consideren útiles. Así, se facilitarán las visitas
a museos, a conciertos, a teatros, ...
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