García Lorca
La zapatera prodigiosa
ZAPATERA (reaccionando):
Yo no quiero despedirme así. Yo soy mucho más alegre. (En voz clara)Buen hombre Dios quiera que encuentre usted a su Mujer, para que, vuelva a vivir con el cuidado y la decencia a que está acostumbrado. (Está conmovida).ZAPATERO:
Igualmente le digo de su esposo. Pero usted ya sabe que el mundo es reducido.
¿Qué quiere que le diga si par casualidad me lo encuentro en mis caminatas?ZAPATERA:
Dígale usted que lo adoro.ZAPATERO (Acercándose):
¿Y qué más?ZAPATERA (Apasionada):
Que día y noche lo tengo metido en lo más hondo de mi pensamientoZAPATERO (Acercándose):
¿Y qué más? ¿Qué? ¿Qué?ZAPATERA:
Que a pesar de sus cincuenta y tantos años, ¡benditísimos cincuenta años!, me
resulta más juncal y torerillo que todos los hombres del mundo.ZAPATERO:
¡Niña! ¡qué primor! ¡Le quiere usted tanto como yo a mi mujer!ZAPATERA:
¡Muchísimo más!ZAPATERO:
No es posible. Yo soy como un perrillo y mi mujer manda en el castillo, ¡pero
que mande! ¡Tiene más sentimiento que yo!
(Está cerca de ella y como adorándola).ZAPATERA:
Y no se olvide decirle que lo espero, que el invierno tiene las noches largas.ZAPATERO:
Entonces, ¿lo recibiría usted bien?ZAPATERA:
Como si fuera el rey y la reina juntos.ZAPATERO (Temblando):
¿Y si por casualidad llegara ahora mismo?ZAPATERA:
¡Me volvería loca de alegría!ZAPATERO:
¿Le perdonaría su locura?ZAPATERA
¡Cuánto tiempo hace que se la perdoné!ZAPATERO
¿Quiere usted que llegue ahora mismo?ZAPATERA:
¡Ay si viniera!ZAPATERO (Gritando):
¡Pues aquí está!
Canción de jinete
Córdoba.
Lejana y sola.Jaca negra, luna grande,
y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.¿Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera,
antes de llegar a córdoba!Córdoba.
Lejana y sola.
Prendimiento de Antoñito el CamborioAntonio Torres Heredia,
hijo y nieto de Camborios,
con una vara de mimbre
va a Sevilla aver los toros.
Moreno de verde Luna,
anda despacio y garboso.
Sus empavonados bucles
le brillan entre los ojos.
A la mitad del camino
cortó limones redondos
y los fue tirando al agua
hasta que la puso de oro.
Y a la mitad del camino,
bajo las ramas de un olmo,
guardia civil caminera
lo llevó codo con codo.
El día se va despacio,
la tarde colgada a un hombro...Antonio Torres Heredia,
hijo y nieto de Camborios
viene sin vara de mimbre
entre los cinco tricornios.
Antonio ¿quién eres tú?
Si te llamaras Camborio,
Hubieras hecho una fuente
De sangre con cinco chorros...
A las nuevo de la noche
Lo llevan al calabozo,
mientras los guardias civiles
beben limonadas todos.
Y a las nueve de la noche
le cierran el calabozo,
mientras el cielo reluce
como la grupa de un potro.
Vuelta de paseo
Asesinado por el cielo,
Entre las formas que van hacia la sierpe
Y las formas que buscan el cristal,
Dejaré crecer mis cabellos.
Con el árbol de muñones que no canta
Y el niño con el blanco rostro de huevo.
Con los animalitos de cabeza rota
Y el agua harapienta de los pies secos.
Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
Y mariposa ahogada eb el tintero.
Tropezando con mi rostro distinto de cada día.
¡Asesinado por el cielo!GARCÍA LORCA: Poeta en Nueva York
1910. IntermedioAquellos ojos míos de mil novecientos diez
No vieron enterrar a los muertos,
Ni la feria de ceniza del que llora por la madrugada,
Ni el corazón que tiembla arrinconado como un /caballito de mar.Aquellos ojos míos de novecientos diez
Vieron la blanca pared donde orinaban las niñas,
El hocico del toro, la seta venenosa
Y una luna incomprensible que iluminaba por los /rincones
Los pedazos de limón seco bajo el negro duro de las botellas.Aquellos ojos míos en el cuello de la jaca,
En el seno traspasado de Santa Rosa dormida,
En los tejados del amor, con gemidos y frescas manos,
En un jardín donde los gatos se comían a las ranas.Desván donde el polvo viejo congrega estatuas y /musgos,
Cajas que guardan silencio de cangrejos devorados
En el sitio donde el sueño tropezaba con su realidad.
Allí mis pequeños ojos.No preguntarme nada. He visto que las cosas
Cuando buscan su curso encuentran su vacío.
Hay un dolor de huecos por el aire sin gente
Y en mis ojos criaturas vestidas ¡sin desnudo!.New York, agosto 1929.
GARCÍA LORCA: Poeta en New York.
Carta a Jorge Guillén. Marzo de 1928."Querido Jorge: ¿Qué te pasa? ¿Qué es de tu vida? Aquí estuvo tu amigo el pintor, pero todavía no había recibido tu carta, y él puso una cara muy extraña cuando le dije que no me habías escrito. Yo procuré serle agradable y estuve hasta excesivo de puro amable y acogedor; pero el señor se despidió de mí, y al decirle yo y ofrecerle mi ayuda para acompañarle, me dijo: "Yo soy un hombre errante, no tengo casa." Y se fue. En fin, mi hermano y yo nos quedamos extrañadísimos. A los dos días recibí tu carta. Yo creo que este señor se quedó frío al enterarse de que yo no sabía quién era, y ya no quiso nada conmigo y con mi hermano. Yo hice todos los esfuerzos posibles por serle agradable; pero él no me dijo ni su nombre siquiera. Una cosa muy rara. Yo te envío un abrazo muy grande por tu poema, que es soberbio. Siento que no hayas podido dar la primera versión, pero es bonito que haya sucedido así. ¿Qué te ha parecido Gallo? Dime. Hemos enviado un número especial para ti, sin anuncios. Contéstame. No sabes las ganas que tengo de verte y estar con Teresita y con Claudio. Ya no los voy a conocer si los veo.
¡Oh si pudiera ir a Murcia, aunque fuera andando como este señor pintor! Escríbeme una larga carta, y yo te mandaré las décimas que te he dedicado. Saluda a Germaine y a los niños.
Para ti un fraternal abrazo deFEDERICO
¡que me escribas!