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PLAN DE EVALUACIÓN

En este apartado de la memoria analizaremos todos aquellos aspectos del proceso de evaluación que se ha seguido en el C.P.R. en cada uno de sus apartados de organización y funcionamiento. El presente plan de evaluación se revisa cada año con el fin de introducir mecanismos correctores y de ajuste que lo mejoren progresivamente. Partimos de la premisa de que "sin evaluación no hay cambio, sin cambio no hay evolución, y sin evolución tampoco hay mejora"; es decir, que sólo se consigue la mejora a través de la evaluación. Por otro lado, también consideramos que el tiempo y el esfuerzo dedicado a la misma debe guardar una proporción con arreglo a las dimensiones del aspecto o de la tarea a evaluar. Por ejemplo, si realizamos una aproximación estimativa de la atención que debe dedicarse a la evaluación, podríamos decir que para que ésta sea útil, ágil y operativa, no debe ocupar más del 20 % del total dedicado a la actividad (planificación, diseño, organización y desarrollo) y, por otro lado, de ella deberemos sacar información útil tanto para la propia actividad como para otras en el futuro. Un último aspecto que también hay que tener en cuenta es el grado de cumplimiento del propio plan de evaluación, pues de nada serviría tener diseñado escrupulosa y rigurosamente dicho plan si luego, en la práctica, no se lleva a efecto.

 

El proceso de detección de necesidades. Valoración y sugerencias de mejora.

Todos los años el proceso de detección de necesidades lo llevamos a la práctica a través de procedimientos que aplicamos tanto de forma continua como en momentos más específicos.

A).- Procedimientos aplicados de forma continua. Están constituidos principalmente por la observación y registro espontáneo de datos en los distintos contactos que a lo largo del curso se realizan con el profesorado. Entre los diferentes procedimientos empleados, podríamos citar como más relevantes los siguientes:

-Las demandas y necesidades que el profesorado manifiesta en las evaluaciones de las distintas actividades de formación, independientemente de la modalidad.

-Las reuniones mantenidas con los departamentos, equipos docentes o con los representantes de formación, independientemente del motivo de la reunión.

-Las entrevistas concertadas o espontáneas con resto del profesorado.

-La observación continua y permanente, así como el registro de sus comentarios o manifestaciones.

B).- Procedimientos específicos. Son los que se llevan a cabo de manera sistemática todos los años durante los meses de febrero y marzo. Tienen como finalidad la recogida de las demandas de manera formal y sistemática, constituyendo la versión más conocida del proceso de detección de necesidades. Este año han tenido lugar las siguientes acciones:

-Envío de cuestionario y carta aclaratoria del mismo a centros de Educación Infantil y Primaria. Ello se ha hecho a diferencia de otros años en los que se convocaba a los representantes de formación de los centros a una reunión en la que se les entregaba personalmente dicho cuestionario. En esta ocasión el equipo de Ed. Infantil/Primaria decidió hacerlo por correo a la vista de la escasa asistencia de representantes en la convocatoria anterior, lo cual obligó al C.P.R. a enviar igualmente una carta al resto de los no asistentes.

Este año el cuestionario constaba de dos apartados: el primero dirigido a equipos docentes, con el fin de que recogieran en él las demandas colectivas, y el segundo dirigido a cada profesor para que pudieran manifestar en él sus intereses individuales o particulares.

-Envío de cuestionarios a los centros de Ed. Secundaria, dirigidos a los jefes de todos los departamentos, en los que se incluían los siguientes apartados:

*temas relacionados con la competencia profesional que precisaran formación (función tutorial, convivencia y disciplina etc...).

*temas generales aplicados al área o materia (evaluación, atención a la diversidad, NNTT...).

*Temas específicos del área o materia.

-Envío de cartas al SITE, EOEP y Servicio Psicopedagógico Municipal para que nos comunicaran las necesidades que hubieran detectado en el desarrollo de sus distintas funciones.

 

De manera general, podemos afirmar que un porcentaje relativamente bajo de centros respondieron a estos cuestionarios de detección de necesidades: en el caso de Ed. Primaria, alrededor de un 50% de los centros; en el caso de Ed. Secundaria no llegaron siquiera al 30%. Este hecho refuerza todavía más nuestra convicción de emplear procedimientos continuos o asistemáticos que complementen la información recibida por medio de los específicos.

