|

En el tercio Oeste de la provincia, fronterizo con el Central, se halla el concejo de Salas con numerosos atractivos que sorprenderán al visitante. Tiene 227,11 km2 de superficie, para una población de 6916 habitantes. Linda al Norte con los municipios de Luarca, Cudillero y Pravia; al Sur, con el de Belmonte de Miranda; al Este, con Grado y Pravia; y con Tineo y Luarca, al Oeste.
Terreno en general montañoso, aunque no faltan bellos y fértiles valles, como los de Villazón, Cornellana o Vega de Láneo -éste conocida por su producción de fabes-. Por el Oeste del territorio está el puerto de la Espina, a 650 metros de altura, que sirve de acceso a los concejos de Tineo y Valdés. Por el Este, zona de valle, circulan los más importantes cursos fluviales: el truchero Nonaya y el Camuño, que aportan su caudal en Cornellana al Narcea, río principal, salmonero y también truchero.
En cuanto a la orografía, destacar sierras como las de Faedo, Cerezal, Outedas, Ruibal, Cueva, Gallinas y, en la zona central, los Priosíos y El Viso, cuya parte baja está ocupada por la capital del concejo, la villa de Salas, que pasa por ser uno de los núcleos históricos mejor cuidados del Principado.
Otras localidades de interés son Cornellana, Dóriga, La Espina, Soto de los Infantes, Santiago de la Barca, Láneo, Villazón, Malleza y Mallecina.
No cabe dudar de la presencia y permanencia romana en este territorio. De ello dan fe una inscripción romana hallada en Ablaneda de Godán - hoy en el Museo Arqueológico Provincial de Oviedo - o varias piezas de cerámica en Sobrerriba de Cornellana, destruidas antes de poder ser estudiadas.
Pero no se conoce la historia del concejo hasta la etapa de la monarquía astur. Desde entonces una serie de donaciones enriquecen el patrimonio de la iglesia ovetense.
Tiene importancia en la historia de Salas la fundación del monasterio de San Salvador, en 1024, por la infante Cristina, hija de Bemudo II, a quien dotó con el coto de Cornellana y otros bienes. Este convento benedictino recibe de Alfonso VII un privilegio, en 1126, por el que concede y delimita el coto del monasterio de Cornellana, que extiende sus dominios por vastas propiedades, que se ven incrementadas por donaciones posteriores; en 1827 se incorporó al concejo independiente de Salas. Entre 1270 y 1277 Alfonso X concedió la Carta-Puebla, estableciendo la villa y concejo de Salas. En 1827, además del coto de Cornellana, se integraron el de Soto de los Infantes y el ayuntamiento de Labio en el municipio de Salas del que dejaron de formar parte, para incoporarse al de Pravia, las parroquias de Cordevero, Folgueras y Loro.
El territorio salense presenta en conjunto una orografía montañosa y homogénea; pertenece a la unidad estructural herciniana que se denomina Antiforme del Narcea, constituida por cuarcitas y pizarras, que entra en contacto con los materiales de la cuenca del Duero; esta unidad, muy erosionada, fue levantada en bloque por las fases tectónicas terciarias y atacada de nuevo por la erosión diferencial, con lo cual, debido a la naturaleza del roquedo, configura un sistema de serranías planas y poco elevadas (600-800 m).
Este dominio de media montaña que se desarrolla, de forma continua, de norte a sur está surcado por valles profundos y vertientes muy empinadas que acentúan el carácter accidentado del territorio, ocupando las tres cuartas partes del mismo. Más del 80% de la superficie está por encima de los 200 m de altitud sobre el nivel del mar, mientras que cerca del 50% sobrepasa los 400m. Por otra parte, más de la mitad del municipio tiene pendientes superiores al 20%, siendo muy escasas las tierras llanas y suaves.
En el concejo de Salas existe una zona de Skarns, la de Salas-Boinás, particularmente la zona de Carlés. En esta zona, el Skarn de Carlés se ubica en la Unidad de Somiedo-Correcilla y se encuentra asociado a las intrusiones ígneas post-orogénicas. En el caso de Carlés, la intrusión afecta a las rocas siliclásticas (del Silúrico superior) y a las rocas carbonatadas (del Devónico inferior del grupo Rañeces).
El Skarn de Carlés es de cobre-oro-arsénico-(bismuto). La intrusión y el Skarn afloran al sur de la aldea de Carlés, entre las localidades de La Vega y Soto de los Infantes, encontrándose dividida en dos por el río Narcea que fluye en dirección oeste-este. Comenzando en la rampa de acceso a las galerías para exploración y explotación realizadas por la compañía "Minas de Carlés" y continuando el corte en el talud de la carretera, se pueden observar alternancias de bandas estratiformes ricas en granate o en piroxeno (que constituyen el Skarn), así como diferentes tipos de rocas ricas en piroxenos o anfíboles y en granate, con buenos ejemplares de estos cristales.
En la zona Salas-Belmonte se han realizado considerables inversiones e investigaciones en antiguas explotaciones auríferas romanas, que aunque aparentemente agotadas para su explotación por medios tradicionales, parecen ser rentables mediante la aplicación de nuevas tecnologías. Los indicios de oro, ampliamente distribuidos, corresponden a la tipología de rocas carbonatadas próximas a pequeños cuerpos intrusivos en relación con procesos de skarnificación en Carlés-Boinás.
También se pueden encontrar mineralizaciones de cobre en forma de sulfuros de cobre diseminados en las proximidades de rocas ígneas en la zona de Salas-Belmonte, y mineralizaciones con indicios de molibdenita en Carlés. En la zona de Cornellana se encuentran cuarcitas con un fuerte grado de alteración y arenas silíceas que se aprovechan para la industria del vidrio.
Los cauces fluviales en forma de arroyos y ríos que discurren por este territorio, van a buscar en su mayoría, al curso bajo del río Narcea, por medio de su afluente principal el Nonaya, dejando a su paso fértiles vegas como las de Láneo y Soto de los Infantes e importantes núcleos de población como Salas y Cornellana.
El clima, dentro de las características generales de la provincia, es decir, abundantes precipitaciones y temperaturas poco extremas, presenta ciertos rasgos diferenciales. El grado de humedad oscila entre un mínimo de 71% y un máximo de 84%, con lluvias anuales fluctuantes entre los 900 y 1000 mm. La temperatura media anual es en Salas de 13 a 14ºC, con máximas absolutas que rara vez llegan, en julio, a los 31ºC y mínimas absolutas que no suelen rebasar los -2ºC en enero y febrero. Los vientos dominantes son los del O y NO que traen lluvias. Los días despejados, al año, son de 50 a 100; nubosos, de 80 a 120; cubiertos, de 110 a 150; lluviosos con mayor o menor intensidad, según la estación, de 130 a 150. En los valles, es raro que se registren más de 4 o 5 días de nieve al año.
El 54,28% de la superficie del concejo está ocupada por terreno forestal; de ésta, el 15,62 % está dedicado a monte maderable, mientras que el resto de este suelo está dominado por brezos y tojos, principales componentes de las masas de matorral.
El bosque actual está compuesto principalmente por castaños (Castanea sativa), que se distribuyen generalmente en las laderas umbrías, siendo su fruto hasta fechas recientes una importante fuente de alimento en el medio rural; puede estar acompañado por asociaciones de robles (Quercus robur). También se pueden encontrar ejemplares de abedul (Betula celtibérica). Lo que también abunda son los pinares como consecuencia de sucesivas repoblaciones; asimismo el eucalipto (Eucaliptus globulus), es una especie que terminará extendiéndose, ya que se puede ver ocupando zonas boscosas donde antes poblaba el castaño.
El bosque de ribera, formado por alisos (Alnus glutinosa), fresnos (Fraxinus excelsior), chopos (Populus nigra), sauces (Salix sp.) y arces forman densas manchas a lo largo de los ríos. De forma aislada, se pueden ver en el interior de algunos bosques ejemplares de acebos (Ilex aquifolium), y tejos (Taxus baccata), ambas, especies protegidas, que al mantener sus hojas todo el año sirven como refugio y alimento invernal a una gran variedad de especies animales.
El sector noroeste se incluye en una zona declarada como Paisaje Protegido de la Cuenca del Esva; ésta se sitúa en la mitad occidental de nuestra región y se extiende por los concejos de Valdés, Tineo y Salas.
El monasterio de San Salvador de Cornellana fue fundado por la infanta doña Cristina,
hija del rey de León, Bermudo II, y esposa del Infante don Ordoño, hijo de Ramiro III, también rey de León. Tal fundación tuvo lugar en el año 1.024, siendo ya viuda la infanta, bajo el llamado "régimen de herederos", es decir, reservándose el usufructo vitalicio de todos los bienes, que incluso podían pasar a sus herederos si el monasterio no era ocupado a su debido tiempo por religiosos.
El monasterio conserva dos magníficas portadas románicas. La más antigua, situada al Oeste (actual entrada de la huerta), está formada por un arco de medio punto, de filiación compostelana, y tiene la clave decorada con una escena que representa un animal (una osa, según la leyenda) abrazando a una niña. En la zona Oeste del claustro, se conserva, empotrada en la obra posterior, la otra portada románica.


