Arrabal, Fernando
Pic-nic
Sra. Tepán:
No, no eran verdes los trajes del enemigo, eran azuules.
Lo recuerdo muy bien, eran azules.
Sr. Tepán:
Te digo que eran verdes.
Sra. Tepán:
No, te repito que eran azules. Cuántas veces, de niñas,
nos asomábamos al balcón para ver batallas y yo le decía
al vecinito: "Te apuesto una chocolatina a que ganan los azules" Y los
azules eran nuestros enemigos.
Sr. Tepán:
Bueno, para ti la perra gorda.
Sra Tepán:
Yo siempre he sido muy aficionada a las batallas. Cuando niña,
yo siempre decía que sería, de mayor, coronel de caballería.
Mi mamá se opuso, ya conoces sus ideas anticuadas.
Sr. Tepán:
Tu madre siempre tan burra.
Zapo:
Perdonadme. Os tenéis que marchar. Está prohibido
venir a la guerra si no se es soldado.
Sr. Tepán:
A mí me importa un pito. Nosotros no venimos al frente
para hacer la guerra. Sólo queremos pasar un día de
campo contigo, aprovechando que es domingo.
Sra. Tepán:
Precisamente he preparado una comida muy buena. He hecho una
tortilla de patatas que tanto te gusta, unos bocadillos de jamón,
vino tinto, ensa lada y pasteles.
Zapo:
Bueno, lo que queráis, pero si viene el capitán,
yo diré que no sabía nada. Menudo se va a poner. Con lo que
le molesta a él eso de que haya visitas en la guerra.
Él nos repite siempre: " en la guerra, disciplina y bombas, pero
nada de visitas".
Sr. Tepán:
No te preocupes, ya le diré yo un par de cosas a ese
capitán.
Zapo:
¿Y si comienza otra vez la batalla?
Sr. Tepán:
¿Te piensas que me voy a asustar? En peores me he visto.
Y si aún
fuera como antes, cuando había
batallas con caballos gordos. Los tiempos han cambiado, ¿comprendes?
(Pausa) Hemos venido en motocicleta. Nadie nos ha dicho nada.
Zapo:
Supondrían que erais los árbitros.
Sr. Tepán:
Lo malo fue que, como había tantos tanques y jeeps,
resultaba muy difícil avanzar.
Sra. Tepán:
Y luego, al final, acuérdate de aquel cañón
que hizo un embotellaje.
Sr. Tepán:
De las guerras, es bien sabido, se puede esperar todo.
Índice