Respecto a las demandas de formación detectadas a través de los cuestionarios antes mencionados, gran parte de ellas se recogieron en el Plan de Formación elaborado para el presente curso 98/99. Desafortunadamente, el problema que se planteó ulteriormente fue que varias de las actividades que se ofrecieron para responder a dichas demandas se tuvieron que suspender....¡por falta de solicitudes! En particular, señalamos la suspensión de las siguientes actividades:

-curso de "Habilidades sociales y resolución de conflictos" (Ed. Primaria)

-curso de conversación en inglés (internivelar)

-dentro de los cursos ofertados sobre "Internet como recurso didáctico para el profesorado"(tema demandado por muchos profesores), se tuvieron que suspender varios y refundir otros por escasez de solicitudes.

Esta situación evidencia una vez más que los resultados de la detección de necesidades realizada por procedimientos específicos no son suficientemente estables o fiables y deben ser contrastados con otras fuentes de información, así como, también deben ser complementados con datos obtenidos a partir del seguimiento de las actividades de formación y del conocimiento de la realidad de los centros. Sin embargo, conviene recordar que la oferta de cursos no es, ni mucho menos, la única manera de responder a la demandas de formación. Según su naturaleza, muchas de ellas se atienden también por medio de la convocatoria abierta del C.P.R. para la constitución de seminarios y grupos de trabajo, así como a través del impulso y apoyo del C.P.R. para la participación de los centros en los Proyectos de Formación en Centros, Proyectos de Innovación, PPD, Programa "Convivir es vivir", etc.... Por ejemplo, el importante numero de actividades de este tipo registrado durante el presente curso ha permitido atender las demandas de formación del profesorado más innovador y comprometido con procesos de cambio real en la práctica educativa en los Centros.

En consecuencia con lo referido hasta este momento y, como resultado de la evaluación permanente que lleva a cabo el Equipo Pedagógico del C.P.R. en los diferentes apartados de su actividad (incluido también el proceso de detección de necesidades), formulamos a continuación una serie de propuestas de mejora que deberíamos poner en práctica inmediatamente:

 

En relación con los procedimientos específicos.

Tanto el Equipo de Infantil/Primaria como el de Secundaria, pensamos que sería conveniente no cerrar completamente el Plan de Formación en Junio. Con frecuencia ocurre que el Plan elaborado en función de los resultados obtenidos en la detección de necesidades, no responde luego a las demandas finales del profesorado. Desde los meses de febrero o marzo en que se lleva a cabo el proceso, hasta el primer trimestre del curso siguiente, en el cual se empieza a poner en práctica el plan, se pueden producir cambios de muy diversa índole como: renovación de los equipos docentes, modificaciones en las disposiciones o instrucciones a los centros, cambios en la estructura de éstos, en el grupo o grupos de alumnos de cada profesor/a, etc. Como sugerencia de mejora, proponemos revisar la detección de necesidades una vez comenzado el curso escolar para actualizarlo y, a partir de esta revisión, adaptar el Plan de Formación elaborado a finales del curso anterior.

 

En relación con los procedimientos aplicados de forma continua. 

Como ya hemos manifestado más arriba, consideramos que los resultados obtenidos con estos procedimientos son más fiables que los anteriores. Los asesores y asesoras tienen una visión más global de cada centro y detectan las necesidades de forma más amplia y actualizada, mientras que, por el contrario, a través de los cuestionarios el profesorado manifiesta un tipo de demandas y necesidades de carácter más efímero y cambiante, las cuales están más en función de su situación concreta en el momento de cumplimentarlos que de una necesidad relevante o trascendente para el ejercicio profesional.

Respecto a las necesidades detectadas por el SITE y el EOEP, consideramos que ambas pueden incluirse también en este apartado de procedimientos continuos, ya que su visión de los centros, a través de su intervención desde el exterior, es bastante semejante a la nuestra.

Asimismo, también es especialmente valiosa la información que llega a través del profesorado participante en seminarios, grupos de trabajo etc...; ya que éstos se caracterizan en su mayoría por estar muy comprometidos con la labor profesional que desarrollan, así como con la dinámica interna de sus centros.