Las casas de menor categoría que la casona presentan variadas y curiosas estructuras
constructivas: sobre una primera planta de muros de piedra que alberga las cuadras
y actúa a modo de cimientos, se construye un doble entramado de listones de madera
en cuyo interior se colocan los materiales que efectivamente van a constituir el muro,
tanto el de fachada como los tabiques distribuidores de espacios habitables.
Estos muros pueden estar constituidos por pequeñas piedras, "tucos" de maíz, o
varas de avellano. La utilización de los tucos en las paredes corresponde a muros
que tienen que ser ligeros.
A veces se encuentran construcciones en las que en el primer piso se utiliza un entramado
relleno de piedras y en el segundo piso o tercero el entramado está relleno de tucos para
asegurar la reducción de peso al aumentar la altura. La trama que alberga tucos es más
cerrada que la que sostiene piedras o varas de avellano debido al reducido tamaño de
éstos. La vara de avellano es también un material ligero y accesible y que se utiliza en
muchas ocasiones para construcción de muros. Todas estas estructuras se revocan con
barro y arena de río y en los casos de mayor poder económico, con cal.
El pajar: surge con la ganadería vacuna como lugar de almacenamiento de hierba para
alimentación de las vacas. Es una necesidad de la mantequería.
El palomar o pichonero: es el lugar de cría de las palomas. Es una construcción de cuerpo cilíndrico de piedra y amalgama de arena de río que en los casos más pobres es de barro.
El molino: construcción de origen medieval que alberga molinos hidraúlicos. También
existen molinos de rabilar (que se mueven manualmente). Se utilizan para descascarillar
la escanda (variedad de trigo propia de la zona).
El hórreo: es la típica construcción asturiana. Es el lugar de almacenamiento y
secado de las cosechas. Su forma es cuadrada y sus medidas son entre 4 y 5
metros de lado. Se sustenta sobre pilares de piedra o madera de forma
troncopiramidal llamados pegoyos.
La panera: variedad de hórreo de forma rectangular. La diferencia con éste deriva de la necesidad de aumentar el espacio de almacenamiento. Esta ampliación es modular y se produce a partir de la alineación del módulo "hórreo".
En el entorno natural que ofrece el concejo de Salas pueden localizarse numerosas rutas o itinerarios que pueden recorrerse a pie, a caballo, en bicicleta o en coche. Destacaremos algunas de esas posibilidades:
En vehículo a motor:

