Cancioneros



 
         1.
No me las enseñes más,
que me matarás.

Estábase la monja
en el menesterio,
las teticas blancas
de so el velo negro.
Más,
que me matarás.

Diego Sánchez de Badajoz, fol.142


                 2
Por una vez que mi ojos alcé
dicen que yo lo maté.

Ansí, vaya madre,
virgo a la veguilla,
como al caballero
no le di hereida.

Por una vez que mis ojos alcé
dicen que yo lo maté.

 Juan Vásquez, Recopilación, II, 37.

         3.
Dentro en el vergel
moriré
dentro en el rosal
matarme han.

Yo me iba, madre,
las rosas coger,
hallé mis amores
dentro del vergel.
(moriré.)
Dentro del rosal
matarme han.

Cancionero musical de Palacio, 366

             4.
Tres morillas me enamoran
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

Tres morillas tan garridas
iban a coger olivas,
y hallábanlas cogidas
en Jén:
Axa, Fátima y Marién.

Y hallábanlas cogidas
y tornaban desmaídas
y las colores perdidas
en Jaén:
Axa, Fátima y Marién.

Tres moricas tan lozanas
iban a coger manzanas,
/y cogidas las hallaban/
/en/ Jaén:
Axa, Fátima y Marién.

Cancionero musical de Palacio, 24.

             5
Ya florecen los árboles, Juan:
¡mala seré de guardar!

Ya florecen los almendros
y los amores con ellos.
Juan,
mala seré de guardar.

Ya florecen los árboles, Juan:
¡mala seré de guardar!

Juan Vasquez, Recopilación, II,14.


 
        6.
Mis ojuelos madre,
Valen una ciudade.

Mis ojuelos, madre,
Tanto son de claros,
Cada vez que los alzo
Merecen ducados.
Ducados, mi madre, valen una ciudade.

Mis ojuelos, madre,
Tanto son de veros,
Cada vez que los alzo
Merecen dineros.
Dineros, mi madre,
Valen una ciudade.

Cantares, pag. 62.

        7.

Que de vos, el guindo,
Cogeré guindas,
Y de vos, mi pastora,
Palabras lindas.

Reyes María de la Cerda, Comedia de la Zarzuela, I.


        8.

Por encima de la oliva
Mírame el Amor, mira.

B.N.M., ms. 3924, fol. 67.

        9

En el campo nacen flores
Y en el alma los amores.

Torquemada. Colloquios, fol. 373.

Canciones de trabajo

         1
Dábale el azadoncico,
dábale con el azadón.
Valdivielso, Doce actos, fol. 21

         2
Este pradico verde
trillémosle y hollémosle.
Silva de 1561, fol 200

         3
A segar son idos
tres con una hoz;
mientras uno siega
holgaban los dos.
Correas, vocabulario, pág.12a

 
         4
¡Qué tomillejo
y qué tomillar!
¡Qué tomillejo
tan malo de arrancar!
Correas, Arte, pág. 446.

             5
-Donde ven Rodrigo?
donde vem Gonçalo?
-De sacar o milho,
de mondar o prado.
Rodrigues Lobo, Ëglogas, fol. 111

 
             6
No me entréis por el trigo,
buen amor:
salí por la lindera.

    Covarrubias, pág. 959a
 


             7
Segadores, ¡afuera, afuera!,
dejad a la segaderuela.

    Ledesma, conceptos III, fol. 52
 


             8
¡Oh, cuán bien segado habéis,
la segaderuela!
Segad paso, no os cortéis
que la hoz es nueva!
Lope de Vega, Los Benavides, II.

             9
¡Ésta sí que se lleva la gala
de las que espigaderas son!
¡Ésta sí que se lleva la gala,
que las otras que espigan non!
Tirso de Molina, La mejor espigadera, III


 
             10
¡Ésta sí que es siega de vida!
¡Ésta sí que es siega de flor!

Hoy segadores de españa
Vení a ver la Moraña
Trigo blanco y sin argaña,
Que de verlo es bendición.

¡Ésta sí que es siega de vida!
¡Ésta sí que es siega de flor!

Labradores de Castilla
Venía aver a maravilla
Trigo blanco y sin neguilla,
Que de verlo es bendición.

¡Ésta sí que es siega de vida!
¡Ésta sí que es siega de flor!

Lope de Vega. El vaquero de Moraña, II

             11

Que si ha sido la siega linda,
Buena ha sido la vendimia;
Que si sido la siega buena,
Buena vendimia es la nuestra.

Ledesma, conceptos III, fol. 54

         12

Que bien hila
Bien se le parece.

Quien bien hila
Y devana deprisa
Bien se le parece
En la su camisa.
Su camisa
Bien se le parece.

    Ms., apud Alonso Getino, pág 353.


        13

Rastrillábalo la aldeana,
¡ y cómo lo rastrillaba!
 

    Tirso de Molina, Antona García, I.


          14

Hilandera era la aldeana:
Más como que gana,
Más como que gana.
¡Ay!, que hilando estaba Gila:
más bebe que hila,
más bebe que hila.

Tirso de Molina, Antona García, I.

Canciones castellanas

    Allá se me ponga el sol
donde tengo el amor.

     Allá se me pusiese
 do mis amores viese
 antes que me muriese
 con este dolor.

     Allá se me ponga el sol
 donde tengo el amor.

    Allá se me avallase
 do mi amor topase
 antes que me finase
 con este rencor.



¡Ay que non era,
 mas ay, que non hay
 quien de mi pensa se duela!

 Madre, la mi madre,
 el mi lindo amigo
 moricos de allende
 lo llevan cativo;
 cadenas de oro,
 candado morisco.

 ¡Ay, que non era
 mas ay, que non hay
 quien de mi pena se duela!

     Aquel pastorcico, madre,
 que no viene,
 algo tiene el campo
 que le pene.

     Recordé que no dormía
 esperando a quien solía,
 y no ha llegado.

     Pues el gallo no ha cantado,
 y no viene,
 algo tenía en el campo
 que le pene.


     Al alba venid, buen amigo,
 al alba venid.
     Amigo el que yo más quería
 venid al alba del día.
     Amigo el que yo más amaba,
 venid a la luz del alba.
     Venid a la luz del día,
 no traigáis compañía.
     Venid a la luz del alba,
 no traigáis gran compaña.

     Ya cantan los gallos,
 amor mío, y vete:
 cata que amanece.
     Vete, alma mía,
 más tarde no esperes,
 no descubra el día
 los nuestros placeres.
     Cata que los gallos,
 según me parece,
 dicen que amanece.

     Soy serranica
 y vengo d'Extremadura.
 ¡Si me valerá ventura!
     Soy lastimada,
 en fuego d'amor me quemo;
 soy desamada,
 triste de lo que temo;
 en frío quemo,
 y quémome sin mesura.
 ¡Si me valerá ventura!


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