 

Diseño general del Plan de Evaluación

En el apartado de la presente Memoria donde se especifican las actuaciones del C.P.R. para la mejora de la evaluación, se comentan de forma detallada las acciones prioritarias que venimos llevamos a cabo para realizar una evaluación global de la organización y funcionamiento del C.P.R. Evaluación y mejora se hallan estrechamente correlacionadas, porque la finalidad última de la evaluación (como ya hemos mencionado más arriba) siempre será inequívocamente la mejora, el progreso y la innovación. Por ello, los procesos de evaluación continua en las reuniones del Equipo Pedagógico, de los Equipos de etapa o de las diferentes Comisiones (Recursos, Salud, Proyectos de Innovación), enlazan con la exposición en síntesis de nuestro modelo evaluador y de los procedimientos evaluadores que permanentemente ponemos en práctica.

En el C.P.R.. de Alcorcón partimos de considerar la evaluación como un proceso de obtención, delimitación y aportación de información útil con la finalidad de tomar decisiones y establecer juicios de valor que capaciten a los interesados para participar en un debate crítico sobre un programa específico y para formular propuestas de futuro. En consecuencia, hemos adoptado un modelo de evaluación que pretende reflexionar y valorar a partir de distintas estrategias las actuaciones que llevamos a cabo, para poder así encauzar, reconducir y/o realizar propuestas de mejora. En este sentido, trabajamos desde hace tiempo en el establecimiento de un modelo propio de evaluación que, a su vez, se revisa y perfecciona continuamente.

El modelo de evaluación adoptado pretende ser flexible y formativo, esto es, que se desarrolle en el curso de la acción, integrando evaluación y acción en un proceso de retroalimentación permanente. Este modelo exige una rigurosa planificación de:

. Qué evaluar: Objeto de la evaluación.

. Para qué evaluar: Finalidad de la evaluación.

. Quién evalúa: Responsables y participantes en la evaluación.

. Cómo evaluar: Criterios e instrumentos de evaluación.

. Cuándo evaluar: Fases y momentos del proceso de evaluación.

A continuación se explican los momentos en que entendemos debe aplicarse dicho plan.

 

Evaluación previa

Se encuentra estrechamente ligada al proceso de detección de necesidades del profesorado adscrito al C.P.R. de Alcorcón. En esta detección, junto al análisis de las demandas y expectativas, se tienen en cuenta aspectos como la situación formativa: trayectoria, itinerarios, así como todos los aspectos de relevancia para la planificación de la Formación. Debe así mismo reflexionarse sobre la modalidad de formación más adecuada a las necesidades detectadas y a los objetivos planteados, teniendo en cuenta además los criterios determinados por el C.P.R. para la selección de actividades. Deben plantearse aspectos como la organización, gestión (horarios, duración, fases, ponentes, materiales), canales de difusión de la información, para tratar, en definitiva, de determinar la viabilidad pedagógica y económica de la actividad.

 

Evaluación de proceso

Se lleva a cabo, bien a lo largo del desarrollo la actividad, bien a lo largo del desarrollo del plan. Pretendemos obtener información a través de diferentes instrumentos de evaluación para realizar en su caso las modificaciones o adaptaciones necesarias para el logro de los objetivos planteados.

 

Evaluación final

Para realizar la evaluación final, partimos de los datos recogidos en la evaluación inicial y de proceso, así como de las adecuaciones y adaptaciones que en su caso se realicen. A través de diferentes instrumentos de evaluación, se recoge nueva información que nos permite valorar tanto la oportunidad de las adecuaciones realizadas como la incidencia real de los distintos procesos formativos. Resultado de toda la información recogida es la redacción de un informe final con las conclusiones extraídas.

En relación con la organización interna y tareas asignadas a los asesores para un mejor funcionamiento del C.P.R., la evaluación se lleva a cabo de forma paralela al desarrollo de los planes de formación. Las reuniones de los viernes tanto del Equipo Pedagógico como de los Equipos de Etapa y Comisiones, sirven de marco temporal para la evaluación de nuestro trabajo. A partir de estas reuniones se sacan las conclusiones generales que guían la evaluación de proceso institucional que se realiza en torno al mes de febrero y la evaluación final del curso.

Para realizar la evaluación, se tienen en cuenta criterios del tipo eficacia/eficiencia en cada una de las tareas, aunque la variedad de las mismas dificulta en muchos casos el definir o encontrar los indicadores idóneos para dichos criterios. Un indicador utilizado se refiere al grado de cumplimiento por parte de cada asesoría de las tareas encomendadas, realizándose a este respecto revisiones periódicas con carácter semanal, mensual o trimestral para, en su caso, intentar corregir las deficiencias detectadas.