Salas, municipio que riega el Narcea, tiene una cocina fundamentada en la huerta, el río, y la montaña. Las vegas aportan sabrosas hortalizas y verduras, como las exquisitas fabas de Láneo, truchas, salmones y reos. Las zonas de media y alta y alta montaña elaboran sabrosos embutidos y salazones. En todo el concejo se produce el queso de afuega'l pitu.
Platos típicos son: la fabada, los potes de berzas, las menestras de temporada, los guisantes con jamón, el salmón a la ribereña, las truchas a la asturiana, la carne asada, los embutidos y salazones, las empanadas y los bollos preñaos.
Postres tradicionales de la comarca son: el requesón con miel, el arroz con leche, el queso de afuega'l pitu, las casadiellas o bollinas, además de los carajitos, que son el postre emblemático de Salas.
Los carajitos de Salas son una versión en avellana de los macarons franceses o de los carajitos madrileños. José Fernández, el Profesor, recogió la base de la receta de este postre en el cercano concejo de Belmonte, donde se conocían con el nombre de macarrones. Renovada su fórmula, los hizo famosos en el año 1927, vinculándolos al municipio de Salas, donde continuó fabricándolos su hijo Falín y en la actualidad la sobrina de éste, Marichu, con el nombre de "Carajitos del Profesor". Camilo José Cela,
en su "Diccionario secreto", define carajito como dulcería riquísima y original de Salas.
En la actualidad, la elaboración de carajitos se halla extendida por todo el concejo. En
Cornellana se elaboran los carajitos "Casino" y "Monasterio".
El queso de afuega'l pitu se elabora totalmente a partir de leche de vaca, que se calienta a
unos 25 o 30 grados para, a continuación, añadir el cuajo, que actualmente es de procedencia
industrial en la mayoría de los casos. El período de maduración del queso es corto. Basta una semana para que el producto adquiera la consistencia blanda y el sabor suave y levemente ácido que le es característico. En Aciana (Salas) se produce también de manera artesanal un queso con leche de vaca y cabra con el nombre de Valle del Narcea.
Certámenes y jornadas gastronómicas:
Certamen del queso artesano: último domingo de abril.
Jornadas gastronómicas de la Huerta, el Río y la Cabaña: último fin de semana de abril.
Jornadas gastronómicas de la Caza: segundo fin de semana de octubre.
El menú de las jornadas gastronómicas de la Huerta, el Río y la Cabaña suele ser el
siguiente:

Almuerzo:
Arbeyinos de temporada salteados con jamón de pueblo.
Ternera roxa gobernada al estilo de Salas, con patatinas.
Requesón con miel de la Sierra del Viso.
Cena:
Revuelto de manos de cerdo y setas a la pimienta.
Lomos o medallones de Salmón al estilo del Concejo.
Crema de compota de manzana Reineta requemada.
Semanalmente se celebra mercado los martes en la capital del concejo. A lo largo del año, las ferias y fiestas más importantes son:

La tradición folclórica de Salas, actualmente está representada por La Banda de
Gaitas y el Grupo de Baile Tradicional
"Cántara" de La Espina, que surgen en el año 1984, con el propósito de recuperar y divulgar tanto el baile como la música tradicional asturiana, y participan con éxito representando a Asturias en
certámenes de carácter nacional e internacional.
Además el concejo también cuenta con la Banda de Gaitas de la Escuela de Música
"Cinco Villas". Esta Escuela de Música tiene sus aulas repartidas por los
municipios de Salas, Pravia, Soto del Barco y Muros del Nalón, que constituyen la
Mancomunidad de las Cinco Villas, y en ella se forman los niños, niñas y jóvenes
salenses desde el curso 90/91.