Un último elemento de reflexión es el que hace referencia a la Metaevaluación o evaluación de la propia evaluación del Modelo y del Plan de Evaluación.

Entendemos que el Plan de Evaluación adoptado por el C.P.R. para el curso 2000/01 ha resultado, en conjunto, útil, ya que ha permitido obtener en cada momento datos fiables acerca del funcionamiento general y de la organización interna del C.P.R., permitiendo, en consecuencia, adoptar medidas de mejora oportunas a cada circunstancia.

 

Herramientas e instrumentos de evaluación

La propuesta de instrumentos de evaluación ha surgido del consenso establecido en el seno del Equipo Pedagógico. En este sentido, los criterios e instrumentos de evaluación utilizados están en permanente revisión y discusión, con el fin de mejorar tanto su utilización como la información obtenida a través de ellos.

Los principales instrumentos de evaluación utilizados son:

 

La Observación

Se ha utilizado bien la modalidad de observación estructurada, bien la no estructurada, en función de la modalidad de formación de que se trate y del tipo de información que se pretendía obtener. Mientras la primera requiere del observador la elaboración previa de una guía de observación donde se selecciona y determina previamente el tipo de información que se quiere obtener, para la segunda, no se elabora una guía previa, sino que el registro de información se realiza mediante la redacción posterior de lo acontecido en cada una de las sesiones o situaciones.

Para la obtención de información referente al desarrollo de una actividad a lo largo del tiempo, más que a la frecuencia con que se producen una serie de hechos, se ha utilizado la elaboración de actas y/o informes donde se refleja lo sucedido según un modelo de observación semiestructurado. Por último, y en lo que se refiere al grado de implicación del observador, esto es, el asesor responsable, se realizan dos tipos de observación, participante y no participante, en función del tipo de actividad y del grado de intervención/integración del asesor en la misma.

Los momentos en que se realiza la observación dependen en gran medida de la modalidad formativa de que se trate. Así, por ejemplo, en los cursos, la observación se lleva a cabo a lo largo de todo el desarrollo de los mismos. En el caso de modalidades como seminarios, grupos de trabajo y PFCs, por ejemplo, los momentos de observación coinciden, lógicamente, con los períodos de seguimiento de la actividad por parte del asesor o asesores correspondientes, aunque se añada a ello la información proporcionada por los coordinadores y los participantes, en su caso.

 

Cuestionarios

En el modelo de cuestionario más utilizado para la evaluación de actividades predomina la formulación de cuestiones de carácter cerrado. Este representa un modelo general frecuentemente utilizado en la evaluación de cursos, pero que se modifica y adapta fácilmente cuando se trata de evaluar otras modalidades formativas.

Los cuestionarios son aplicados una vez finalizada la actividad y/o al término de bloques o fases específicas de la misma. En algún caso, cuando las características de la actividad así lo requieren, se confeccionan instrumentos específicos para esa situación en particular; algunos de estos instrumentos son difícilmente aplicables en otras circunstancias.

Al finalizar el curso, los asesores así como el personal no docente hemos cumplimentado un cuestionario de autoevaluación preparado al efecto por la Dirección del Centro. En el mismo se plantean diferentes aspectos a valorar en relación con la organización interna y funcionamiento del C.P.R. El modelo de dicho cuestionario, sus características y los resultados del mismo ya se han comentado.

 

Entrevistas

Son utilizadas preferentemente como instrumento de evaluación complementario, y con ellas se pretende que afloren aspectos a priori no determinados claramente y en cierta medida ocultos. El modelo básico de entrevista tiene un carácter no estructurado, donde la información es en gran parte memorizada por parte del entrevistador. Se pretende, en definitiva, no influenciar excesivamente el proceso, sino crear un ambiente suficientemente distendido para que los participantes se manifiesten con libertad y sinceridad.

 

Documentos

Se incluyen aquí todos aquellos materiales que se tienen en cuenta a la hora de elaborar el informe de evaluación de las actividades y de los planes de formación, y que pueden resumirse en:

-Documentos previos al desarrollo de la actividad: informe previo de la actividad, convocatorias, proyectos-propuestas de actividad, etc...

-Documentos utilizados para impartir ponencias.

-Documentos elaborados durante la realización de la actividad: materiales didácticos elaborados, actas de sesiones, memorias e informes finales, memorias de ponentes y controles de asistencia.

-Memoria de actividades, Planes y Memorias del C.P.R.

Por su parte, las principales herramientas que empleamos para valorar las actividades de formación -herramientas que, a nuestro juicio, constituyen en sí mismas tanto un medio como un fin, ya que por un lado nos sirven de guía para no olvidar ningún aspecto, y por otro, una vez cumplimentados, nos sirven como documento válido a incluir en el expediente administrativo- son:

 

Informes de actividad

Para la totalidad de las modalidades formativas existe un modelo elaborado por nosotros mismos de informe inicial y de informe final. En determinadas modalidades (PFCs, Proyectos de Innovación, PPDs y cursos de larga duración) existe, además, un modelo de informe de proceso.

 

Cuestionarios de evaluación

En todas las modalidades y tipos de actividad se contempla como requisito obligado la cumplimentación por parte de todos los implicados externos al C.P.R. (ponentes, coordinadores y asistentes), de un cuestionario de evaluación. Hemos considerado más oportuno presentar dichas herramientas al final del presente documento en forma de Anexos; por ello, para una lectura y análisis de los mismos remitimos a las últimas páginas de esta Memoria.

 

Actuaciones del C.P.R. para la mejora de la evaluación

Durante todo el año lectivo se ha continuado en la línea de revisión constante y de introducir mejoras continuas y consensuadas. Tales mejoras se han traducido fundamentalmente en la reestructuración de algunos de los instrumentos de evaluación utilizados hasta la fecha o bien en la adopción de instrumentos nuevos en determinadas actividades de formación que facilitan una obtención de datos más rápida, selectiva y eficaz. En definitiva se ha tratado de rentabilizar los procesos de evaluación en términos de eficacia/esfuerzo.

Destacamos, en este sentido, la utilización de un instrumento para la autoevaluación de la organización y funcionamiento del C.P.R. Este consiste en un cuestionario que hemos debido rellenar a final de curso todos los integrantes del equipo pedagógico así como el personal no docente. En él se evalúan de manera pormenorizada los aspectos más relevantes en relación con la organización y el funcionamiento del C.P.R. de Alcorcón durante el curso. Los principales objetos de evaluación contemplados en dicho cuestionario incluyen el propio Plan de Formación del C.P.R. (diseño y resultados globales), la organización y funcionamiento general del C.P.R., las relaciones establecidas con los centros educativos, las publicaciones llevadas a cabo por el C.P.R., la labor directiva y una autoevaluación de las diferentes asesorías. Cada uno de estos grandes apartados está a su vez desglosado en aspectos mucho más concretos con el objetivo de facilitar o centrar la evaluación. Cada uno de estos apartados debe ser valorado de manera cuantitativa con una puntuación de 1 a 6, dependiendo del grado de satisfacción obtenido al respecto. El cuestionario incluye además para cada apartado dos columnas donde se describen las causas de dicha puntuación, esto es, del grado de satisfacción o descontento manifestado, así como propuestas concretas de mejora.

La valoración que acerca de la utilización y utilidad de este instrumento se hace por parte del conjunto del equipo pedagógico es bastante positiva. De hecho, independientemente de las puntuaciones obtenidas en los diferentes apartados, el cuestionario permite contrastar distintas opiniones, enfoques y propuestas de mejora que, a través de otros medios de intercambio de información, difícilmente hubieran salido a la luz.

La exposición abierta y anónima permite evidenciar, desde una perspectiva positiva y con ánimo de mejora, problemas que, de otra forma, hubieran sido difícilmente detectables o de complejo tratamiento.

El cuestionario y la discusión posterior de sus resultados en el seno del equipo pedagógico se ha revelado como un instrumento de suma utilidad y complementario a otros utilizados hasta la fecha para evaluar la organización general y el funcionamiento del C.P.R.

Como consecuencia de todo lo dicho, y a modo de propuesta de mejora, señalamos que, independientemente de la valoración positiva que se ha hecho del plan y el modelo de evaluación y de lo satisfactorio de los resultados, hay que seguir en la línea de la revisión constante, procurando el mayor ajuste posible de la metodología, instrumentos, indicadores y momentos de evaluación al objeto, así como objetivos del proceso evaluador.